Es posible que en un principio os de miedo esta práctica o la asociéis con elementos marginales, pero no debéis preocuparos, ya que desde la comunidad internacional vinculada al BDSM, se ha hecho un especial énfasis en lo que realmente es y en las medidas de seguridad que debemos seguir para practicarlas sin preocupaciones. Ellos la denominan la SSC (Safe, Sane and Consensual)– Safe (Seguro). Hace hincapié en que las personas encargadas de realizarlo tengan el conocimiento necesario para realizarlo, de la misma manera que del material que se usa para el desarrollo de la misma. Es, en definitiva, la capacidad de la persona que lo practica para poder prever los riesgos.
– Sane (Sensato). En cuanto a la capacidad de los actores implicados de saber diferenciar la realidad de la fantasía y conocer los límites de los participantes a la hora de poner límites a las prácticas realizadas. Es necesario que los encargados de realizar el BDSM sean profesionales y no tengan el juicio alterado por el alcohol o las drogas.
– Consensual (Consensuadas). Se trata de que tanto los profesionales como los clientes estén de acuerdo en la intensidad y márgenes de maniobra de la actividad, de la misma manera que de la posibilidad de rescindir el acuerdo en caso de que el cliente quiera.
Debido a que en una sesión de BDSM se confunden los límites de la fantasía y la realidad, era difícil conocer cuándo un cliente se quejaba de verdad y cuando era parte del rol adoptado por el mismo dentro de la práctica para su disfrute y morbo. Por eso se desarrolló un sistema para que este pudiera comunicar que quería parar la sesión o establecer un límite; una palabra clave (o un gesto en caso de no poder hablar)
UNAS
PEQUEÑAS IDEAS SOBRE
EL B D S M.
P o r: T
X I R I A
Quiero
escribir estas líneas por una sensación que tengo de que cada vez desvirtuamos
más lo que es y lo que deja de ser el BDSM.
En este
sentido, veo que cada vez está más extendida la frase “dentro del BDSM cabe
todo”; y Yo he de decir que “dentro del BDSM cabe todo; pero… todo lo que sea
BDSM”.
No sé si
estáis mayoritariamente de acuerdo conmigo pero creo, por lo que he hablado con
más de una persona, que muchos sí que consideráis que nos estamos viendo
envueltos en una situación que no nos convence en absoluto. Es por ello, que he
decidido reflexionar un poco sobre este tema e intentar presentar unas
definiciones que puedan ser discutidas y pensadas con el fin de que sepamos a
que nos referimos al hablar del BDSM y de sus practicantes.
Entonces
volvamos un poco a la base, y preguntémonos que es lo que consideramos BDSM y
que es lo que no lo es; vayamos a la
definición de las cosas, a ver si lo que estamos llamando BDSM lo es o no lo es; recurramos a definir lo que
es cada una de las prácticas y formas de vida y cada uno de los practicantes
del BDSM, lo que es un spanker (azotaina), un bondager, un hard-corer, un
masoquista, un sádico, un Dominante, un sumiso, etc… con el fin de saber en qué
punto nos situamos cada uno de nosotros.
Sé que
las definiciones están mal vistas pues representan el hecho de que, de alguna
forma, coartamos a las personas en su libre aceptación de sí mismos, pero
debemos considerar que las etiquetas no deben servir más que para
identificarnos y evitar confusiones; para que si Yo digo que soy Ingeniero,
esto represente que estoy habilitado para hacer informes, para enfrentarme a
situaciones técnicas determinadas o, incluso, para generar y firmar proyectos.
De la misma forma, debemos aceptar que si una
persona se autodenomina como sumisa o como Dominante deberá representar con
ello unas características mínimas que correspondan a su sentir. Es en este
sentido en el que las etiquetas en vez de coartar nuestra libertad la enriquecen
y la mejoran; en el sentido de que cada uno seamos lo que decimos ser y que,
además, entendamos lo que decimos ser de una forma y manera generalmente
aceptada.
