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FernandoVelozSensual H
Ago 21
Me sometieron al rapeplay .........3. El negro de 2 metros luego de insultarme y darme un piñazo me amordazo y ato de pies y manos, mientras tanto me manoseaba y humillaba insultandome hasta llegar a una quinta en la zona Oeste de Montevideo, la zona era oscura x falta de iluminacion x lo que era aprovechado x los bandidos de ka zona, narcotrafico, robos, explotacion sexual etc. Cuando entre a la casona vi con perplejo a mi amiga desnuda atada a la cruz de San Andres mientras era azotada x su culo llagado x el brutal castigo que ella era sometida, se me cayeron las lagrimas al escuchar sus sollozos producto de su sufrimiento fisico y moral. Sus 2 verdugos que usaban pasamontañas se turnaban en el brutal castigo que le asediaban a mi amiga, luego me hablo el Jefe de ellos era la misma voz que me habia llamado x telefono horas atras. _Fernando Veloz Sensual eso anuncian tus avisos erotico uno de ellos Fernando Veloz Sensual desea ser tu puta esclava Pasivo masoquista en busca de machos sadicos para cumplir tus fantasias mas pervesas. Perra puta llego tu hora de cumplir nuesteas fantasias sadicas. Al oir el anuncio del Jefe moreno comence a asustarme hasta que punto llegarias sus fantasias sadicas? Cual era su limite, ya que eran 6 verdugos en poder de 2 victimas indefensas que no podiamos defendernis si corria riesgo nuestras vidas. Me desnudaron y me pusieron una tanga de mujer, rosada que ellos habian comprado x mayor para ser usadas x sus perr@s de turno. _Fernanda perra ponete en 4 Les obedeci como perra que soy y me puse en 4 me esposaron las muñecas a un caño en el medio de la sala que tambien se utilizaria como baile de caño.,uno de los morenos que se habia sentado al lado mio en el auto y que me habia fue el que comenzo a penetrarme ek culo con mucha fuerza y sadismo, la tenia grande y. gruesa y la fuerza de su musculatura hicieron su trabajo y en el mismo negro me clavaba, mi amiga luego de ser bajada de la cruz de San Andres sufriria una doble peneteacion anal y vaginal xe sus 2 verdugos encapuchados. Ese fue el comienzo de nuestro rapeplay, .Al culminar la noche de orgia nos dejaron a los 2 desnudos como perras a mi amiga la llamaban perra Stephanie a mi perra Fernanda.Para alimentarnos nos dieron platos de perras, para hacer nuestrras necesidades,nos haciuan mear y cagar a mi mismo, y cuando ellos cagaban y orinaban nos hacian en nuestros cuerpos eso si habia uno encarggano de asearnos y limpiar el lugar cuando el mal aroma comenzaba a manifestarse de modo dominante, al Jefe de ellos ke gustaba filmar y fotografiar para subirlo a internet y tenian usuarios que le pagaban para ver a 2 perras humilladas y castigadas x varios dias,pues los clientes que pagaban x vernos pedia sexo, humillacion lluvia dorada y negra, latigazos, fisting ,torturas etc pero eso fue lo principal del Dia 1 ,lo que nos paso en dias posteriores les cuento en otro momento.Me sometieron al rapeplay .........3. El negro de 2 metros luego de insultarme y darme un piñazo me amordazo y ato de pies y manos, mientras tanto me manoseaba y humillaba insultandome hasta llegar a ...Ver más
FernandoVelozSensual H
Ago 21
Me sonetieton al rapeplay ...............2 En esta misma epoca, yo tambien anunciaba mis primeros anuncios eroticos como gay pasivo, mostreando fotos eroticas personales, por lo tanto ambos sabiamos que no gustaban los hombres y los provocabamos en las redes sociales, felicitandonos ambos mutuamente x nuestros avisos eroticos. Pero en una noche primaveral del mes de octubre,recibi del celular de mi amiga Stephani una llamada sorpresiva, era una voz de hombre muy masculina que me decia. __Tu amiga Stephani nos dijo que te llamara para informarte que la hemos secuestrado y pedimos un rescate x ella si qyeres que siga con vida. Fernando_Pero yo no tengo dinero. Secuestrador_Pedimos solo 10.000 pesos no vas a tener puto , que tal sensual eres Fernando Veloz? Fernando__Pero .......... Secuestrador_ Pero nada puto, re esperamos en el Monte de la Francesa, con 10000 pesos y te llevaremos hacia lad afuera de Montevideo para salvar a tu amiga. Con el recorrer de la tarde,saque los 10000 pesos que tenia guardado en mi hogar, y alas 20 y30 salu de mi casa rumbo al Monte de la Francesa, siendo la hora prevista me recogio un auto negro antiguo que no llamaria mucho la atencion. Pero para mi sorpresa habian 3 hombres dentro del auto eran 3 morenos a cual cada uno mas grandes que otros x su fisico parecian haber jugado como Basquetbo!istas. _Hola putita como te vamos a clavar junto a tu amiga te tenemos gjardado un disfraz de colegiala para que los uses junto a tu amiga divina ella tiene 24 horas de raotada, la hemos atado,azotado y violado como perra puta que es. Fernando_ Pero........... _Callate puta Fernanda pafffff. Me dio un piñazo que me dolio. _perra puta callada te voy a atar y amodazar. El negro que estaba al lado miaMe sonetieton al rapeplay ...............2 En esta misma epoca, yo tambien anunciaba mis primeros anuncios eroticos como gay pasivo, mostreando fotos eroticas personales, por lo tanto ambos sabiamos q...Ver más
FernandoVelozSensual H
Ago 21
___________Me sometieron al rapeplay auxiliando a una amiga____________________________ _______ Ella se llama Stephani T, era una bella muchacha de 19 años, ojos claros, muy sensual y provocativa, era mi compañera de clase de liceo Nocturno del Prado. Yo tenia 36 años pero hacia pico que habia tenido mi primera experiencia homosexual.Aunque yo empezaba mis primeros pasos del mundo gay ella me atraia fisicamente pero eramos somos amigos. Ella es muy parecida a la modelo Argentina Silvina Luna x lo cual gracias a su belleza y sensualidad atraia muchos a los hombres de mi edad y mayores. Al contrario de lo personal ella tenia mucho vida nocturna. Luego de terminar el año liceal nos dejamos de ver pero nos teniamos mutuamente en los contactos en nuestros celulares y esporadicamente intercambiamos mensajes saludos y fotos en nuestros cumpleaños y las fiestas tradicionales. Pasaron alrededor de 10 años y ambos eramos conocidos en las redes sociales ella ofrece sus servicios sexuales en sitios de internet mostrando anuncios sensuales y provocativos con fotos desnudas de su cuerpo perfecto pues no solo tiene belleza en sus facciones,tambien tiene unos pechos abundantes, carnosas nalgas, y perfectas piernas de modelo.___________Me sometieron al rapeplay auxiliando a una amiga____________________________ _______ Ella se llama Stephani T, era una bella muchacha de 19 años, ojos claros, muy sensual y provocativa, era...Ver más
FernandoVelozSensual H
Ago 21
________Me sometieron al rapeplay x auxiliar a una amiga__________
Bristhe M
Ago 2
--------------- El otro lado del espejo---------------
Por mucho tiempo habían llevado una relación bajo las sombras, ocultos de ojos maliciosos y lenguas inquisidoras que les recalcaron que no era correcto, ya que la sociedad crítica lo que no entiende y ellos no serían entendidos ya que no encajaban dentro de lo que "una relación normal" dicta. En la privacidad que el computador y el teléfono les ofrecía se entregaban al sórdido placer que la clandestinidad ofrece. Eduardo quería cruzar el límite de lo intangible pero Antonella siempre le había dicho que no. Que aquello era una locura, que era un imposible, que no se conocían salvo por lo que la cámara muestra y que era mejor dejar las cosas como estaban. Le había contado que no podría volver a respetarse a sí misma, que ya nada tendría sentido si se presentaba ante él como un ser débil y sin principios. Que prefería que continuara admirándola por su personalidad a entregarle su cuerpo y sentir como para él se convertía en una más, en una cualquiera de aquellas mujeres infieles y cobardes que se acostaban con él para luego volver a sus vidas fingiendo que nada había sucedido.
