Una presencia que no necesita ruido. Soy reservada por naturaleza, lo que me permite observar cada uno de tus movimientos y debilidades sin que te des cuenta.
Mi timidez no es debilidad, es una barrera que solo los disciplinados pueden cruzar. Mis reglas son sencillas pero estrictas: respeto absoluto a mi privacidad, obediencia silenciosa y cumplimiento estricto de los límites negociados. No busco cantidad, busco calidad en la entrega.