Dicho todo esto, quiero dejar claro que Mi intención
es traer a estos “Cuadernos BDSM” una serie de reflexiones personales que
espero nos ayuden a profundizar sobre lo que somos o dejamos de ser cada uno de
nosotros. Dentro de estas reflexiones incluiré definiciones haciendo, desde
este mismo momento, la salvedad de que no son excluyentes y de que una persona
puede ser abarcada por varios conceptos de forma simultánea.
Voy a empezar por intentar acotar el campo más amplio
de las situaciones que es el que engloba el acrónimo BDSM para, en artículos
posteriores, desarrollar lo que es y representa cada una de las prácticas
incluidas para finalizar con un conjunto de definiciones de los roles asumidos
que, espero, clarifiquen las cosas ayudando a dignificarlas y que una persona
pueda decir con orgullo “soy un Dominante sádico que Me gusta el bondage” o
“soy una persona sumisa que sólo lo soy en el aspecto de la cama” pero evitando
que se confunda la entrega en el tálamo con la entrega vital.
Por lo tanto, empiezo Mi presentación con esta
pregunta:
¿Qué es el BDSM?
Si seguimos el artículo
sobre este tema que publica la Wikipedia veremos que nos dice:
“BDSM es la denominación
usualmente empleada para designar una serie de prácticas y aficiones sexuales
relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidad extrema
convencional.
El término se emplea a menudo, de forma equivocada,
como sinónimo de sadomasoquismo. En realidad, es una sigla que da nombre a lo que hoy en día es
considerado como una subcultura específica entre sus practicantes. El BDSM se
halla estrechamente asociado con la subcultura leather. El acrónimo está
formado por las iniciales de algunas de dichas prácticas:
Bondage
(Amarres y sujeción): B
· Disciplina y Dominación: D
· Sumisión y Sadismo: S
· Masoquismo: M”
Desde Mi punto de vista (tan
criticable como el de cualquier otro) esta es una definición que está muy bien
para cualquiera que, de nuevas, se acerque a nuestro mundo, aunque se olvide de
uno de los supuestos que Yo siempre he leído asociado a la letra S que es el
spanking o azotaina. Sin embargo, Yo
defino el BDSM como algo que puede transcender de la sexualidad para afectar a
toda nuestra forma de vida y que, por lo tanto, constituye un estilo de vida
propio y personal de aquellas personas que lo llevamos a la práctica.
Así mismo, doy gran
importancia, y quiero resaltarlo, al hecho de que defina que el acrónimo
representa las iniciales de “algunas de sus prácticas” indicando de que es el
resultado de una serie de definiciones que son parte de lo que podemos llevar a
cabo pero que no abarcan todas las posibilidades existentes.
Decía en el primer párrafo
de esta definición que “Yo defino el BDSM como algo que puede transcender de
la sexualidad para afectar a toda nuestra forma de vida”. Es, sinembargo,
evidente que los practicantes del BDSM, podemos optar (y Yo de hecho heoptado
a lo largo de Mi vida por varias formas de practicarlo) por mantener relacionesestables y permanentes, relaciones esporádicas con las mismas personas,
encuentrosocasionales con personas en un punto dado, centrarnos en la
parte sexual de la práctica,centrarnos en cada uno de los aspectos de
las prácticas o un largo etcétera.
Pero hagamos lo que hagamos para
convertirnos en practicantes de BDSM deberemos aceptar que el BDSM es una
actividad personal que llena profundamente nuestro ser y que llevamos a cabo de
forma frecuente (no esporádica, al menos); estando incluida en la misma,
como mínimo, una de las siguientes prácticas:
· La atadura: (bondage, shibari,
suspensiones con cuerdas, atado con cadenas, momificaciones y un largo etcétera
de prácticas relacionadas).
· La disciplina:(incluyendo la vara, los castigos en
posiciones dolorosas o humillantes, los castigos dolorosos, el control de
horarios y actividades -caso del fumar, comer, beber, etc.-, control del gasto,
control de la forma de vestir y todas aquellas prácticas relacionadas con la
disciplina individual que deseemos, control de los orgasmos, etc.).