Después de aquello habían empezado a distanciar sus charlas, a ambos les resultaba demasiado duro no caer en el coqueteo, no dejarse arrastrar por un feeling que se podía palpar en sus palabras.
Hacía casi un mes que no hablaban, él le había escrito un mail cargado de rencor, echándole en cara lo fácil que le había resultado librarse de él, que ahora ya nunca se conectaba y que a él no le quedaba más que aceptar que todo había sido una ilusión. Poco podía él sospechar que ella se conectaba igualmente desde el modo incógnito, tan solo para ver ese puntito verde que la hacía sentirle un poquito más cerca.
Habían convertido aquel intercambio virtual en algo demasiado peligroso para ambos. Ella se aferraba a su relación de pareja aun a pesar de los altibajos, él no quería un amor de usar y tirar que una vez más lo dejara agotado y vacío. En un mundo cruelmente real "Alicia" no podía atravesar el espejo, se miraban a través del cristal bajo la sórdida sonrisa del gato de Cheshire, que seguramente se carcajeaba en silencio de sus anhelos.
Ella fue seleccionada para ir en representación de su empresa a un congreso, en donde por horas iba a escuchar a otros exponentes con respecto a los temas relacionados con su trabajo y también ella tomaría tiempo en una plenaria para discutir sus puntos. Cuando la fecha del congreso llegó, se enteró que seria a pocos kilómetros de donde estaba Eduardo, Antonella tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no escribirle. Llegó a la ciudad en Avión y trató de concentrarse en cada ponencia, absorbiendo cada dato como si su cordura dependiera de ello. Apenas se relacionó, no soportaba la cháchara a su alrededor, no quería pasear por las calles de aquella ciudad desconocida, no podía soportar la idea de que él estuviera a pocos kilómetros. La primera noche no pudo pegar ojo, se removía inquieta en aquella cama del hotel de cinco estrellas. Se levantó mil veces, salió a la terraza a observar las estrellas, fumar un cigarrillo y una y otra vez volvía a revisar su portátil pero él no estaba, hacía dos semanas que ya no sé conectaba, probablemente convencido de que ella ya no volvería. A las seis de la mañana hizo las maletas de forma metódica, bajó a la recepción del hotel y realizó su check out. Apenas se molestó en discutir con la recepcionista su negativa a reembolsarle el resto de los días. Le importaba una mierda, tan solo quería escapar de allí. Cogió con firmeza el asa de su maleta y la hizo rodar hasta el taxi que esperaba para llevarla a la estación de autobuses.
El trayecto en autobús no fue largo, apenas le dio tiempo a pensar. Hizo todo el viaje con la cabeza apoyada en la ventanilla perdida en su mundo interior, en ese mundo que intuía al otro lado del espejo.
El conductor la sacó de su ensoñación y la dejó en un cruce que distaba mucho de ser una estación, había esperado tener al menos un lugar de custodia donde dejar la maleta pero allí no había nada. No sabía bien que hacer, ahora que estaba en La Serena no tenía ni idea de a donde dirigir sus pasos, ni siquiera se había planteado cuales eran sus intenciones. No tenía su dirección, ni su teléfono, no sabía si ese fin de semana estaría allí, y no tenía claro que quisiera encontrarlo. Solo había seguido su instinto, necesitaba pisar aquel asfalto, respirar el mismo aire que él respiraba a diario, sentir la misma brisa, mirar el mismo cielo.
Dudó si buscar un hotel en primer lugar pero sus pies le pedían movimiento y dejó la Avenida Del Mar para adentrarse en las calles más pequeñas, hasta llegar a la Plaza de Armas. Continuó recorriendo las calles como una autómata, no se fijaba en nada, no se paraba en los hoteles ni los cafés, su mirada estaba perdida en algún punto en su interior.
Vagó sin rumbo todo el día arrastrando su pequeña maleta, si comer ni beber, dejándose llevar por el deambular perdido del que en realidad no busca nada concreto.
Al caer la tarde comenzó a llover como si la mala suerte se encargara de colocar una nube gris sobre su cabeza; en un abrir y cerrar de ojos estaba mojada y helada hasta los huesos y corrió a refugiarse en un café de una calle bastante transitada. Mientras trataba en vano de escurrir su empapada ropa vio por el rabillo del ojo una silueta, tan solo una figura borrosa que corría delante del cristal. Sin pensarlo y abandonando la maleta se precipitó a la puerta, en vano fueron los gritos del camarero, corrió tras aquella figura bajo el agua, le vio cruzar la acera y se lanzó tras él. Un frenazo sonó por encima del chapoteo, un grito y el sonido sordo de un cuerpo al ser lanzado contra el suelo.
Cuando abrió los ojos unos brazos la sacaban de la calzada, varios transeúntes curiosos se habían agrupado a su alrededor, la habían acercado bajo el alero de un techo que la resguardaba de la lluvia, sintió como la envolvían en una prenda cálida y casi seca. Su pelo caía sobre su rostro ocultándolo como una cortina empapada. Logró ponerse en pie trastabillando, aferrada a un brazo de su salvador.
"¿Estás bien?, ¿te duele algo?" Le oyó decir a aquel hombre. Ella levantó la mirada muy despacio, desde el cinturón, subiendo por el vientre, deteniéndose en el mentón, en la boca, hasta lograr ver sus ojos.
Él la miraba con gesto preocupado cuando una expresión de asombro se fue abriendo paso en sus ojos oscuros, alargo la mano muy despacio y le retiró el pelo de la cara, sus miradas se encontraron, sus ojos se reconocieron, se perdieron y se encontraron, se exploraron. El tiempo se congeló en aquel instante, los dos de pie, uno frente al otro, él con una camisa negra y jeans, ella con su ropa empapada y la mirada fija de ambos, no había ni existía nadie más a su lado, y ella aún aferrándose a su fuerte brazo.
Los curiosos se aburrieron y se marcharon mientras ellos permanecían inmutables. Él alzó su mano de nuevo acariciando su rostro, la comisura de sus labios, su pequeña nariz respingona. Se acercó más a ella, notó el temblor de su cuerpo, paso la mano a su nuca y con los ojos muy abiertos, como si temiera que fuera a desvanecerse en cualquier momento la besó.
"Maldita sea, podrías haberte matado. ¿Estás loca?" –le susurro él perdiendo su nariz en su cuello, aferrado a la mujer que él más ha amado en el mundo. "Hace tiempo que deberías saber eso" –musitó ella con una sonrisa, con los ojos cerrados disfrutando de su abrazo. Él sonríe. "Sí, ya lo sé, como una cabra, pero no pensé que en tu locura pudieras llegar a hacerte daño. Si te hubiese pasado algo, yo, yo nunca me lo habría perdonado" –le dice con tristeza y lágrimas en los ojos. Suben a un taxi y la lleva a su casa para que pudiera descansar de la experiencia extrema que vivió.
Al llegar otra vez el tiempo se detuvo, como locos se besaban, el deseo era tan intenso, la pasión se desbordaba cada vez que él recorría con sus manos la hermosa figura de Antonella. Poco a poco su ropa era despojada con inusitada pasión; sin darse cuenta estaba desnuda y con las manos de Eduardo recorriendo cada espacio de su cuerpo. La humedad de su sexo se hacía palpable, sentía como ese delicioso néctar emanaba a borbotones de su vagina. Hace tiempo nadie la tocaba de esa forma ni el idiota de su pareja sabía qué hacer ni como disfrutar a esa hembra en celo.
Él la alzó en sus brazos y subió la escalera que los llevaría a la habitación, suavemente la dejó en la cama; con las piernas abiertas esperaba ser invadida por la lengua escurridiza de Eduardo pero él se quedó contemplándola en silencio, ella se sentó en la cama y observaba como los ojos de su hombre estaban vidriosos, la tomó y abrazó con fuerza. Ella se deshizo de su abrazo, se arrodillo en la cama junto a él, tomó la camisa que traía puesta y la abrió arrancado los botones, comenzó a deslizar un dedo suavemente por su pecho, dibujando filigranas sobre su piel mientras le dice con vo suave: "Dejemos el perdón y la culpa a un lado, yo ya he hecho ese trabajo autodestructivo por los dos. Estoy aquí, no me ha pasado nada y además, te he encontrado. ¿No vas a perder el tiempo autoflagelandote verdad?".
