Mujer, 22 años.
byGolan_Trevize43M Sadist
Para empezar, se debe entender que la Humillación y la Degradación son totalmente distintas. La humillación erótica y la degradación erótica no son lo mismo, aunque a menudo se habla de manera que pueden interactuar y agruparse como "humillación y degradación" en una sola dinámica en el BDSM
Son muchas las emociones que podemos sentir de manera intensa. La culpa, la ira, la tristeza y la rabia son algunas de ellas. Sin embargo, hay una que no hemos mencionado y que provoca un impacto tan fuerte que puede llegar a destrozarnos es: la humillación.
La humillación es un estado emocional que deja una profunda huella en cada uno de nosotros. Sentir que carecemos de valía, que somos mediocres, que hagamos lo que hagamos quedaremos en ridículo, es una cruz que podemos arrastrar durante largo tiempo. En cambio la Degradación es la disminución de la dignidad de una persona o la categoría moral de una cosa siempre y cuando, esa persona acepte esa dinámica, de forma consensuada, para el placer de disfrutar de esta.
Se puede decir, que la Degradación, es una dinámica que usa la humillación, la vergüenza, como herramientas principales para ejecutarlas en una persona, que logra ser una interacción sexual, mental y física, siempre y cuando se tenga consenso en ello.
La humillación es un estado mental, y lo que humilla a una persona no puede humillar a otra. Por ejemplo, decirle a un hombre que tiene un pene pequeño puede ser humillante, si daña su dignidad o reduce su autoestima. Sin embargo, no necesariamente es degradante. Hacerlo un cornudo público podría ser degradante porque a los ojos del mundo y de él mismo le haría algo menos de lo que era.
La Universidad de Ámsterdam realizó un estudio en el que participaron 46 voluntarios con el objetivo de comparar sus reacciones antes diferentes estados emocionales. Los investigadores analizaron las ondas cerebrales de los participantes mientras veían en una pantalla insultos y halagos.
También se les contó a los participantes diversas historias en las que tenían que ponerse en la piel del protagonista. De esta forma, serían capaces de conectar su emoción al ponerse en su lugar. Por ejemplo, una de las situaciones consistía en que acudían a una cita y en cuanto la persona con la que habían quedado les veía, se daba la vuelta y se iba.
Los investigadores descubrieron que el sentimiento de humillación ocasionaba una actividad cerebral mucho más rápida e intensa que la alegría, más negativa que la ira, y que además, las áreas vinculadas al dolor se activaban.
Aunque los halagos despertaban alegría, el sentimiento de humillación era mucho más intenso que esa emoción tan placentera. Pero, lo más increíble, es que incluso se observó que no podía competir con la ira. Los insultos hacía que muchos de los participantes se enfadasen o se mostrasen molestos, no obstante la humillación tenía una carga mucho más negativa.
¿Cuando es degradación y humillación?
La humillación erótica es el uso consensual de la humillación psicológica en un contexto sexual. Por el cual una persona gana excitación o excitación erótica de las poderosas emociones del ser humillado y degradado, o de humillar, degradar a otro; a menudo, pero no siempre, se acompaña de estimulación sexual de uno o ambos miembros de la pareja en la actividad.
La humillación no necesita ser de naturaleza sexual; como ocurre con muchas otras actividades sexuales, son los sentimientos derivados de ella los que se buscan, independientemente de la naturaleza de la actividad real. Por lo general, se trata de un sentimiento de sumisión por la persona que es humillada, y de dominio, por la persona que hace la humillación.
Puede ser verbal o físico, o en privado o público. A menudo se puede ritualizar y, a diferencia de algunas variaciones sexuales, también se puede llevar a cabo fácilmente a larga distancia (como en línea). La humillación es un ejemplo de la dinámica de poder que existe en una relación Dominante/sumisa(o) o Master (Mistress, Amo, Ama)/esclava(o). Por ejemplo, en una actividad como el Spanking, el efecto buscado es principalmente la humillación; la actividad es solo un medio para ese fin.
También puede ser parte del sadomasoquismo emocional, que no siempre tiene un elemento Dominante/sumisa(o). Alguna humillación sexual implica un dolor físico que se inflige, pero mucha de ella está mucho más relacionada con el ridículo, la burla, la degradación y la vergüenza.