· La Dominación y su complemento de la
sumisión (consistente en la actividad que hace que la persona Dominante
guíe, eduque y dirija la actividad de la persona sumisa en cualquiera de los
aspectos vitales dentro de los límites y limitaciones de esta segunda durante
el periodo definido de mutuo acuerdo, pudiendo llegar a ser el mismo de
duración indefinida. El tipo de actividades en las que la persona sumisa somete
su voluntad podrá ser, así mismo, definida; por ejemplo, en el vestir, en el
trato sexual, en el servicio privado o público, la forma de expresarse, etc.)
· La azotaina o
spanking: (consistente en el
disfrute derivado de azotar tanto con la mano como con diversos instrumentos a
la otra persona; tengo que indicar desde ya que muchos de los practicantes de
esta técnica de forma exclusiva suelen intercambiarse los papeles siendo
azotados o azotando a la otra persona de forma alternativa).
· El sadismo y su complemento el masoquismo:
(que es la obtención del placer a partir de la aplicación de dolor a la otra
persona o de recibir ese dolor aplicado convirtiéndolo en placer).
· El resto de prácticas relacionadas como el
medical, la cera, las pinzas, la humillación pública o privada, el uso de
sustancias urticantes, la utilización del vacío, la tortura eléctrica, etc… que
son complementarias con las anteriores, reforzándolas. Es decir, prácticas que,
de una u otra forma, se incluyen dentro de los apartados anteriores
reforzándolos y haciendo que la gama de actuaciones a llevar a cabo pueda ser
casi infinita.
Puede ser que alguien se
pregunte cómo se complementa todo esto y Yo le contestaré que, al fin y a la
postre, el medical, la cera, las pinzas, la humillación, etc. no son más que
formas y maneras de demostrar la entrega o de la obtención del placer por
medio del dolor o de generar una situación de disciplina o complementarias
a un bondage.
Debo insistir en una de las
ideas expuesta al inicio y es que, estas prácticas, no son excluyentes entre
sí y que siempre se pueden practicar más de una de ellas a lo largo del desarrollo
de la actividad dada.
También debo de insistir en
que, la utilización de estas prácticas y técnicas, tiene como objetivo la
obtención del placer y de la plenitud personal quedando excluida del BDSM toda
tendencia enfermiza que genere daño tanto al que aplica una de estas técnicas
como al que la recibe o sufre. Considero que tampoco deberíamos incluir en
el BDSM la realización de prácticas de forma ocasional o tendente sólo a tener
una explosión de placer en un momento dado sin que ello afecte a nuestro
sentimiento de plenitud personal.
La razón de evitar incluir
la realización de forma ocasional viene dada por el hecho de que algo que se
realiza con esa falta de frecuencia no responde a un sentimiento de que la
actividad vital se llevará por un camino dado sino que es como el que, sin
haber bebido, brinda una vez con champán francés o como el que practica
paracaidismo o puenting pero… lo ha llevado a cabo dos veces a lo largo de su
vida.
Es evidente que esta última
persona habrá tenido un gran subidón de adrenalina en el momento de llevarlo a
cabo pero creo que nadie consideraremos que esta persona es un paracaidista
sino que diremos algo así como “que valiente es haciendo este salto” o “mira lo
bien que se lo ha pasado en este momento” pero sin considerarlo alguien cuya profesión
o afición es el “paracaidismo”.
Para hacerlo, para
considerarlo como tal, tendrá que tener una disciplina tendente a llevar a cabo
el paracaidismo tanto desde el aspecto físico como desde el emocional. Un entrenamiento,
una práctica continuada que mida y controle los riesgos asumidos y asumibles;
un conocimiento de sí mismo y, en lo posible, de la persona o personas con las
que va a saltar. Pues bien, este mismo esquema es perfectamente aplicable al
BDSM pues, en Mi opinión, también nosotros debemos tener en cuenta todos estos
factores.
No creo que podamos
considerar practicante de BDSM a una persona que tiene una vez cada año o año y
medio una noche o una tarde loca de pasión y placer, mientras que en el resto
de su vida se dedica a arrinconarlo y/o obviarlo; que no se preocupa ni de conocerse
ni de saber el motivo por el que lo hace más allá del placer encontrado de forma
puntual; más aún, que no se preocupa de hablar y conocer a la persona o
personas con las que lleva a la práctica estos hechos, no vaya a ser que se den
implicaciones emocionales.