El miró su cuerpo perdiéndose en cada curva, la forma de sus caderas, su vientre, sus pechos, el gesto tan femenino de su mano acariciándole y la carita ladeada con esa sonrisa traviesa que lo volvía loco. La acercó y la besó como un loco apasionado, sin pensarlo ella tomó su cinturón y abrió su pantalón, sacó su efecto y lubricado miembro, lo metió en su boca y comenzó a lamerlo de la punta a la base. Esa deliciosa lengua se movía como si supiera por el punto exacto por donde deslizarse, el placer se hizo más intenso cuando aquellos carnosos labios envolvieron su pene y comenzó a chupar de forma enérgica mientras al mismo tiempo lo masturbaba. Ella se entregó sin reservas al punto de perderse en cada estocada que recibía. Hicieron el amor como locos, el sudor los envolvía y la lascivia poseía cada ápice de sus emociones y sus cuerpos completamente sincronizados disfrutaban de tan deliciosos estímulos.
Llevaban casi diez horas en la cama, habían perdido la cuenta de los besos. Habían hecho el amor como animales en celo, saciando su sed precipitada y torpemente dilatada en el tiempo. Se ducharon juntos y volvieron a buscarse con más calma, estudiándose, profundizando en el placer mutuo, llevando a cabo cada una de las fantasías que habían compartido todos estos meses. Cada vez que terminaban de amarse él cambiaba la música, llevaba alguno de sus libros favoritos a la cama y depositaba bandejas con fruta en la mesita de noche. Compartían besos, literatura, risas, confesiones y de nuevo más besos que volvían a encenderlos una y otra vez en una suerte de cinta de Moebius donde el tiempo se hacía liquido, fluido y abstracto.
La asió con fuerza por la cintura y la colocó sobre él. Ella riendo como una colegiala apoyó sus pequeñas manos en sus hombros y se inclinó para besarle, cogió su labio inferior entre los suyos y lo chupo con delicadeza asomando la punta de su lengua para acariciar la suave piel del interior de su boca.
Aquella venus cargada de sensualidad le pasó las manos sobre la cabeza cogiendo sus muñecas, abrió las piernas y deslizó su sexo húmedo desde su pelvis hasta su vientre con el sinuoso movimiento de una serpiente, acercó sus pechos a su rostro le ofreció sus pezones erectos y excitados que él tomó entre sus labios disfrutando de cada una de sus reacciones, luego el otro jugó con sus labios, acariciándolos, antes de dejarse atrapar. Bajó su rostro y besó sus parpados, sus mejillas, lamió su cuello y el lóbulo de su oreja y continuó deslizándose sobre él. Cada parte de su cuerpo era acariciada por sus manos, por su boca, por su pecho, por su vientre y por su sexo en una imparable corriente descendente de delicada pasión. No estaba seguro de si le excitaban más sus caricias o los gemidos de placer de ella al disfrutar de su cuerpo. Su boca ya había llegado a su ombligo, sus manos apretaban sus pectorales y recorrían sus costados hasta los huesos de la pelvis, una y otra vez, como si tratará de grabar cada centímetro de su piel en su memoria. Podía sentir como su erección daba latigazos en sus pechos con cada caricia y le encantaba sentir como cada roce de su miembro le arrancaba un suspiro. Ella tenía las piernas abiertas a ambos lados de sus rodillas y se inclinaba sobre su abdomen como en un rezo, le daba una perspectiva espectacular de su culo y su espalda, aquel cuerpo curvilíneo y sensual que se derretía sobre él. Continuó bajando y pudo notar su aliento cálido en la ingle, comenzó a depositar besos ligeros y rápidos en el interior de sus muslos hasta que en un solo gesto se incorporó ligeramente mientras con una mano apretaba su miembro contra su vientre, le miró de un modo salvaje y hundió la cabeza entre sus piernas pasando la lengua desde la base hasta el glande, la sucesión de lametones se hizo más rápida y profunda hasta que sin previo aviso notó como entraba en su boca hasta el fondo de su garganta, tras dos o tres movimientos volvía a torturar toda su superficie con las delicadas caricias de aquella lengua perversa y de nuevo la hundía en su garganta repitiendo el ritual una y otra vez. La había imaginado tantas y tantas veces en la distancia que verla así con la cabeza inclinada, sus hermosos senos balanceándose en el aire y su boca apretando su pene, le parecía una fantasía irreal.
Le llevó al borde del orgasmo, pero la crueldad de parar en el momento justo solo significaba que tenía mucho más reservado para él. Apoyando las manos en la cama deslizó su cuerpo sobre él, dejó que su miembro a punto de reventar descansará entre su vientre y el sexo de ella, empapandolo de sus fluidos, le miró y comenzó a moverse así, con lentitud, sin dejarle entrar, solo rozándolo con la superficie de su vagina, sus labios hinchados, su clítoris sensible y excitado. Se movía en un dulce bamboleo echando la cabeza hacia atrás y dejando escapar un gemido cada vez más intenso cuando su centro del placer era estimulado.
Cuando ella también estaba a punto de acabar se encajó en él con un movimiento experto y se dejó caer sobre su pecho para sentir cada milímetro de su cuerpo, empezó a besarle jugando con la lengua en su boca, buscando la suya, chupándola. Sus lenguas entrelazadas competían con sus sexos en un coito paralelo. Si su piel parecía arder, la temperatura de su sexo era el centro mismo de la tierra. Aquella maravillosa gruta de lava fundida abrazaba su verga y se deslizaba en él con un movimiento multiaxial que le hacía enloquecer, tan lentamente que casi era una tortura para su ya hiperexcitado cuerpo. Ella sintió la necesidad de desatar por fin su placer, se incorporó sentadose a horcajadas sin desclavarse de aquel miembro que era su unión y su locura, y comenzó a cabalgar sobre él, mirándole fijamente para captar su placer, para descubrir su ritmo, su cadencia.
Su cuerpo se ondulaba, sus tetas se desbocaban en el aire. Sintió como la agarraba con fuerza por las caderas para apretarla contra él y acelerar el ritmo, apoyó la mano en su pecho para ayudarse a guardar el equilibrio y comenzó un movimiento frenético, desbocado. Él gimió al aire y comenzó a azotar sus nalgas con fuerza, ambos estaban a punto de estallar, podía notar como sus músculos vaginales empezaban las contracciones involuntarias que preceden al orgasmo, podía notar los latidos de él en su interior, y aquellas palmadas en su trasero que hacían que todo vibrase amplificando cada sensación. Explotaron juntos sintiéndose uno, ella en él, él en ella.
En un único alarido el cuerpo de ella cayó desmadejado en su pecho, notó sus lagrimas correr por sus mejillas y los besos salados en sus labios. Su mirada había pasado de ser salvaje e indomable a la propia de una niña, perdida y falta de cariño. Sintió la necesidad de abrazarla, de protegerla. Ella lo había hecho, al fin se había decidido a cruzar el espejo de Alicia y aunque no era tan inocente como para pensar en finales de cuento de hadas, para él hacerla feliz se había convertido en una misión personal, al menos mientras pudiera retenerla entre sus brazos.
Ella se entregó a aquel momento y se vació de la angustia, del miedo, de la culpa, estaba donde tenía que estar, posiblemente este lado del espejo era su verdadero hogar.
Pasiones Prohibidas ®
--------------- El otro lado del espejo---------------
Por mucho tiempo habían llevado una relación bajo las sombras, ocultos de ojos maliciosos y lenguas inquisidoras que les recalcaron que no...Ver más
Bristhe M
Ago 2
--------Una fiesta exclusiva-------

