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Sucu's Blog

Su marca de lobo hambriento estaba extinguiendose en mi piel. Sus palabras no resonaban como antes. Me hundía en indiferencia y frialdad. Decidí distanciarme de mi dueño, de mi Daddy, de mi protector, de mi padre tras sensaciones de desinterés y desapego de su parte hacía mí. Necesitaba su infierno en el invierno. Necesitaba su calor en el glaciar pero también necesitaba aprender a caminar sola. A levantarme y continuar. A echar sal a las heridas y hacer brotar la fiera salvaje que llevo al interior.


Mis conflictos internos entre quien soy y quién debo ser frente a ojos enjuiciadores me carcomen como la lepra invadió ciudades enteras. Desorientada, sola, confusa vago por el bosque de cemento salvaje en medio de bestias sádicas hambrientas. Decido correr del hogar. Huir y no volver, aún enfrentando la oscuridad, el hambre, la lluvia, la soledad y los animales salvajes queriendo devorarme. Sé que llegaré a algún lugar libre de todo aquello. 


Me pierdo, resisto, enfrento. Caigo, tropiezo y no veo nada. Ninguna señal de supervivencia. Tan sólo una voz interior que me repite una y otra y otra vez que soy su propiedad y como tal, no estoy sola. Me masturbo y ese pensamiento se hace más sólido. Un pensamiento seguido de una sensación de bienestar. Cómo cuando se es propiedad de alguien, se vela por el interés de su esclava. Se intenta que aquella no cometa locuras y que su iracionalidad e impulsividad no le jueguen en contra. 


Al fín comprendo su rol y el mío. La conexión es de acero pese a la distancia. Me enseña siempre aunque no me hable. Sólo basta una palabra suya para despertar mi sapiosexualidad y hacer consciente mi realidad, observarla desde afuera con un ojo objetivo y tomar decisiones. Y es que cuando me sumerjo en el rol puedo observar claramente y ser consciente de lo que me sucede. Convertirme en una pequeña niña fuerte y pervertida. Aflorando mis impulsos soy libre porque puedo ser yo misma....


Pero pasa el tiempo y la sensación de un vínculo roto atormenta mi cabeza. Le extraño y temo no lograr llegar hasta él. Temo a su indiferencia y desinterés pues para mí, él es el único dueño. Elijo vagar en la soledad y enfrentar sola a mis demonios. 


Durante ese tiempo, no le pienso, no le hablo, no lo veo.


Pero ... siempre lo siento... En mi piel, en mi carne, en mi lujuria, en mi sapiosexualidad. Me habla sin escribir una sola palabra. Me guía desde las tinieblas aunque no le vea. Me resisto a buscarlo de nuevo con el pensamiento. Y mantengo firme mi posición. Soy una mujer de decisiones radicales aunque también una niña caprichosa. Me resisto pero siento que me llama, que me quiere encontrar, que no soporta la idea de perder a su esclava. Que no ha entendido mi "pataleta". Mi lloriqueo. Siento que quiere respuestas. 


Así que abro la única puerta que le he permitido cruzar. 


Enojado me increpa. Reclama y hace show. Le explico que aquella apatía me carcome la sangre y que le necesito. Sonríe y aparece como un lobo hambriento después de mucho tiempo de abstinencia. Está en los huesos, herido, con ira y mucha hambre. Quiere violarme!!! Quiere alexionarme!!! Quiere hacerme entender que soy suya!!! y de nadie más!!!, que su aliento será siempre mi guía, que su actitud era la afirmación de su lealtad. Que me quiere como esclava no como sumisa.


Sus ojos brillantes brotan sangre. Sus labios se despegan lentamente y se observan sus colmillos, su saliva corre por la comisura de su boca. Me ata a un árbol con los brazos hacia atrás y las piernas abiertas rasgandome las vestiduras. Mi respiración se agita. Muerde mi cuello. Me deja a la interperie con mis pezones duros y mi piel erizada. Toma pequeñas ramas de los árboles y azota mis piernas, abdomen, y pechos. Gimo y grito. Me amordaza afirmando que soy su esclava. Me da largos azotes. Mi agonía recién empieza. 


Cuando mi piel pasa de un color pálido a rojo me libera del árbol y me inclina hacia él. Me resisto. Me niego. Le suplico me libere, me deje ir, me suelte, pueda huir pero sólo sonríe y me inclina hacía él, de espalda, jala mi cabello y proporciona fuertes azotes en mi trasero una y otra vez.


 "Eres mía!!!" - afirma


 "Mi puta, mi esclava, mi zorra, mi depósito de leche"


Agitada, herida, con pocas fuerzas intento liberarme y escapar. No tengo fuerzas para gritar o suplicar ayuda.

Caigo de rodillas ante él como una presa fácil. Me indica que ahora mi entrenamiento será oral y deberé aprender a mantener la boca abierta cada vez que desee usarla. Chuparle y hacerlo bien. Tragarme hasta los huevos. Lagrimeo de lo profundo de su verga. Me dice que esconda los dientes y sólo lo babee con mis labios y lengua. Me enviste como fiera salvaje una y otra vez. Siento como su verga se endurece en mi boca y me perfora hasta el fondo. Intento dentenerlo pero lo hace más fuerte y profundo. Intercala mi boca entre mi ano, vagina y repite el proceso.


- tendrás que acostumbrarte al olor y sabor de la verga - dice 


- a tus agujeros rotos de tanto coger - 


Continúa envistiendome, le encanta usar mi boca. Lo hace por horas.


Hasta que...


A ese instante estoy casi inconsciente. Pero usa mi último aliento para tirar de mi cabello hasta el fondo y liberar su leche en lo profundo de mi garganta. 


- tragate todo perra!!! - dice.


- ni un gota desperdicies o lo haré de nuevo -.


Por temor a ser usada de nuevo, obedezco y acepto ser su objeto.


Su agüita amarilla quiere liberar sobre mi, dejando su marca y huella imborrable. Así que la deposita de mi cabello hasta mis pies. Me baña en su orina.


Mi energía llega al límite y me desvanezco en sus brazos. 

Daddy recoje agua tibia, tira un baldado, me limpia, toma una frazada, me cubre con el manto, me alza y me da un beso en los labios introduciendo su lengua para llevarme de nuevo a mi dulce hogar.


Un castigo de un Papi enojado.