Creo que queda claro que
esta realización debe ser algo que llene nuestro ser y haga que nos sintamos
realizados. Para que esto sea factible debemos entender que las personas que lo
practicamos deberíamos tender a hacerlo de una forma y manera que sea libre y consecuente,
conociéndonos a nosotros mismos (aunque sigamos descubriéndonos día a día) y
dispuestos a aceptar la libertad de los demás.
Por lo tanto, para Mí, el BDSM consiste en la
realización de una serie de actividades y prácticas de tipo extremo tendentes
tanto al disfrute de los que las llevan a cabo (tanto desde el punto de vista
sexual como sensorial y psicológico) como a la realización personal, pudiendo
llegar a convertirse, como consecuencia de esta realización, en un estilo de
vida.
Dentro de esta denominación
podemos observar a un gran número de personas integrantes que iré definiendo,
en otros artículos, en función de la práctica principal que lleven a cabo.
Deseo dejar claro que, desde Mi punto de vista, todas
las prácticas realizadas son respetables siempre que se cuide del equilibrio y
la integridad tanto física como psíquica y emocional de las personas que las
llevan a cabo.
T x i r i a
Diferencia entre esclava y sumisa
No es siempre algo claro y es a menudo tema de discusión dentro del mundo BDSM En general, una sumisa mantiene cierta distancia de su Amo y conserva algunas libertades, mientras que una esclava entrega su libertad y sus derechos a su Amo.
Esta discusión se centra en qué elementos hacen una sumisa o una esclava. A menudo uno se encuentra a individuos que se llaman a sí mismo esclavas cuando sumisa sería un título mejor y a veces uno ve a personas descritas como sumisas que es más bien una esclava. No estoy seguro que el intercambio de energía total (TPE), se pueda aplicar a una esclava consensual. En casos normales, parece imposible tener una TPE en una relación no forzada verdadera de esclavitud. La TPE parece implicar fantasía más que realidad. En una relación verdadera de TPE, significaría que cualquier orden que un Dominante podría pensar. Tendría que ser obedecida por la esclava indiscutiblemente. Por ejemplo, un AMO podría decir, "odio a mi vecino, vete consigue un arma y mátalo”.
Como en el mundo normal hay restricciones en el TPE. Las restricciones siguientes, qué algunos llamarían límites éticos, son a menudo una realidad en una relación AMO/esclava y se documentan normalmente en el contrato auxiliar.
La esclava no tiene que obedecer órdenes que:
· Entren en conflicto con cualquier ley existente y pueda conducir a las multas, detención, o al procesamiento de la esclava.
· Pueda causar daño extremo a la vida de la esclava, tal como perder su trabajo, causar tensión en la familia, etc.
· Pueda causar daño corporal permanente a la esclava.
· Pueda causar un trauma psicológico a la esclava, tal como una escena de violación para una esclava que haya sido violada en el pasado
En mi opinión, estas restricciones sobre la autoridad de un AMO no debilitan la relación AMO/esclava, sino que reflejan la realidad de la vida moderna. Esto no es un nuevo concepto de propiedad porque en el pasado muchas sociedades donde existía la esclavitud tenían restricciones de cómo una esclava podría ser tratado por su dueño.
Hoy, la esclavitud dentro de BDSM no tiene NINGUNA relación con la esclavitud forzada del pasado. Cualquier esclava puede, si lo elige, ser libre y salir de la relación. Es una realidad. Sí, el objetivo es entrenar a la esclava tal y como necesita emocionalmente su AMO y se une a él y a su esclavitud hasta un punto donde parece increíble dejar a su AMO, pero muchas relaciones AMO/esclava terminan. Muchas terminan por decisión de la esclavo y no del AMO. Así pues, cualquier discusión de esclava vs sumisa debe estar en el marco de las restricciones antedichas impuestas por la vida moderna.