Fanny llega a casa tras una mañana agotadora. Recoge el correo en su buzón y entra a su casa. Boletas, propaganda y una carta sin remite en la que solo viene escrito “Black Label”. Cuando llega a casa tira las cartas en el mueble de la entrada. Come algo rápido y se tumba en el sofá. Un rato después, su móvil cobra vida y capta su atención. En uno de sus grupos de Whatsapp comenta una de sus amigas que se está rumoreando que alguien en la ciudad está organizando un fiestón exclusivo por todo lo alto para esa misma noche. A la fiesta solo podrán acceder las personas que reciban la contraseña y se dice que solo hay 60 afortunados.

En un primer momento, el anuncio no le despierta ningún interés, hasta que un nuevo mensaje centra toda su atención. Los invitados a la fiesta recibirán su invitación mediante una carta con el texto “Black Label”. De pronto se siente incrédula, posteriormente indecisa y finalmente se levanta del sofá para ir a buscar el correo que recogió esta mañana.

Busca nerviosa la carta hasta que la encuentra. Aún sin creérselo del todo, rasga el sobre y mira en su interior. Dentro solamente encuentra una tarjeta en la que solo aparece la palabra “ultravioleta” y una página web.

Aún desconcertada, enciende su ordenador y teclea la dirección web. Sobre un fondo púrpura aparece un cuadro de texto con el rotulo “introduzca contraseña”. Fanny duda, lo piensa durante unos segundos y comienza a teclear. Al introducir la palabra aparece un mensaje: “Gracias. La esperamos esta noche”. Y la página web se cierra automáticamente.

Ella se queda perpleja. ¿Me esperan dónde?, ¿Quién?, ¿Cuándo?, ¿Me están tomando el pelo?. Vuelve a revisar su whatsapp pero no recibe ninguna información nueva sobre la fiesta. Confusa, vuelve a tumbarse en el sofá. No pasan ni 20 minutos cuando tocan a su puerta. Vienen a entregarle un paquete a la Srta. Ultravioleta. Se queda de piedra, tarda 5 segundos en reaccionar hasta que abre su puerta. Cuando abre la caja se encuentra con un vestido violeta. Debajo aparecen unas braguitas negras de encajes, zapatos y una máscara veneciana.

Cuando saca todo lo que hay dentro, en el fondo de la caja se encuentra una tarjeta en la que puede leer: “Srta. Ultravioleta. Es un placer invitarla a la fiesta Black Label que tendrá lugar esta noche en uno de los salones de eventos del Hotel Marriott, en el sector oriente de la ciudad. Por favor, venga sola y únicamente con la ropa que le ha sido asignada (deberá salir completamente vestida desde su casa). No olvide quién es cuando llegue y una vez allí, busque al Sr. Infrarrojo. Su chofer pasará a recogerla a las 21:00 hrs.”

Fanny vuelve a leer la nota y se queda boquiabierta. Mira el vestido, se lo coloca sobre el cuerpo. Palpa las braguitas que le parecen de seda de la cara. Mira la hora que es y se activa. Se prepara, se pone las braguitas y siente estupor al ver que no solo son de su talla sino que le quedan como hechas a medida. Se enfunda el vestido y ocurre lo mismo. Le queda como un guante sobre el cuerpo. ¿Casualidad? Empieza a pensar que no.

Las 21:00 hrs. en punto y su timbre cobra vida. “Srta. Ultravioleta, su transporte la espera”. Fanny baja las escaleras con el vestido asignado y con el rostro tapado por la máscara veneciana. El vestido lleva un escote pronunciado, que deja ver casi la mitad de sus pechos. El vestido deja ver sus piernas desde la mitad de sus muslos hacia abajo. Cuándo va a subir al vehículo se encuentra allí con su vecino que se queda mirándola y cuando pasa a su lado suelta un suspiro que hace que se sienta deseada. y se topa con un chico elegante, vestido con un traje impecable, era el encargado de llevarla al salón del Hotel. No puede evitar sentirse atraída por él en un primer momento. “La noche promete” piensa. Justo cuando el chofer va a abrir la puerta del vehículo, ese imprudente vecino le dice: “No sé de dónde has salido pero si quieres, estoy solo en casa esta noche”. Fanny se para en seco. Conoce al hombre hace unos años. Se ríe coqueta, se gira, se levanta levemente la máscara y le guiña un ojo. El hombre se pone como un tomate y ella le replica con un “sigue soñando muchacho".

“Srta. Ultravioleta, por favor, acompáñeme” –le dice el joven chofer. Su voz le resulta tan sensual que incluso se siente acalorada. No para de mirarle, está a punto de decirle que se olvide de llevarla a ninguna parte y se suba con ella a casa. Solo por como la mira se siente excitada. El chofer abre la puerta del lujoso Rolls Royce Negro y la insta a acomodarse en los asientos de atrás.

Comienzan el recorrido y Fanny puede ver la mirada del chofer en el espejo retrovisor. No puede evitarlo, se excita, se calienta; en un momento nota que el conductor le está mirando por el retrovisor y se muerde el labio. “Srta. Ultravioleta, quiero que sepa usted que ese vestido le queda demasiado bien. El Sr. Infrarrojo se va a quedar realmente impresionado” –le dice con voz seductora.

“¡¿Le conoce?!” -Fanny se lanza a preguntar. “¿Conoce usted al Sr. Infrarrojo?” Él responde: “Sí, Srta. Lo bastante como para saber que usted le agradará en demasía. Pero por favor, no me haga más preguntas, no estoy autorizado para darle más información. “Lo único que podría añadir es que usted me está haciendo muy difícil el concentrarme en la carretera”. A Fanny el comentario la vuelve juguetona. Se incorpora en su asiento y disimuladamente se abre un poco el escote dejando más a la vista sus pechos. No le hace falta tocarse para saber que se siente húmeda.

Una voz la distrae de sus pensamientos. “Hemos llegado”. Ante ellos se eleva e lujoso Hotel que albergará la fiesta. El chofer la ayuda a bajarse del coche y le indica por dónde debe entrar. Ella se lamenta de que el chofer no la acompañe más tiempo. Empezaba a sentir verdaderas ganas de echarle un polvo en la parte trasera del Rolls.

Cuando llega a la puerta, otro chico joven, con un atractivo idéntico al chofer que la había traído la detiene y le pregunta la clave de acceso. “Mmmmmm, ¿ultravioleta?” –responde manera dubitativa.
“Bienvenida a “Black Label” Srta. Disfrute de su estancia” –le contesta. Al atravesar la puerta se encuentra una gran sala con unas 29 personas, todas ellas chicas. Cada una con vestido de diferente color y diferente máscara. Accede y todas están hablando entre ellas. Al poco rato, la luz se vuelve tan tenue que parece que se ha apagado. Suena una voz por la megafonía de la sala: “Señoritas, gracias por acudir a la cita. Por favor, recuerden que deben encontrar a la persona que les fue indicada en las tarjetas. En este salón no hay normas, solamente deberán hacer lo que su compañero les diga. Disfruten de la noche”.

Todo queda en silencio, hasta que en las escaleras del fondo aparecen treinta siluetas masculinas. Bajan las escaleras a la vez. A medida que se acercan, Fanny puede comprobar que los hombres solamente llevan un pantalón, una corbata de moño y un antifaz que les cubre la mitad de la cara. Todos con un físico imponente, atlético, tonificado. Los murmullos entre las chicas comienzan a aflorar. Fanny se preguntará cuál de ellos será el Sr. Infrarrojo mientras comienza a sentirse atraída por varios de los chicos que han aparecido por la escalera. Hay música de fondo y camareros pasando continuamente con copas de vino y champagne. Los chicos se van repartiendo entre las chicas. A Fanny le tocan levemente en la espalda. Cuando se da la vuelta se encuentra a un chico imponente ante ella. Sus ojos penetrantes hacen que se ruborice, mientras ella no puede dejar de mirar su torso desnudo. El chico le pregunta si ella es la Srta. Ultravioleta. Ella afirma casi sin poder hablar. ¿Tú eres el Sr. Infrarrojo? El chico se queda quieto y pensativo. Se muerde el labio, se inclina hacia ella y le susurra al oído: “Ojalá lo fuera Señorita, Ojalá lo fuera. Soy su enviado. He venido a decirle que el Sr. Infrarrojo la espera en la habitación. ¿Sería tan amable de acompañarme?”.

Fanny vacila pero accede, la intriga de quién será su pareja le hace desear encontrárselo. Suben las escaleras y llegan a la habitación. Su acompañante da tres leves golpes a la puerta y esta se abre. Dentro, en la sombra, se contempla una figura acostada en un diván. “Por favor, entre, la está esperando” le dice su acompañante. Ella da unos pasos y accede a la habitación, seguida de su acompañante. Una vez dentro observa que no es la única chica que hay en la habitación. Junto al diván se puede ver a una chica, de pie. El acompañante hace las presentaciones: “Srta. Ultravioleta, le presento al Sr. Infrarrojo y a la Srta. Infrarrojo. Yo soy el Sr. Ultravioleta”.