El juego de humillación puede llevarse a un punto en que se vuelve emocional o psicológicamente angustiante para uno u otro compañero, especialmente si es una humillación pública. La humillación erótica puede llegar a ser lo suficientemente extrema como para ser considerada una forma de juego bordeline, juegos extremo, o juego borde.
Es importante entender, que la humillación y la degradación erótica se basan firmemente en el consentimiento, en lo consensuado. Si no hay consentimiento, entonces es abusivo. Esto no tiene que ser consentimiento dado en ese momento exacto, podría ser un acuerdo entre la pareja de consentimiento sin consentimiento o como se tiene presente ese "Racsa" que tanto usamos los que estamos dentro de las relaciones sadomasoquistas (S/m, SM).
Un poco de psicología de la humillación y la degradación.
La humillación en general estimula las mismas regiones del cerebro que están asociadas con el dolor físico, con la inferencia de que los humanos evolucionaron para recordar las recompensas sociales y los castigos tan fuertemente como recuerdan la recompensa física o el dolor en respuesta a su entorno. Al igual que con cualquier forma de experimentación del dolor en un contexto sexual, el consentimiento y (paradójicamente) un alto grado de conciencia y comunicación son necesarios para garantizar que el resultado sea deseable, en lugar de abusivo. Por ejemplo, un sumiso puede disfrutar de ser insultado de alguna manera, pero puede ser realmente castrado y devastado si es humillado o insultado de otras maneras.
El juego de la humillación también está conectado con el fetichismo sexual, en el que las actividades no sexuales pueden volverse sexuales al relacionarse con la excitación, y también pueden asociarse al exhibicionismo en el sentido de querer que otros den testimonio (o que otros se den cuenta) de la degradación sexual.
Para algunas personas, actividades como los insultos son una forma de lograr la reducción del ego o superar las inhibiciones sexuales. Por ejemplo, entre personas homosexuales, pueden usarse términos generalmente asociados con la homofobia, como el "marica" y "camionera"...
Al igual que con todas las actividades sexuales, algunas personas tienen fantasías sexuales sobre la humillación, y otras lo hacen como estilo de vida o en una escena. Las fantasías sexuales relacionadas con la humillación leve son comunes. Algunos juegos de rol de humillación (Petplay y Ageplay en particular) se combinan con lealtad y cuidado en la medida en que estos fetiches se pueden ver como ejercicios de confianza en lugar de como un fetiche de humillación. El deseo de estar debajo de la otra pareja durante el coito, la idea de "quedar atrapado" (como tener relaciones sexuales en el jardín o en el bosque) y fantasías leves de violación (en las que las personas se imaginan a sí mismas forzadas de la manera que les gustaría, y que son diferentes de cualquier forma real de violación) son juegos emocionales leves que enfatizan el estado, la vulnerabilidad y el control.
Sin embargo, para la mayoría de las personas, tales ideas siguen siendo fantasías; la gente tendría fuertes reservas acerca de que las fantasías se hicieran públicas, o se comprometieran con un compañero en la vida real, por más erótica que sea la idea. Cuando alguien revela un fetiche a un compañero, esto generalmente es el resultado de una gran confianza. Sin embargo, el deseo de ser humillado puede ser una causa motivante para la confesión, ya que el acto de confesar puede ser en sí mismo humillante. Muchas personas se preocupan por ser ridiculizadas por sus fetiches, y tal ridículo por parte de sus parejas podría ser psicológicamente catastrófico. Por lo tanto, muchas personas usan la humillación en línea (en la cual el humillante y otros están involucrados a través de Internet, usando chat, correo electrónico, sitios web, etc.) como un compromiso entre el exhibicionismo y la realidad por un lado, y la seguridad y el anonimato por el otro.
La humillación es una emoción que está presente en el día a día. De hecho, muchas personas no son capaces de comunicarse si no es humillando a los demás, creyendo que en realidad les están haciendo un bien. Sin embargo, carecen de la empatía necesaria para transmitir lo que quieren decir de una manera más agradable y sutil. Un ejemplo sería aquella madre que alaba al compañero de su hijo y lo señala como un referente en diversas tareas y comportamientos. Sin saberlo, puede estar despreciando el esfuerzo de su hijo. Si esta comparación la realiza estando ambos niños presentes, el malestar de su hijo puede ser aún mayor por la humillación recibida. Situaciones de este tipo abundan en nuestros días, sobre todo en el ámbito laboral. Incluso, en las relaciones de pareja esta emoción también puede estar presente. Aparece cuando uno de los miembros se burla del otro y le hace sentir inferior. Por ende, se debe tener cuidado, ya que este tipo de dinámica si es bien llevada, termina en el placer de los involucrados, pero, si sucede algún error, será catastrófico para los involucrados, por aquel que ejecuta y por el otro lado, el que recibe.