Una sumisa obedece eligiendo hacer algo en cada momento. Una sumisa conserva la libertad. Una esclava hace inicialmente una opción de obedecer a su AMO siempre. Una esclava entonces se somete a la voluntad de su AMO siempre.
Una sumisa acepta la sumisión, una esclava acepta la obediencia.
Para mí, una sumisa conserva la libertad de opción y una esclava le da la libertad de opción a su AMO. La sumisa da su sumisión de una manera limitada, por un período definido de tiempo o de lugar y bajo ciertas condiciones. Una sumisa aunque tenga una relación a largo plazo con un AMO, todavía conserva cierto control. Sin embargo, muchas están satisfechos con un papel ocasional sin ninguna meta a largo plazo. El entrenamiento puede o no estar implicado entre un Dominante y una sumisa.
Una sumisa tiene una lista de condiciones, de reglas, y de límites que un Dominante ha de convenir respetar antes de una sesión o una relación. Estas condiciones, reglas y límites definen generalmente el tiempo, el lugar y la actividad. No es inusual que una sumisa comience la relación con reglas y límites y olvidar algunos cuando la confianza, el respeto y el amor hacia su AMO crecen. Es una buena práctica comenzar cualquier nueva relación de esta manera. Uno se debe incorporar a la relación dando solamente la cantidad de energía que se siente seguro en dar. La decisión de convertirse en una esclava se debe posponer hasta que el Dominante y la sumisa se conozcan bien y confíen mutuamente.
Una sumisa tiene un papel normalmente durante el período de tiempo acordado, con un AMO. Durante este período el AMO puede tener el control total. Una vez que el período termina, el control vuelve a la sumisa. El AMO “pide prestado” solamente el control de la sumisa y en el grado que lo desee la sumisa. La sumisa controla su sumisión.
Una definición de una esclava vs una sumisa se basa sobre todo en la atención de la sumisa. Si el interés de la atención está en uno mismo entonces es una sumisa, si el interés está en su AMO, entonces es una esclava. No estoy seguro de que esta sea una definición aceptable para todos, no obstante es una línea que puede trazarse.
@Pasiones Prohibidas.
Parece una práctica tierna y hasta infantil. Se trata de jugar a ser animal (incluso disfrazarse como alguno) e imaginar que el acto sexual es como la mascota que eligieron. Aunque no lo creas, se trata de una práctica my común en países europeos y en los Estados Unidos, aunque en México y Latinoamérica es prácticamente desconocido y los pocos que realizan este juego sexual lo hacen a escondidas, como parte de la relación Dominado - Sumiso dentro del BDSM ( Bondage Disciplina Sado Masoquismo).
Sumisión y dominio
Al ser una variante sado uno de los integrantes tiene que asumir el papel de sumiso y el otro dominante. Al imaginar que son animales uno debe fingir ser el dueño y el otro la mascota o el animal.
Se trata de una actividad sexual cuya base es el rol entre dueño y mascota. Las reglas se definen desde el principio y son inalterables durante el juego.
Requiere entrenamiento
Aunque parezca algo sencillo, tanto el entrenado como "su animal" requieren entrar en mood y creerse su papel. Se ayudan con disfraces, caricias, premios y juguetes propios de las mascotas. La tarea del dominado es imitar lo mejor posible su animal predilecto. Hay muchos animales comunes que los entusiastas del juego mascota asumen. Algunos ejemplos son los roles de perros, gatos, conejos, aves cerdos, caballos y muchos otros animales de compañía.
Solo actuación
El pet pley no incluye el uso de animales de verdad, eso está prohibido. Tampoco es de vital importancia que exista coito, la parte medular del juego es la dominación. La sensación de sentirse "superior" a su mascota y tener el control absoluto. Tampoco está permitido el consumo de drogas durante la práctica del pet play, nadie puede ser forzado a realizar algo que no le gusta y está terminantemente prohibido la participación de menores de edad.
Marco Oderus, blogero y aficionado al juego mascota, escribe en su blog: "Para mí, una de las mayores razones por las que me gusta el juego del animal doméstico, además de simplemente ser divertido, es que refuerza al Propietario con una relación de propiedad. Los animales no humanos son propiedad y están totalmente dependientes de su dueño.