La luz se enciende y puede contemplar que la otra chica está desnuda. Ya no lleva el vestido y solo lleva puestas unas braguitas rojas de encaje y la máscara. El Sr. Infrarrojo se incorpora y camina hacia donde está hasta plantarse ante ella. “Me pregunto qué esconderá ese vestido tan impresionante” La voz del hombre le resultó sumamente familiar. Infrarrojo le dice que se dé la vuelta. Fanny obedece y siente como la cremallera de su vestido comienza a bajar hasta que el vestido sale por sus pies. “Por favor, quítate la máscara y date la vuelta”. Lo hace y se queda de piedra al encontrarse nuevamente con el chofer que la trajo hasta la mansión, aunque esta vez con menos ropa. Las otras dos personas de la habitación también se han juntado y comenzado a meterse mano. A Fanny la situación empieza a calentarle el cuerpo. Infrarrojo le dice al oído “me gustaría hacer lo mismo contigo”, mientras nota sus manos acariciando su cuello y sus hombros. Los pezones de ella comienzan a ponerse tensos cuando su acompañante se pega a su espalda, pudiendo sentir su erección en las nalgas. Piensa que hace una hora se lo habría follado en el coche y ahora lo tiene totalmente dispuesto para ella. Infrarrojo baja sus manos por los brazos y rodea hasta colocarse sobre sus pechos, para acariciarlos y pellizcar con suavidad unos de sus pezones duros de excitación. Fanny no puede remediarlo y lleva una mano hacia atrás para palpar el miembro del chofer mientras puede ver como enfrente, su compañera de habitación empieza a lamer el miembro al otro chico.

En esto, infrarrojo comienza a bajar una mano por el estómago de ella, acabando por meter la mano bajo las braguitas. “Me encanta que lo tengas depilado” y bajá aún más la mano hasta abocar un dedo en su vagina, sin llegar a meterlo. “Todavía me gusta más encontrarte tan mojada. Por favor, túmbate en el diván” –le dice. Fanny vuelve a obedecer mientras desde esa posición puede seguir viendo a la otra pareja y distinguir quién es la otra chica. “¿Miriam?” –dice llamando a la otra chica. Esta se vuelve para mirarla mientras no para de engullir el pene del otro hombre, su cara es de sorpresa pero no para de chupar. Fanny se siente turbada de ver a su amiga con una verga en la boca, pero está tan excitada que incluso le gusta la situación. Mientras está distraída con la otra pareja, siente unas manos sujetando los dos extremos de las braguitas y unos labios sobre la parte central. Entre las manos y la boca le retira las braguitas dejando desnudo su sexo. Infrarrojo coloca sus manos en sus rodillas y las abre con suavidad. Se coloca sobre ella y le dice con suavidad que solamente disfrute.

Fanny ve como el chofer se sumerge entre sus piernas y comienza a lamer sus labios vaginales, al principio con suavidad pero cada pasada es más violenta y más rápida. Una de sus manos se centran en frotar suavemente su clítoris mientras Fanny coloca sus manos sobre la cabeza de quien le está comiendo su vagina, retorciendo sus dedos entre su pelo. En ese momento infrarrojo levanta su mirada y sigue lamiéndole la vulva mientras clava su mirada en los ojos de Fanny. Se incorpora sobre ella, le lame rápidamente uno de sus pezones y le dice a diez centímetros de su cara “me pregunto cómo será que tengas mi pene entre tus labios, quiero lo mismo que mi hermano”.

Fanny empieza a encajar cosas, ella y su amiga están en una habitación follándose a dos hermanos. Se excita más y se arrodilla ante el Sr. Infrarrojo para desabrocharle el pantalón. Debajo puede comprobar unos bóxer con una hermosa erección en su interior. No duda en deshacerse del bóxer, se muere por lamer ese miembro duro que hay ante su cara. Sin vacilar, baja todo de golpe, agarra el miembro con la mano y arrima su lengua para tocar levemente la puntita. Tras la puntita, introduce el resto del pene de una sola vez, entero, lo nota caliente en su boca. Fanny mira hacia arriba para encontrarse con la mirada de su compañero y se siente poderosa. Comienza a lamer con más intensidad, con tanta que Infrarrojo le dice que vaya más despacio o se le correrá en su boca. Mientras sigue chupando, nota que el otro chico se coloca al lado de su hermano, ofreciéndole a otra polla para chupar. Fanny la agarra con una mano y empieza a masturbarla mientras sigue chupándosela a su chofer. Su amiga se coloca a su lado y comienza a masturbarla. Fanny no da abasto, está chupando una polla, masturbando a otra y para colmo, una de sus amigas le está metiendo los dedos por su vagina de forma bastante intensa. Nota que su flujo vaginal comienza a escaparse por su vulva, nota como se corre mientras su amiga la masturba sin parar. En esto, suelta la primera verga y se pone a chupar la segunda, que le recibe con un gemido de placer. Miriam se coloca a su otro lado y empieza a chupar el miembro que quedó libre.

Al poco de empezar a chupar, su compañero la tumba sobre el suelo y le abre de piernas, se tumba sobre ella y la penetra con intensidad. Está disfrutando tanto que quiere más. “Miriam, colócate aquí encima”. Miriam obedece y se coloca a horcajadas sobre su cara. Fanny comienza a lamer la vagina húmeda de su amiga y descubre que le gusta hacerlo. Mientras sigue comiéndole la jugosa vulva a su amiga, siente que quien la está penetrando saca su verga, para acto seguido notar que algo caliente se está desparramando por sus pechos, mientras oye un grito ahogado, el hermano del chofer había eyaculado en sus senos. Dos minutos después oye que Infrarrojo dice “yo también quiero follarme a Ultravioleta”. Y Siente como se coloca entre sus piernas, volviendo nuevamente a sentir que un cuerpo extremadamente duro la penetra de nuevo. Miriam se quita de encima dejando a la vista a Infrarrojo mientras él se folla a su amiga.

Las embestidas eran con fuerza, sin piedad; se estremecía por completo al sentirse usada como una hembra por un semental en celo. Él parecía bramar como un toro enardecido. Su cuerpo tiembla en casa certera estocada, hasta que se entrega en los brazos de un intenso orgasmo; él se detiene por un momento. En esto que Infrarrojo para de penetrarla y les dice a ambas chicas que se pongan de rodillas ante él. Estas lo hacen e Infrarrojo se dispone a masturbarse ante ellas con fuerza. Fanny y Miriam comienzan a besarse y tocarse mientras tienen ante sí una verga a punto de explotar. En esto vuelve a aparecer el otro chico y se coloca detrás de ellas, que mientras esperan la descarga de su hermano, este les rodea las caderas con sus brazos y les mete dos dedos a cada una. Ante esta nueva estimulación, deciden sacar la lengua y chuparle el miembro entre las dos. Las dos chicas jadean juntas mientras sienten como se corren ante los dedos del Sr. Ultravioleta. Justo en ese momento se oye a Infrarrojo soltar un leve alarido y acto seguido acaba en sus bocas y sus caras. Como cachorras hambrientas disfrutan de la viscosa leche que corría por sus labios, la cara de satisfacción de ambos hermanos es digna de contemplar, ya que el placer es parte del ambiente. Aun saboreando el semen en sus bocas son invadidas por un delicioso orgasmo que le proporcionan los dedos del Sr. Ultravioleta. Las chicas se quedan mirando entre sí. Han sido siempre amigas y sin embargo jamás se habían visto en una situación así. Cada una, con una corrida en la cara, se queda mirando a la otra y se sonríen ante el orgasmo que acaban de tener.

Vuelven a mirarse, y casi de forma coordinada, preguntan a sus compañeros… ¿Cuándo es la próxima fiesta?
--------Una fiesta exclusiva-------

Fanny llega a casa tras una mañana agotadora. Recoge el correo en su buzón y entra a su casa. Boletas, propaganda y una carta sin remite en la que so...Ver más
Bristhe M
Ago 2
------------Descubriendo mi vocación-----------
Esto ocurrió cuando iba cuarto año de la enseñanza media, yo tenía 17 años, ya había tenido relaciones una o dos veces con mi novio, Freddy pero no las había disfrutado para nada ya que prácticamente él me obligaba a hacerlo, incluso la primera vez ni siquiera me dio un preaviso todo ocurrió de una manera premeditada por él.

