Me encanta esa dualidad. La del angelito que nunca ha roto un plato, del “yo no he sido”, del “no es mi culpa”, de la dulzura, del “hoy quiero ser buena” y “hoy voy a cumplir” y el cómo esas alas de ángel, se pueden transformar en rabo de diablita en unos pocos instantes; ella puede pasar a pedir guerra, a provocar, a buscar los limites, jugando a pasarlos sin que te des cuenta o haciendo lo posible para que lo notes.
Es sumisa en algunos momentos y rebelde y salvaje en otros, realmente te desconcierta a veces, sobre todo cuando el juego es tensar la cuerda al límite, pero sin dejar que se rompa, definitivamente ese es un juego arriesgado que se puede prolongar en el tiempo. Te dicen sin decirlo, estoy harta de ser responsable, quiero jugar a no serlo y tú vas a ser el que imponga la calma de nuevo, ¿aceptas?.
Esa capacidad de pasar de ángel a demonio en un instante es, quizás, lo que hizo, que llamara de forma cariñosa a alguien muy especial para mí “Campanita”, pero, ¿porqué campanita? Bueno, “Campanita” la de Disney es la eterna adolescente, exactamente igual que todas las spankees, ellas llevan dentro suyo una muy traviesa e impetuosa adolescente. Campanita es la compañera de Peter Pan, pero acaba traicionándolo por razón de sus celos, en cierto modo las spankees también lo son, son ese angelito que termina siendo traicionado por el diablo justo después de haber aceptando normas que saben que nunca van a cumplir.
Como siempre la lista es muy colorida, pero solo es una guía así que, tal vez vean un poco de cada una de ellas en ustedes o tal vez no. Sin más preámbulos, las diferentes clases de sumisas:
La nueva:
Es la más común; piensa que, finalmente, encontró el único lugar del mundo donde ella es la más linda y bueno, es carne fresca… por más que se le intente avisar, que no crea ni la mitad de lo que le dicen, cosa que sucede mucho, (una de las características de las redes sociales es que aguantan lo que se les ponga, igual sucede con muchos primeros encuentros reales) ella siempre va pensar que las demás son todas envidiosas de su éxito y el “suceso” que está siendo en el medio. No importa que tan cuidadosas, serviciales o cuidadoras deseen ser otras sumisas, ella nunca lo interpretará como un gesto de buena voluntad.
La Súper Poderosa:
Esa clase de sumisa es ‘un poco peor’. Mantiene la siguiente idea: “Conmigo va a ser diferente” o “se va a enamorar de mi y va a dejar a su sumisa”. Por más que las sumisas conversen o le avisen, ella siempre ve un defecto que obviamente, ella no tiene… Ella solo tiene cualidades, o sea, es la sumisa que todo DOM sueña.
La sometida:
Este tipo de sumisa se caracteriza por sus “traumas de infancia” ( no sabemos si es verdad o no, pero bueno, eso es lo que cuenta ) y está intentando, con mucho esfuerzo, recuperarse (según dice). Se descubrió masoquista un día y después descubrió el BDSM y, asumió que era una basura y tenía que arrastrarse ante todo hombre que le mandara hacerlo o que le impusiera algún tipo de norma, humillación, o inclusive, maltrato, porque este tipo de sumisa no es capaz de reconocer la diferencia entre un verdadero DOM y un Pseudo. La reconocerán por frases como : “sin Amo no soy nada”, “soy un ser inferior” o “necesito que un Amo me castigue”; si le preguntas ¿porqué? ¿qué hizo? te contesta: seguramente, por ser una inútil que no merece que un Amo se fije en ella, pero aún así implora, ruega y suplica que alguien tome a un ser “tan inútil” a su servicio (y, lo peor es que lo dicen en serio y no entienden de razones ni aceptan ayuda)
La sumisa Maravilla:
Este tipo de sumisa NUNCA ha sido azotada, sin embargo está segura de que es masoquista y aguantaría 500 azotes con látigo; no importa que una sumisa con experiencia le cuente que no es “tan así”, ella ¡¡sí puede!! porque es mejor. Además, tuvo un novio que es DOM por derecho de nacimiento, lastimosamente al día de hoy “ese novio” no tiene idea de qué es el BDSM. Nunca se arrodillo ante nadie, pero arrodillarse es lo que más la excita. No conoce y nunca ha tenido prácticas como el fisting anal, pero ella aguanta lo que sea. Y claro, una cualidad que no podría faltar… ¡¡Es una sumisa entregada!!