La humillación es una emoción desagradable e intensa que suele perdurar en el tiempo por la profundidad de su herida. Afecta a nuestra autoestima y de algún modo hace que sea muy complicado volver a aumentarla, si no sucede bajo el termino de lo consensuado.
¿Qué puede humillar o degradar?
En gran medida, lo que es humillante o degradante es bastante individual y varía mucho de persona a persona. El Petplay se menciona varias veces en este artículo como degradante, pero, algunas amistades que conozco, el juego del Petplay no es nada de lo anterior y estarían totalmente en desacuerdo. Lo mismo ocurre con el Ageplay, el exhibicionismo, el travestimos, la servidumbre y casi todo lo demás en la lista. La "humillación" de una persona no es necesariamente es la de otra persona.
Algunos escenarios pueden basarse en el abuso verbal y otros en aspectos físicos. Algunos ejemplos posibles son:
Humillación y degradación verbal.
Humillación física y degradación.
Lo que se debe y no se debe hacer durante o en el proceso de humillación.
Estas son algunas de las cosas que debe hacer al utilizar la humillación como forma de entrenamiento:
Cuanto más practique la dinámica de humillación para divertirse, o entrenamiento, más se beneficiarán ambos. Comprenderá cómo motivar a su esclava, sumisa o masoquista para ayudarla a pasar por momentos de sentirse muy vulnerable. Y la esclava, sumisa o masoquista entenderá que su entrenamiento les permite enfrentar sus miedos y seguir haciendo lo que se les pide.
Que no hacer en las dinámicas o entrenamiento de Humillación.
En cualquier entrenamiento BDSM, hay cosas que NO DEBES HACER, ya que pueden causar daño a tu esclavo y pueden comenzar a ser abusivas en lugar de apoyar el crecimiento.
Me molesta mucho, mucho..., cuando farsantes intentan aprovecharse, y en algunos casos hay personas sumisas (hombres o mujeres que caen). Lean, investiguen, cuestionen, pregunten, analicen... ¡Despierten! ¿Cuál es el apuro de tener un dom? ¿Cuál es el apuro de tener una sumisa? La persona sumisa (elige a su dom) pero no se “ofrece”... Hace méritos para que él o ella, “lo consideren” al menos. La sumisa (elige) y el dominante (decide) si la aceptará o no. ¿Y por qué elige la persona sumisa? (Nosotros por el simple hecho de ser dominantes) no nos da el derecho de tomar a una sumisa/o sin su consentimiento y empezar a mandonear, “ordenar”, denigrar, como hacen los pseudos-dominantes. Identificar a un farsante es más fácil que tomar agua muriéndote de sed. Y luego están, (algunos) principiantes que no tienen idea de nada, —y no es porque recién empiezan— (nadie nace sabiendo) la verdad es que..., simplemente (no quieren) tener idea de lo que es BDSM de verdad, y ya de entrada lxs trata de: perrxs, putxs, etcétera. Siendo que, un verdadero dominante es todo un caballero que... antes de dominar a otras personas, se domina a sí mismo, en pocas palabras: es digno merecedor de que lo llames señor, la admiración y el respeto se lo gana... tanto como tú, ganas la de él.El dominante decide si quiere tomar tu mano, cuidar tu alma, guiarte, moldearte, acompañarte, y en algunos casos... ¿por qué no..., amarte? Desconfía de las personas ofrecidas, siempre... Tanto (dominantes como sumisxs) nadie que valga la pena se ofrece..., así... a lo gratis, “a modo promoción”, “cajita feliz”. ¿Lo que sea (realmente bueno) tiene cualquiera? Se trabaja para conseguirlo.
Todo lo que vale, cuesta..., punto. Elegir implica también decidir, ambos lo hacen, pero hay diferencias. BDSM es cosa de dos. Y los dominantes decidimos con base en la experiencia, porque los dominantes también entregamos y mucho. Los que viven realmente este estilo de vida, claro.Un verdadero dominante no necesita más que una mirada, una palabra escrita, o el sonido de su dulce voz para hacer caer rendida/o a una persona sumisa.
