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Resultados de la búsqueda del tag: "maestro latigo"
Maestrolatigo H
Habla mi esclava

Ese primer día fue más brutal y a la vez más deseable. Yo sólo tenía una dirección a la que acudir, no sabía más. Era un local sin cartel, sin evidencia de ningún negocio y con todas las persianas bajadas, tenía que llamar a la puerta del bajo que sin embargo era una puerta de madera, hogareña, que desentonaba al estar comunicada con las persianas industriales. Cuando llamé una mujer madura me saludó cortésmente y me indicó el camino que debía seguir, caminé por un pasillo oscuro hasta que me encontré con un hombre desconocido que me condujo a una sala no muy grande donde desnudó mi cuerpo tenso, me ordenó con ternura que me postrase con las piernas abiertas y con los brazos detrás de la espalda cogiéndome los codos. Yo obedecí y él se marchó con mi libertad en sus manos, mi ropa. Postrada y erguida pero con la cabeza gacha estaba yo cuando mi señor entró, el corazón era incapaz de latir y los pulmones aguantaban cuanto podían el oxígeno en el cuerpo. Esta vez sí que tuve valor para alzar la mirada a su rostro, tenía miedo pero tenía curiosidad, al verle con una sonrisa en la boca mi cuerpo tomó vida, el corazón latía a máxima velocidad, mis extremidades estaban frías pero mi sexo, mis senos y mi rostro hervían, me costó trabajo controlar mi respiración y volví a agachar la cabeza. Cuando me hube calmado un poco, instintivamente me incliné con los brazos estirados, apoyando las palmas y la frente en el suelo. Esta primera vez fue la más demoledora y la más ilusionante.


Historia de ella


Maestrolatigo Sep 14 '20 · Valorar: 5 · Tags: dominio, esclava, maestro latigo, sumisión, sumision
Maestrolatigo H
Hazme tu esclava25 ABRIL, 2020

Arkadia {mi señor}

 Comparezco ante ti con la cabeza gacha y con ojos implorantes de castigo. He tenido miedo y he escapado, en esta era lamentablemente es muy fácil hacerlo para los cobardes, y yo lo soy. También es cierto que hay que ser valiente para volver sobre los propios pasos y agachar la cabeza cuando corresponde, como es en este momento mi caso.

 Mis miedos pasan por caminar sola y libremente, mi miedo es equivocarme y que no haya quien me diga que lo he hecho mal, mi miedo es que no haya nadie a quien le sean indiferentes mis tareas y me obligue así a trabajar con rabia y con ahínco para en algún momento destacar por el verdadero esfuerzo. Mi miedo en definitiva, soy yo en soledad; otro de mis miedos y a la vez de mis pasiones es cambiar.

Maestro, a menudo me pregunto si sirvo para algo o si por el contrario sólo es que no quiero servir para nada. También podemos imaginar que en esos mundos sueñan con un mundo como el nuestro. Maestro, por imaginar también puedo fantasear con alguien que tape los huecos de mis miedos y que me haga sentirme un poco más agradecida de tener los pies sobre la Tierra. Quiero mucho a quienes me rodean, pero ellos no saben hacerme sentir agradecida, no por falta de esfuerzos sino porque yo no soy como ellos, no les culpo. Soy tuya, ahora lo sé.

Maestro, he pensado mucho, te admiro aunque siento que apenas te conozco, te tengo miedo por desconocimiento, te quiero por aquello que me has mostrado y te respeto por lo que sé y por lo que no sé. Ahora me arrodillo ante ti y te ofrezco mis muñecas para que me tomes como esclava, porque en dos meses me has sometido sin una sola palabra, tómame y átame fuerte porque no quiero poder escapar. No me creo digna y mucho menos capaz, pero espero que la fortuna me sonría.

Hoy me someto a la voluntad de mi Señor, con fe en lo que me es desconocido y con la confianza de que va a hacer de mí mejor persona. A pesar del miedo, a pesar del orgullo de una niña caprichosa, se me puede observar a los pies de mi amo. Y es él y no otro porque cumple todas las características que admiro y deseo para mi, tiene un carácter fuerte y firme con el que quedas embelesada porque riega cada una de sus palabras con amor y convicción; explorador nato de conocimientos, territorios y experiencias. Así lo veo yo.

 Me gustaría poder decir que todo aquello que me mande lo voy a acoger con alegría y devoción, lo que creo es que acabo de adquirir unas obligaciones que en muchos casos no quisiera hacerlas porque “no van conmigo”, pero las cumpliré porque son su voluntad y él tiene la obligación de saber qué es lo mejor para mi; entonces, después de realizarlas es cuando sentiré la alegría, alegría de haber satisfecho a mi Señor y alegría propia de haber superado un obstáculo. Y poco a poco iré levantando la cabeza para poder mirarme al espejo y no quedar espantada, y si algún día a mi amo le place, podré ser dueña de mi misma con la tranquilidad de saber que mi amo me ha enseñado a no hacerme daño propio.

 Debo postrarme, es mi primera obligación y tengo inquina, aunque no la puedo razonar. Lo hago, por amor a él y por amor a mi.

Maestro, mi Señor.

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