La vainilla:
La sumisa vainilla no está interesada en tener un DOM. Ella, ¡solo quiere hacer amigos!, pero no sabe cómo y/o porqué vino a parar a una página BDSM… ¿será un nuevo rol en el medio? ¿Simpatizante? Pero, eso sí, llevas dos minutos conversando con ella en privado y resulta que ya esta saliendo con un DOM, ¡y hace rato!. Obvio, que solamente para tomar café, en fin, ella es vainilla.
La inocente / Alias caperucita:
Ahhh, esa no sabe cómo, pero descubrió el BDSM. Todo lo que se habla en el chat o en foros es absurdo: “Ay gente, me da vergüenza, soy tímida”, “me están cargando, me muero de vergüenza”. ¿Eso hacen? ¡¡Que barbaridad!! Pero, se queda… Que alguien me responda ¡¡por favor!! ¿Cómo una “inocente” termina en un chat o página BDSM??? ¡¡Seguramente, googleo asado y le salió la página!!
La Dramática:
Este tipo de sumisa entra a cualquier página, chat o foro con temática BDSM y empieza: “Buuuuu, ¡¡¡nadie me quiere hablar, nadie me ama, nadie me pega!!! ¿Porqué no consigo un Amo de verdad? buuuuuu” y, entonces lo lees y decides comunicarte con ella, le preguntas algo, vos querés charlar un poco y… ¡¡adivina!! ella no responde, ¡nunca!… ella es, simplemente, un monólogo de quejas… Es ahí cuando llega un momento en el que sientes deseos de gritar: “¡¡La puta madre, que alguien me de la dirección de esta infeliz, que yo mismo (a) le voy a dar unos azotes!!”
La puta :
Entro en el mundo BDSM porque no se acepta ni se asume puta o sea, ella no es puta es una sumisa entregada, pero… siempre hay un pero… no admite ningún tipo de prácticas que involucren dolor, ni humillaciones, ni ordenes, y mucho menos ataduras, tenés suerte si te deja hacerle un shibari sencillo, alguna vez en la vida… pero, solo y resalto ¡solo! si la llevas a un boliche SW antes, eso sí especifica fantasías sexuales en las que el coito duro es el plato principal y acepta prácticas de emputecimiento, gang bang y se deja prestar o ceder para uso exclusivamente sexual. Hace un mes que llegó a este mundo y ya estuvo 5 veces “a prueba” y el primer encuentro lo pauto en un motel.
La suminovia:
Este tipo de sumisa es muy curioso, ella incursionó en esto gracias a la insistencia de su novio/marido y “para no perder al ser amado” termino aceptando esto del BDSM, del mismo modo el BDSM que esta pareja practica es más de estético que práctico, porque ella sigue siendo la novia/esposa y él no se anima a hacer o pedir más porque “capaz y pierde a su novia/esposa y sumisa” , y entonces, el tema se complica cuando el Amo-novio/esposo, observa, desde la lejanía de quien vive a través de una ventana, lo que hacen otros Amos y quiere tener otra sumisa…
La sumisa de portada:
De ella lo único que se conoce es su galería de fotos… Poses y vestuarios sugerentes, en escenificaciones de sumisión… Opina solo en hilos de diseñador, te comparte música y fotos, pero de BDSM ¡¡no sabe nada de nada!!.
La sumi-princesa:
Ella se considera “una joyita” es linda e inteligente, ¡un diamante!, todas las demás son carbón, pero ella no, ella vino así “desde la fábrica”, es buena sumisa, entregada y devota. Busca al Amo Azul…que la mantenga, la cuide y la consienta porque claro, ¡ella es una princesa!, quiere tener la casa Sado , con jardín Sado, y perro Sado, pero hasta ahí llega su gusto por la sumisión. Azotes, amarrares, spanking… ¡No! Nada de eso. Y, ¡¡guarda esa mano!!
La sensata:
Y bueno, no todo está perdido. También tenemos sumisas principiantes que son sensatas. Esas no tienen prisa. Son realistas. Hablan con todo el mundo, buscan información, conversan, van a reuniones, hacen amigos, se preocupan y ocupan de conocer a fondo la gente interesante y a sus posibles compañeros de juego, juegan (con precaución), hablan tonterías y, con calma y paciencia, encuentran a alguien o alguien que vale la pena las encuentra a ellas.