La persona sumisa debe entregar el poder a la persona dominante, por lo tanto, un dominante y una sumisa coexisten. SSC la persona sumisa tiene mucho más poder de lo que se imagina. Solo que no sabe cómo maximizar dicho potencial y valorarse. Al valorarte, te valoran, es tan simple como: 2+2=4.
¿No se dan cuenta que son lxs principales protagonistas de una bella historia?
¿Por qué no buscar al actor/actriz principal de una maravillosa historia?
¿Por qué conformarse con el actor secundario?
A ti sumisa/o que lees esto, te digo, no es necesario tener "la experiencia" para darte cuenta de lo siguiente:
Al dominante cretino le gusta ordenar.
Al dominante magnífico le gusta enseñar.
Un Pseudo-dominante ordena sin dar explicaciones...
Un buen dominante te guía hacia el mejor camino para tu crecimiento personal...
No hay excusas para las personas sumisas, “para algo tan básico”, ¡investiguen!
Me molesta mucho, que una persona sumisa se deje engañar y manipular fácilmente.
La clave está, en tener siempre presente que: antes que cualquier rol, somos personas.
¡Saludos! Lezdom.
P.s.: Creo que ya me saqué de encima esta inquietud, así que..., ¡a trabajar!

Resulta francamente imposible imaginar la práctica del sadomasoquismo sin que en ella intervengan los juegos de impacto. A estos juegos se les llama habitualmente juegos de azotes, pero lo cierto es que no todos los golpes o impactos con los que la parte Dominante castiga a la parte sumisa son azotes.
Al hablar de juegos de impactos debemos establecer una diferenciación clara con lo que sería más propio llamar “juego de sensaciones”. Éste consistiría más bien en un encadenamiento de impactos leves o muy leves y proporcionados con instrumentos muy ligeros. El juego de impactos, por su parte, puede llegar a considerarse, cuando los golpes son muy intensos o cuando se prolongan durante mucho espacio de tiempo, un juego o práctica límite en el ámbito del sadomasoquismo o del BDSM.
Los juegos de impactos están destinados a crear sensaciones. La mayor o menor intensidad de esas sensaciones depende de los siguientes factores:
Zona en la que se golpea.
Instrumento que se utiliza para golpear.
Material con el que está fabricado el instrumento utilizado.
Fuerza del impacto. Ésta depende de la velocidad con la que se golpea y del peso del instrumento utilizado para ello.
El aprendizaje y dominio de los juegos de impacto implica el aprender que el juego de impactos es o puede ser mucho más que una concatenación de azotes dados con mayor o menor fuerza. Las sensaciones físicas que se pueden provocar con este tipo de juego son muchas. De entre todas ellas, hay dos sensaciones básicas y que podrían considerarse dos categorías de sensaciones que englobarían a otras. Ésas dos sensaciones son:
Sensación de picadura.
A esta sensación, que también recibe el nombre de mordedura o de quemazón, se la llama “sting”, en inglés, y está provocada por el impacto sobre el cuerpo de instrumentos estrechos como pueden ser la vara, la fusta, el látigo o el cinturón. Cuando el sumiso siente este tipo de sensación, lo que está sintiendo es una llama de calor, una franja punzante y cortante de calor. La picadura es el resultado de proporcionar un golpe rápido y en un área de impacto pequeña. Si se producen señales o marcas en la piel, éstas son líneas finas y cortes.
Sensación de explosión.
A esta sensación se la llama “thud” en inglés. Suele ser producida por instrumentos anchos como pueden ser la mano o la pala de azotar. La sensación de la explosión es una sensación que no se siente tanto en la piel como en el músculo, y es el resultado de un golpe penetrante y profundo dado con un instrumento más pesado que en el caso anterior y en un área de impacto más grande. Las marcas que acostumbran a dejarse en este caso son áreas rosadas o enrojecidas. En algunos casos, también, de este tipo de golpes acostumbran a quedar moratones.
Como se acostumbra a decir en muchas facetas de la vida, cada persona es un mundo y el BDSM, en ese sentido, no es una excepción. Así, podemos encontrar personas que prefieren experimentar la sensación de la picadura, personas que prefieran experimentar la sensación de la explosión y personas que, en mayor o menor grado, disfrutan y gustan de ambas sensaciones. La parte Dominante debe ser consciente de esto para, de ese modo, ajustar el “castigo” a las preferencias de su sumiso o sumisa.