"Ellos se alimentan cuando el propietario decide y sólo entonces. Sus juguetes y la atención médica son totalmente dependientes del propietario recordando y haciendo. Esta relación es a menudo también verdadera, de la vida real. El esclavo se alimenta después de su propietario ha comido. Usan lo que sus deseos Propietario, duerme cuando y donde su propietario les dice, y sigue las reglas de su propietario dicta.
"La única diferencia es que sus mascotas no humanos no dan su consentimiento. Usted los elige y puede traer a casa a su antojo. Para mí, ser un animal, es ser ´menos que humanos´ refuerza la dominación de mi Dom de mí. Ella es la dueña y totalmente humano. Soy un cachorro. Su cachorro", escribe Oderus.
Exploración sexual
El pet play es una forma más de exploración sexual, un juego para divertirse un rato antes de la relación coital. En el pet play existen variantes y la más conocida es el pony play, donde hombres y mujeres juegan a ser caballos. Sorprendentemente, a muchas personas estos juegos pueden producirles gran excitación. Parece increíble pero hay quienes nacen con un "instinto animal" que solo pueden ser expresados a través del juego de roles. Muchas veces pasa del juego a ser un estilo de vida.
Algunos de los elementos que integran esta práctica son:
• Restringir comunicación verbal, tal vez sólo a ciertas palabras o sonidos de animales, tales como "guau!" O "miau".
• Comer y beber en trastes sin el uso de las manos y / o los cubiertos.
• Aprender a usar una caja de arena en lugar de un inodoro, o incluso al salir a la calle.
• Jugar con juguetes para gatitos cachorros o perros.
• Mendicidad en la forma del animal con el que se identifica, como un cachorro lloriqueando.
• Jaulas
• Simulan comida animal. Para ello hay muchas maneras:golosinas, carne con catsup, atún. Sin embargo nunca consumen alimentos hechos para el animal, es solo el juego.
Atuendo pet
Algunos de los elementos que se incluyen dentro de este juego son arneses, colas acrílicas, bozales, orejeras y otros artefactos que forman parte de un animal domado. A los practicantes de este juego les gusta vestirse, alimentase en una jaula, ser montados y rechinar. Aunque sí es una actividad erótica no necesariamente termina en sexo.
Fetiche deshumanizante
La mayor parte de las "transformaciones en animales", distan mucho del juego BDSM tradicional. En el Pet play no hay humanos esclavos. Hay una diferencia entre la mascota (deshumanizante en un papel simplista), los papeles sumisos tradicionales (hacer como trabajador, como siervo) y los artefactos auxiliares (objetos inmóviles).
¿Bueno o malo para la salud?
Un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine donde se encuestó a 902 personas que practican el BDSM y 434 personas que prefieren el llamado sexo "convencional" (no BDSM). Cada persona llenó cuestionarios sobre su personalidad, el bienestar general, la sensibilidad al rechazo y el estilo de apego en las relaciones. Los participantes no eran conscientes de la finalidad del estudio.
El resultado fue sorprendente quienes practicaban el juego de la esclavitud obtuvieron mejores resultados en su salud mental: "Son más amigables, menos neuróticos, más alertas, más conscientes y sensibles al rechazo. En general son más seguros en sus relaciones y tienen mejor bienestar general", advirtió Andreas Wismeijer, psicólogo de la Nyenrode Business University en los Países Bajos y el autor principal del estudio.
La conclusión es que...
Las prácticas eróticas consensuadas no son buenas ni malas, simplemente se tratan de alternativas para ejercer la sexualidad. Para algunos puede servir a ser más conscientes y comunicativos en sus deseos sexuales, otros lo ven como algo anormal. Ambas posturas están en lo correcto. Es tan sencillo como que a unos les gusta el heleado de chocolate y otros el de vainilla. Lo saludable de la sexualidad es ejercerla de forma libre, responsable y sin complejos.
Pasiones Prohibidas ®