En ese entonces la profesora de religión año era una monja que se llamaba Gabriela, ella siempre tuvo un interés especial por mí el cual no manifestaba por las demás alumnas, eso era debido a que ella decía que yo tenía vocación de religiosa.

Un día de octubre estaba la madre Gabriela sentada leyendo un libro y yo al frente de ella. Como quería llamarle la atención le hacía morisquetas para que dejara ese libro y hablara conmigo, ella aparentaba interesarse en el libro pero yo me daba de cuenta que de vez en cuando me observaba y se tentaba de la risa. Me dijo que dentro de unos días se realizaría el último retiro espiritual del año, en un convento que estaba en un pueblo de la ciudad, que si estaba dispuesta a ir, que era un llamado de Dios y que no podía negarme a eso. Le contesté que antes de decidirme tenía que pedir permiso a mis padres, ya que ellos me controlaban y a mi madre no le agradaba mi relación con la madre Gabriela ya que tenía miedo que me convenciera para que sea monja.

Mis padres aceptaron, recuerdo que ese día nos encontramos todos en la terminal, cuando llegué la madre Gabriela estaba muy contenta y ansiosa, me pidió el equipaje ya que el retiro duraría varios días, y nos reunió a todas las chicas que íbamos, nos dijo que nos iba a presentar a una persona, enseguida apareció el Padre Patrick (se llamaba Patricio), él era muy joven creo que no tendría unos 30 años, muy apuesto, cabello castaño, ojos cafés, alto, delgado, nos saludó y su forma de hablar no era muy entendible, luego nos dijo que apenas se convirtió en cura lo mandaron a Estados Unidos, él era Chileno pero recién se estaba reencantando con el Español. Todas quedamos enamoradas del Padre Patrick, en el bus todas querían hablar con él, preguntarle cosas, que si le gustaba haber vuelto a Chile, que de donde era, etc.

Llegamos al convento y cada una eligió una habitación en el segundo piso, recuerdo que la mía era muy bonita ya que la ventana estaba al lado de la cama, entonces tenía la posibilidad de observar todo el campo, las habitaciones estaban dispuestas a lo largo de un gran pasillo, y al final estaban los baños. Apenas llegamos nos dijeron que empezaba el retiro y que no podíamos hablar, todo era un completo silencio, solo podíamos rezar, ir a la capilla, todos los días nos despertaban a las 7 de la mañana, teníamos que escuchar misa, comulgar y recién allí desayunar.

En la noche teníamos que estar cada una en nuestra habitación alrededor de las 8 y después de media hora apagaban las luces, pero eso era lo que el Padre Patrick y la madre Gabriela creían, después de apagar las luces ellos pasaban y abrían las puertas de las habitaciones asegurándose que cada una estaba en su habitación durmiendo, después de eso ya no regresaban, ellos dormían en la planta de abajo. Después del control nocturno todas nos encontrábamos en la habitación de una compañera que se llamaba Cristina, habíamos llevado linternas, entonces nos reuníamos allí a contar cuentos, chistes etc. Bromeábamos con que entre la madre Gabriela y el padre Patrick pasaba algo, ya que dormían solos, por supuesto que cada uno en su habitación pero a nosotras nos agradaba hablar e imaginar que ellos de noche se portaban mal.

Una noche después de bañarme y acostarme, estaba en la cama leyendo antes de que apagaran las luces, se abre mi puerta y la madre Gabriela se asoma, me saluda y me dice que pronto apagarían las luces que me durmiera, le dije si no podía pasar un momento y ella entró, se sentó al borde de mi cama, me preguntó que me sucedía y le dije que no sabía que tal vez extrañaba mi casa, ella me dijo que se quedaría un ratito hasta que me durmiera, comenzó a acariciarme el cabello, eso me relajó bastante, después me dio el evangelio y me dijo que me iba a enseñar un juego que ella practicaba, esto consistía en cerrar los ojos y abrir el evangelio y en la parte que se abría ella consideraba que era como algo que Dios le quería decir, me lo ofreció para que lo hiciera entonces cerré mis ojos y lo abrí, ella lo leyó y luego me dio un beso en la mejilla y me dijo que tratara de dormir, apenas se apagaron las luces busque mi linterna y salí rumbo a la habitación de Cristina. Ella estaba recostada y las demás chicas a su alrededor, Cristina se quejaba que tenía una punzada en su costado izquierdo y cada vez le dolía más, entre todas llegamos a la conclusión que había que avisar, pero si alguna iba nos delataríamos que de noche nos encontrábamos, y Cristina no podía ni moverse, las chicas dijeron que yo era la que tenía que ir ya que mi habitación estaba al lado de la de Cristina entonces yo diría que la escuché quejarse.

Comencé a caminar por el pasillo pero tenía miedo ya que estaba todo a oscuras, luego bajé las escaleras, el silencio era mortal, iba caminando muy despacio, cuando llegué a la planta de abajo todas las habitaciones estaban con las puertas abiertas, iba de una en una y me asomaba si podía ver a alguien, solamente una estaba con la puerta entrecerrada cuando llegué a ella, me quede asombrada con lo que pude ver, la ventana estaba abierta y por allí entraba cierto resplandor que dejaba distinguir las sombras, el Padre Patrick estaba de pie junto a la cama y la madre Gabriela estaba lamiéndole el pene, me quedé allí sin moverme por miedo a que me descubrieran, luego él la tomó y la hizo ponerse en cuatro sobre la cama y allí parado como estaba tomó su pene y lo encaminó hacia la entrada de ella, yo podía observarlos de perfil y estaba paralizada con lo que veía, la madre jadeaba, el padre susurraba cosas inaudibles, solo veía como él la embestía cada vez más violentamente luego sacó su pene y eyaculó en las nalgas de ella. Salí sigilosamente y regresé donde estaban mis compañeras, les dije que no pude encontrar las habitaciones y que debíamos esperar hasta mañana, Cristina ya estaba dormida así que cada una nos fuimos a dormir.

Como no podía asimilar lo que había visto se lo conté a mi mejor amiga Lorena, ella al principio pensó que estaba bromeando pero entonces le propuse que en la noche fuéramos a espiar, y así fue, esperamos que todos se durmieran y salimos, llegamos a la puerta y allí estaban, la madre estaba de pie contra la ventana con sus manos se tomaba de las rejas, el padre le levantaba el hábito y la penetraba, nos quedamos allí pero Lorena comenzó a excitarse y estaba algo nerviosa, su respiración iba aumentando, le dije que tratara de no hacer tanto ruido, pero ella comenzó a masturbarse allí mismo, traté de tomarla de la mano para sacarla de allí, pero me agarró tan fuerte la mano y se la llevó a su clítoris, yo no quería tocarla pero ella se masturbaba con mis dedos, comenzamos a forcejear y nos olvidamos en donde estábamos, de pronto una figura estaba al lado nuestro el ¡Padre Patrick! Nos hizo señas que pasáramos, la madre Gabriela estaba tendida en la cama, nos dijo que hacíamos allí y nosotras agachamos la cabeza y no contestábamos.