Instrumentos para cada tipo de sensación
En el BDSM podemos encontrar muchos tipos de instrumentos. Cada uno de ellos provocará un tipo de sensación física (en este artículo no hablamos de todo lo que mentalmente provoca o puede provocar las diferentes prácticas BDSM). Veamos a continuación cuáles son los instrumentos para provocar sensaciones de picadura y cuáles son más idóneos para provocar sensaciones de explosión.
Instrumentos para sensación de picadura
Los instrumentos BDSM más idóneos para provocar una sensación de picadura son instrumentos que:
Son de alta velocidad.
Impactan en un área corporal muy pequeña.
Son rígidas.
Entre este tipo de instrumentos podemos encontrar las varas, las fustas de doma o los floggers de cola delgada.
Instrumentos para sensación de explosión
Los instrumentos BDSM más idóneos para provocar sensación de explosión son instrumentos más grandes y pesados que los que provocan sensación de picadura. Se caracterizan por:
Ser de más lenta velocidad.
Impactar sobre un área corporal más grande.
El sonido que provocan los instrumentos de explosión es un sonido más silencioso, más profundo en el momento del impacto. Aquí no se suele producir ese silbido tan peculiar que caracteriza a los instrumentos del grupo anterior. Entre los instrumentos que producen este tipo de sensación encontramos los floggers, el bastón la pala flexible y los cinturones [ fajas].
Instrumentos adaptables
Más allá de los instrumentos citados, hay algunos instrumentos para BDSM que pueden provocar sensaciones tanto de picadura como de explosión. Estos instrumentos tienen la cualidad de penetrar profundamente y de dejar en la piel una marcada sensación de ardor. Los instrumentos BDSM que son válidos tanto para provocar sensaciones de picadura como para provocar sensaciones de explosión son pesados, de movimiento rígido y acostumbran a tener un gran área de impacto. Eso sí: son rígidos, y es esa rigidez la que hace que, al ser empleados, produzcan esa sensación de picadura. Entre ellos encontramos las llamadas palas de fraternidad, los chicotes o sjamboks (látigos de una sola cola trenzada) y las palas rígidas.
El arte de manejar los instrumentos y cambiar las sensaciones
Teniendo en cuenta que los dos factores que más influyen a la hora de proporcionar una sensación u otra son la velocidad y el área de impacto es fácilmente comprensible el entender que la sensación que se proporcione en el juego de impactos dependerá en gran medida y finalmente del uso que de los instrumentos haga la parte Dominante y de su técnica y práctica al utilizarlos.
Si se quiere potenciar la sensación de picadura se deberá golpear más rápido y en un área de contacto más pequeña. Por el contrario, si se quiere potenciar la sensación de explosión se deberá incrementar el área de contacto y reducir la velocidad de impacto. Así, un flogger de crin de caballo, por ejemplo, podrá servir, en manos de un Dominante experimentado, para proporcionar los dos tipos de sensaciones de los que estamos hablando en este artículo. Intercalar unas y otras en el mismo juego es una buena manera de introducir en éste un factor de sorpresa e incertidumbre que resulta muy útil a la hora de incrementar el nivel de excitación presente en el juego.
¿Te atreves a experimentar?
¿Qué es el Figging o la tortura del Jengibre?
El figging o la tortura del jengibre es una práctica muy usada en BDSM debido a las reacciones tan intensas que provoca, y que consiste en la penetración anal con un dedo de jengibre.
Es una técnica fácil de dominar, aunque es preciso tener cuidado y se requiere una preparación adecuada.
Para prepararlo es necesario comprar la raíz entera , procurando que sea fresca.
Se puede comprar en cualquier supermercado.
La raíz tiene forma de mano con dedos un poco atrofiados, elige un dedo que tenga una longitud considerable para utilizarlo de dildo.
Lo mejor para las primeras veces es escoger uno que no tenga brotes ni venitas verdes.
Cuanto más pronto la utilices, mejor será el efecto, a menos que la envejezcas correctamente. Corta un dedo de la mano de jengibre.
A menos que los dedos sean muy largos, corta hasta el final de la mano, para conseguir un dedo largo y de una anchura uniforme.
El dedo no debería medir menos de 10-12 ctms, cuanto más largo mejor.
Con un cuchillo quita la piel marrón, asegúrate que no queda nada, y que todos los topetones y nudos están cortados y también alisados.
Intenta pelar la piel muy fina para conservar el dedo lo más completo posible. No tengas prisa, tómate tu tiempo.
Es fácil, se pela como una patata ,y es importante y necesario que se lave bien y a conciencia.
Mientras lo preparas, acláralo con agua fría de vez en cuando, para ayudarte a quitar cualquier resto de piel.
El jengibre es fibroso y lleva un poco de tiempo prepararlo de forma correcta. Una vez pelado y lavado sólo hay que darle la forma.
Una vez bien pelada la raíz y que esté bien lisa y agradable, tendrás que hacer algo un poco más difícil.
Con el cuchillo, talla una concavidad alrededor del dedo, a unos 2/3 del extremo, esto actuará como dispositivo de retención.
Haz el anillo de unos 12 mm de profundidad, y afila el dedo hasta el final con esa profundidad, es decir haz una circunferencia en el dedo, profundiza unos 12 mm y después continúa hasta el extremo del dedo.
No talles nunca demasiado pues esto debilitará el dedo y aumentará la posibilidad de romperse. No necesitas que el anillo sea muy profundo.
Después de que hayas terminado este paso, aclara el dedo y sumérgelo en agua fría.
Asegúrate que el extremo del dedo haya quedado bien redondeado, ya estará listo para insertar.
Al contrario que con tu dedo, no utilices lubricante con el dedo de jengibre, el lubricante actúa como sellante y evita que la humedad del jengibre haga su labor.
Utiliza el agua fría para mantener el jengibre mojado.
Inserta lentamente el dedo en el ano de la sumisa, sin prisas.
Tómate el tiempo necesario, el jengibre mojado resbala bastante bien.
Cuando el ano de la sumisa se abra finalmente y acepte el jengibre, resbálalo hasta el anillo.
El jengibre en si suelta un aceite que sirve de lubricante pero si se moja con agua fría el efecto es mucho mejor.
La penetración debe hacerse despacio, no hace falta las prisas ya que en seguida se ven los resultados, el culito poco a poco se va abriendo.
La belleza del jengibre es que tarda poco rato en hacer efecto, pero una vez que comienza el efecto aumenta rápidamente.
Mientras esperas para que la “diversión” comience, lávate las manos con mucho cuidado, para que por accidente no toques los ojos de la sumisa o tus propio ojos.
Ahora siéntate en una silla confortable y goza de la demostración; la mayoría de las sumisas comenzarán a gemir cuando el jengibre empiece a hacer su magia.
El jengibre es muy traicionero porque al principio sólo notas una invasión, cómo si fuera quizás un dildo más y punto.
Y te confías…y cuando más confiada te sientes es cuando empieza un fuerte picazón que desequilibra la conciencia.
Por un lado se sufre el deseo irrefrenable de parar mientras que por otro te invade la lujuria.
Durante ese rato se sufre la constante contradicción de los sentidos provocando así un estado que te somete por completo. y calor, mucho calor…
Después empiezas a excitarte sin saber porqué y es algo incontrolable.
Necesitas sentir algo dentro que te calme a toda costa, en algunos casos puedes llegar a empezar a chorrear de excitación y sigue, cada vez lo notas más.
Tal cómo viene cuando crees que ya no puedes aguantarlo más… se va. Y aunque sigues con un poco de excitación empieza a decaer rápidamente…
Para aumentar el efecto, coge las nalgas de la sumisa y mantenlas juntas durante un minuto o dos.
Esto aumenta considerablemente la sensación, y si lo haces de vez en cuando, la sensación se recuperará.
Y a las personas sumisas que los sufran aconsejo que se relajen y traten de aguantarlo con tranquilidad… es una sensación muy muy intensa.
Los efectos del jengibre durarán aproximadamente veinte minutos o así, después los efectos disminuyen rápidamente.
Lo agradable del jengibre es que no importa cómo es de intenso el efecto sobre la sumisa, en cualquier caso no la dañarás y es de breve duración.
Una vez que la sensación cese, quita el jengibre y continúa con el resto de la sesión. No es aconsejable sobrepasar el tiempo de penetración ya que hay sufrimiento y placer para rato, usarlo con cabeza.
El jugo de la raíz del jengibre tiene la capacidad de causar una excitación increíble. De hecho algunas sumisas comienzan a sollozar, pidiéndote que calmes su ansia de tener algo en su vagina y rogando les permitas tener un orgasmo.