El padre Patrick se mostró amable nos dijo que nos sentáramos en la cama, abrió un cajón y sacó una botella, nos dijo que la tomáramos que nos iba a hacer bien, era vino Mistela, el vino de misa, era muy rico, un vino como un néctar con cuerpo y muy dulce, mientras saboreábamos el vino esperábamos las explicaciones, ellos no hablaron sino que delante de nuestros ojos la madre Gabriela comenzó nuevamente a chuparle el pene, él fue sacándole el hábito, quedaron los dos desnudos delante nuestro, luego él la hizo parar al frente de nosotros y la tocaba, con sus dedos tocaba los pezones, y nos dijo que la tocáramos, Lorena tomo la iniciativa y comenzó a tocar a la madre Gabriela, mientras lo hacía ella gemía y el padre le fue quitando el camisón, luego me invitó con la mirada, me paré y él se acercó y me quitó también el camisón, comenzó a besarme y en ese instante no sé si hizo efecto el vino o que pero me sentía como soñando, la madre Gabriela acostó a Lorena en la alfombra del piso y chupaba su vagina y Lorena gritaba de placer, el Padre me llevó hacia la cama, yo solo observaba ese pene enorme, hinchado, y de pronto el de un tirón me lo metió, sentí un gran ardor, lo sentía caliente, algo me quemaba, era ese gran pene que comenzaba a entrar y salir de mi vagina, él lo tomaba con sus dos manos, lo metía con fuerza para luego sacarlo todo y así de nuevo volver a empujarlo todo adentro, tenía la sensación que ese pene me llegaba hasta la garganta, en ese instante Lorena se agachó y le besaba los testículos al cura, la madre Gabriela me besaba los pezones, todo era una locura, todos conmigo y a mí se me daba vuelta la habitación de tanto placer, él lo sacó para metérselo a Lorena pero yo gritaba que quería más, él la tumbó a ella y la penetró, olvidándose de mis ruegos, la madre se hizo cargo de mí y mientras me penetraba con un dedo, con sus labios tomaba mi clítoris y lo succionaba hacia adentro, tuve un gran orgasmo pero mi vagina seguía hinchada y solo se calmaría con ese pene dentro, después que Lorena quedó tendida en el suelo de cansancio, le pedí al padre que me penetrara, él vino hacia mí y me abrió las piernas, me arrastró de las piernas por toda la habitación, había una mesita, tiró todo lo que había allí y me colocó allí boca abajo y me metió su pene apenas hizo dos embestidas yo estaba gritando desesperada, quiero más, quiero más, padre quiero más, el cada vez empujaba más, tuve tres orgasmos seguidos y él volvió a retirar su pene y me lleno las nalgas de semen como lo había hecho con la madre Gabriela.

Quedamos todos tendidos en el suelo del cansancio, tal vez nos quedamos dormidos por unas horas, cuando desperté ellos estaban ordenando el cuarto, el padre nos dijo que fuéramos a nuestra habitación y que nos esperaba a las 10 de la mañana en la capilla para confesar nuestros pecados y cumplir con la penitencia correspondiente. ¿Adivinan cual fue la penitencia? Después de pagar esa deliciosa penitencia con Lorena comprendimos que nuestra vocación era ser monjas pero no por el llamado a servir a los demás sino para saciar la sed de lujuria de los jóvenes curas que al igual que nosotras estaban sedientos de sexo salvaje.
Pasiones Prohibidas ®
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Esto ocurrió cuando iba cuarto año de la enseñanza media, yo tenía 17 años, ya había tenido relaciones una o dos veces con mi novio, Freddy pero ...Ver más
Bristhe M
Ago 2
---------------- La cita en el club de Jazz--------
Pedro y Macarena son amigos del trabajo, se ven desbordados por una tensión sexual insoportable y nunca satisfecha dado el estado civil de estos. Pero una noche decidieron poner fin a esto.

Llegó aquella noche que ellos habían planificado, la excusa fue una noche de jazz, compartir un momento musical y olvidarse de sus respectivas parejas. El contacto carnal no estaba garantizado, pero sí distenderse y pasar una amena velada. Macarena es rubia, de ojos claros, pechos grandes y lindas piernas. Pedro es flaco, de facciones angulosas y altura intermedia.

Pedro decidió esperar a Macarena en un club nocturno de Jazz, el local estaba escondido y era secreto, las paredes eran de madera y la iluminación muy limitada. Pedro lucía una camisa blanca y un pantalón vino tinto, se ubicó en una mesa del fondo y dada su ansiedad llegó temprano. Mientras esperaba a su amiga, él observaba como los músicos preparaban sus instrumentos. Instantes más tarde llego ella, luciendo un tapado con transparencias, una blusa ajustada y escotada que hacían lucir sus voluminosos pechos, abajo un jeans y zapatos con tacos.

Ambos sabían que se trataba de una cita única y muy deseada. Los momentos iniciales fueron con cierto nerviosismo, recordaron viejas anécdotas mientras degustaban un exquisito y escuchaban el seductor sonido del jazz. Al cabo de unos minutos el jazz progresaba en intensidad y la confianza entre ellos producto del vino también lo hacía. Cada tanto el contacto se iniciaba con leves caricias en las manos y abrazos entre risas. La tensión crecía, y por momentos las miradas se congelaban entre ellos, sabiendo que en algún instante algo iba a suceder.

El show de jazz culmino y ellos ya un tanto borrachos y algo cachondos decidieron continuar la noche en el apartamento de Pedro. Al llegar al lugar, Pedro le pidió a su amiga que se ponga cómoda, mientras que el traía una botella de vino y ponía a sonar un disco de Jazz de Miles Davis. Macarena se ubicó en el gran sillón de 3 cuerpos y se quitó el tapado, llevó un cigarrillo a su boca y le pidió fuego amablemente a Pedro. Él se ubicó a su lado de y le acercó un fosforo encendido. La tensión crecía y crecía. A él le costaba mucho no desviar la mirada hacía los espectaculares pechos de su amiga. Macarena fumaba sensualmente y sonreía notando las miradas de su amigo.

Instantes más tarde la música se frenó, ella amablemente se ofreció a cambiar el disco. Segundos después Pedro decidió ayudarle y sin querer (¡jejejeje! — sonrisa perversa) rozó su pelvis con las nalgas de Macarena, quedando así los cuerpos muy cerca. Ella sonrió y el jazz volvió a sonar. Pedro ya desbordado se apoya nuevamente contra las nalgas de su amiga, pero en esta oportunidad lo hace mayor intensidad, haciendo sentir su miembro y acariciando suavemente los pechos de la dama. Ella suspira y desprende un leve gemido. El sexo ambiente era totalmente insoportable. Él comienza a besar la nuca de su excitada amiga y ella rápidamente se da vuelta para luego fundirse en apasionado beso de muchos segundos de duración. Las lenguas se tocaban con intensidad y las manos se circulaban por todo el cuerpo.

Besándose logran trasladarse al sillón, donde ella desprende la camisa de Pedro y la quita la sensual bluss de su amiga. Al instante caen en el sillón y comienzan a besarse y a realizar movimientos frotándose mutuamente. Pedro acaricia por fuera del jean las piernas y la vagina de ella, mientras que al mismo tiempo le besa sus pechos dándole leves mordidas en los pezones. Ella emite gemidos e acaricia el miembro de Pedro notando así la fuerte erección.

Luego ella le pide a Pedro que se siente y se relaje. Acto seguido Macarena se quita el pantalón y se arrodilla frente a él, toma el miembro de su amigo y empieza a masturbarlo mientras mantenía la mirada en sus ojos. Luego ubica el miembro apretándolo con sus pechos y haciendo movimientos suaves e intensos. Macarena sentía placer con la intensidad de la erección de su amigo. Pedro desbordado se muerde el labio inferior, por fin sus fantásticas se estaban cumpliendo. Minutos después, ella ubica el miembro despacio en su boca, congela la mirada en los ojos de su amigo y empieza a chuparla suavemente, por momentos sin usar manos, por momentos trazando cirulos con su lengua en la parte superior del pene.

Pedro a punto de explotar, la toma para que se acueste en el piso. Para luego empezar a hacer circular su lengua por sus piernas mientras que con la mano erotizaba el clítoris de Macarena con leves movimientos circulares. Segundos después su lengua se instaló suavemente en la vagina haciéndola explotar de placer. Su lengua recorrió todo el perímetro del clítoris mientras que sus manos acariciaban los pechos de la joven.

Minutos más tarde él se ubicó por encima de ella y comenzó suavemente a penetrarla. En los siguientes instantes las embestidas fueron con intensidad progresiva en el piso. Por fin se estaba dando ese momento de placer absolutos que los cuerpos tanto necesitaban.

Luego deciden pasar al cuarto en busca de comodidad. En el camino se dejaron vencer por la calentura y empezaron a hacerlo parados contra la pared del corredor. Pedro penetraba a Macarena con mayor intensidad y apretaba fuertemente sus pechos. Los gemidos progresaban al igual que el saxo del jazz de fondo. Una vez que llegaron al cuarto, ella se puso en cuatro sobre la cama y enfrente al gran espejo que disponía la habitación. La invitación explícita de Macarena fue: "¡Follame duro como siempre lo has querido!”. Él continuó con intensidad mientras apretaba fuermente las nalgas de su amiga, ambos espiaban el espejo. No podían creer que estaban visualizando ese momento que tanto se hizo desear. Los gemidos ya eran insoportables, cada vez más extensos, ambos sentían que el orgasmo se acercaba; la vagina de Macarena se contraía y el miembro de Pedro se hinchaba más. La toma de pelo con fuerza y ella pedía a gritos: "¡Lléname, quiero sentir tu leche caliente en mi interior!". Esos gritos aplacaban el sensual sonido del saxo, mientras que las estocadas de Pedro opacaban el redoblante, hi-hat, bombo, toms, platillos de la batería. Gemidos agonicos resonaban en el ambiente hasta que ambos al unisono se entregaron al ritmo de un intenso orgasmo.