La reacción se duplica si el jugo entra en contacto con el clítoris, puedes cortar una rebanada de jengibre y situarla sobre él. Aplica el jengibre sobre el clítoris mientras el dedo sigue en su lugar y observa lo que ocurre, verlo es todo un espectáculo.
El jengibre es dinamita si se coloca una rebanada sobre la cabeza del pene.
En el juego del CBT, podemos hacer un fino dedo de unos 2,5 ctms de largo por 3-6 mm de grueso.
Asegúrate que está perfectamente liso y que los bordes están redondeados.
El sumiso debe estar atado boca arriba, sumerge el jengibre en agua e insértalo en la uretra del pene, no lo insertes muy profundo, para asegurarte de poder quitarlo con facilidad.
El efecto del jengibre en el pene es inmediato y el sumiso reaccionará con una fuerte erección.
La sensación de quemazón es muy intensa, si es demasiado, quita el jengibre y dale un respiro; cuando se quita el jengibre, la sensación ardiente cesa casi absolutamente.
Técnica para envejecer el jengibre:
Usando el jengibre pronto después de comprarlo, asegurarás su potencia, almacenando el jengibre, desprotegido, durante largo tiempo le robarás “su magia”.
Sin embargo, si tienes algunos dedos de jengibre, ponlos en una bolsa de plástico bien cerrada y déjalos en la nevera.
Ahora al igual que sucede con el envejecimiento del vino, olvídate unos días de él; después compruébalo.
Si todo ha ido bien, el interior de la bolsa debe tener humedad, si tiene algo de moho, será el momento de utilizarlo, si no déjalo en el frigorífico unos días más.
El moho es inofensivo y no penetra la piel resistente y fibrosa de la raíz de jengibre.
Pela y prepara el jengibre como antes y juega como de costumbre. ¡Pero observa! El jugo del jengibre ha aumentado dramáticamente de potencia. ¡Si pensabas que el juego era bueno con un jengibre fresco, espera a ver lo que sucede ahora!.
Cualquier jengibre con mal aspecto debe desecharse.
Dos palabras de precaución.
Primero, si tu sumisa es alérgico al jengibre, no lo uses.
Puedes provocarle una reacción alérgica importante.
Se aconseja probar en la mano o cualquier zona de la piel, para asegurarse de que no produzca ninguna reacción alérgica antes de la penetración.
Se puede usar primero en la zona de los pezones cortando una rodajita del jengibre, porque el efecto es más leve y nos garantizaremos de no poner en gran peligro al sumiso.
Si por accidente el jengibre resbala dentro del ano de la sumisa, no te asustes, no corras a urgencias, simplemente la sumisa debe ir al baño, no habrá problemas.
Otros modos de uso:
1. Abre cuidadosamente la cáscara de un cacahuete de un buen tamaño (unos 4 cm) por su mitad longitudinal.
Vacía completamente el contenido y tras limpiar las paredes del mismo vuelve a unir ambas mitades con, por ejemplo, loctite.
Una vez la unión consolidada inyecta con la aguja una jeringuilla cargada con el zumo del jengibre (previamente pelado y obtenido en la licuadora). Sella el pequeñísimo agujero con un poco de vaselina y guarda el cacahuete en el congelador.
A las pocas horas, rompiendo el molde, es decir la cáscara del cacahuete, obtiene un supositorio helado de jengibre.
2. Coges una licuadora, haces jugo de jengibre, y directamente lo metes en una cubitera al congelador. Los cubitos dan mucho juego y el jugo es muchísimo mas irresistible que la raíz insertada.
En esto consiste el figging o la tortura del jengibre.
En la cara se dibujan constantes alegrías, bromas con juegos,sonrisas y fantasías.
Mi corazón es sano y noble,
y tan fuerte y robusto como un roble.
Sí, es a distancia, pero eso no impide que lo vivas como tal, es una relación que al ser a distancia exige mucha más comunicación y confianza. Creo que vamos por buen camino.
Hoy quiero agradecerte a tí, me querida aretha, por elegirme como tu Ama y Señora, porque juntas hemos crecido, no somos las mismas de hace un año, hemos aprendido tantas cosas, creo que de eso se trata, de aprendizaje mutuo. Porque es este amplio mar, tuve la fortuna de encontrarte y sé que pronto estaremos juntas.
Te quiero mucho, Mi sumisa bella.