Finalmente los dos cuerpos cayeron fundidos en la cama. La satisfacción se hacía presente dibujada en sus rostros. Ella durmió con la camisa de Pedro y el solamente acompañado de la sensual figura de esa. A la mañana siguiente no fue necesaria la melodía sensual del Jazz para acompañarlos en la intensidad del sexo furtivo, ya que solo la imaginación de ambos fue el condimento perfecto. Fue la noche que siempre soñaron y la mañana que anhelaron. Esa fue la única vez que se entregaron pero que ambos recordarán en momentos de autosatisfacción y cuando estén con sus respectivas parejas.
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Bristhe M
Ago 2
El juego silencioso

El ambiente ha sido preparado con cada detalle, el inmenso salón alumbrado por velas estratégicamente colocadas alrededor de la mesa. Una botella de champagne en un balde de aluminio repleto por cubos de hielo, cuerdas y la perversión de un hombre que se refleja en sus ojos, marcan la tónica de la escena que se llevará a cabo. Con pasos titubeantes se acerca dónde está aquel hombre impecablemente vestido con un traje negro y guantes de cuero del mismo tono. La observa y suspira, con solo una mirada entiende que es tiempo de despojarse de su ropa. De fondo suenan los acordes de La Salle Noire de Carlos Perón, ya completamente desnuda y con un gesto le indica que debe subirse a la mesa. Ella es atada de brazos y piernas, a la vez una soga es envuelta en su cintura, y pasa por entre sus labios vaginales y su culo de tal manera que cada que se mueva ella pueda sentir como la cuerda la acaricia provocándole un deseo intenso tanto en su culo como en su vagina. Él observa a un lado el placer que se refleja en sus ojos. Disfruta a ver como las cuerdas cumplen el objetivo de excitarla y humedecerla al punto de desbordarse.

Eso es lo más excitante ver su mirada su deseo esas ganas de poseer lo que es suyo. Él se acerca, acaricia sus senos mientras la besa con calma, se desliza desde su boca hasta sus erectos pezones. Ella se estremece y balbucea; ese hombre la hace temblar, hace que pierda en sus lascivas caricias, en esos besos suaves pero llenos de lujuria. Sin dudar ni un ápice él invade con sus manos esa húmeda vulva, siente la hinchazón en esos palpitantes labios y se deleita a ver cómo esa mujer se estremece cuando sus dedos rozan ese delicioso clítoris que ya ha tenido en su boca. Él escucha sus gemidos siente como su cuerpo trata de escapar al sentir tanto placer. Ella le pide que pare pues es tanto su deseo de sentirlo dentro que no puede más con esa tortura pero él no se detiene. Al contrario, sigue disfrutándola, ella grita de placer al sentir un leve mordisco en sus labios vaginales, su corazón late cada vez más rápido, su respiración está agitada; ya no soporta más la tortura a la que está siendo sometida. Intenta suplicar pero no es escuchada, ese sádico hombre se ha empecinado en hacer sufrir sus emociones y deseos.

Una venda ahora es puesta en sus ojos, no puede ver lo que sucede a su alrededor, eso la desespera. Siente como los pasos del hombre se alejan, eso hace que la desesperación aumente no por el hecho de quedar atada sobre la mesa sino porque la esencia de aquel hombre parecería desvanecerse en cada paso, incluso podía sentir como el olor de su perfume de esfumaba del salón. La angustia se hace más fuerte, tanto que comienza a gritar su nombre pero el silencio es sepulcral, el tener respuesta es un suplicio intolerable. De pronto los pasos seguros de aquel hombre se vuelven a escuchar, su alma regresa y un suspiro de alivio sale de sus labios. “¿Por qué te desesperas?” –pregunta de manera calmada. Ella no tiene una respuesta, solo guarda silencio esperando lo que su dulce verdugo.

De pronto una fría sensación la invade, un trozo de hielo se desliza por su cuerpo, la humedad que dejaba tras su paso era abundante; sus gemidos son acompañados por espasmos que la hacen retorcerse. La sensación se hace más extensa al acercarse el cubo de hielo a su ingle. Suavemente es deslizado por sus caderas hasta posarse en su vulva, sus labios vaginales son invadidos por ese cubo de hielo, ella tiembla solo por aquella indescriptible sensación de placer. Es llevada a pasos agigantados al orgasmo. Él disfruta en silencio y observa cada movimiento; ella suplica por oír su voz pero aquel endemoniado hombre opta por el silencio y disfrutar calmadamente de tan morbosa escena. En sus ojos se percibe el deseo, la lujuria pero sabe controlar sus emociones; para él existe todo el tiempo del mundo.

Ya al borde del colapso ella suplica oír la voz de su hombre para entregarse por completo al orgasmo que ya no puede contener. El silencio se rompe y solo un par de palabras se escuchan: “Acaba putita” –le dijo con un tono calmado. El placer se apodera del delicado cuerpo de la mujer que sucumbe ante ese deliciosa “pequeña muerte” que la invade y siente como se apodera de cada espacio de su cuerpo. Los ensordecedores gemidos son música a los oídos de aquel perverso ser que se refugia a través del silencio.

Para él solo es el comienzo de la perversión y para ella un alivio que se ve coronado por el placer. Bebe una copa de champagne para darle reposo a la exhausta mujer. Le da un sorbo de su copa para aliviar la sequedad de sus labios. Aún con los ojos vendados y sus sentidos más agudos percibe el juego de ese hombre; aun así se entrega por completo a la caprichosa voluntad de quien sabe darle placer. Esta vez suelta las amarras de sus piernas para recorrer su sexo a destajo con su lengua. La sensación es alucinante, siente como si la vida se le escapara en cada gemido. Se pregunta cómo puede ser posible que ese hombre conozca la formula exacta para brindarle placer; movía sus caderas siguiendo el paso de aquella lengua experta, se retuerce; sus piernas tiemblan y su boca se seca.

Casi ya sin fuerzas explota en otro intenso orgasmo. Él disfruta de esos fluidos tibios que lo invaden, se siente complacido por aquella mujer que se entrega sin reservas ni condiciones a sus deseos, se siente completo al haber encontrado una mujer que ame sus “gustos peculiares” a la hora del placer. Ella sabe que en sus brazos está segura y que nada le pasará estando en sus manos. Hay un descanso no muy largo porque la noche de dulce tortura continua hasta que él sienta que su sed de sadismo sea saciada.

Después de pasar la intensa sensación del frio provocada por el hielo y el placer que le provocó esa traviesa lengua, él tiene algo más reservado. En medio del salón hay una vela que tendría un papel protagónico en lo que se vendría. Otra vez se rompe el silencio en aquel hombre por una sonrisa perversa, ella solo aguarda jadeante tratando de controlar su respiración, escucha como los paso de ese hombre se mueven por rededor de la mesa como si buscara posicionarse. Al detenerse siente como la cera que se había acumulado a lo largo de la noche empieza a gotear por su cuerpo, no puede hacer más que retorcerse; lo que percibe su cuerpo es un dolor intenso mezclado con placer. Al cabo de un momento ya no eran gotas de cera derretida las que caían sino chorros que cubrían enteramente sus senos, otra vez presa del placer y la lujuria sucumbe cada vez que la cera se esparce por su pecho. Gemidos intensos se dejan oír los que son apagados por la oscura música que suena en el salón.

Ya no quedan fuerzas en su interior, la energía y vitalidad se perdieron en la extensa sesión de orgasmos que este hombre le ha regalado sin siquiera penetrarla. Este hombre mete su mano al bolsillo del cual saca un pequeño cuchillo afilado y con la delicadeza que no mostró en todo el momento que han estado juntos comienza a quitar la cera del cuerpo de su amante sumisa. También corta las cuerdas de sus muñecas y la libera de aquella tortura a la que fue sometida. Ya en sus ojos no hay perversión, sino ternura y protección. La toma en sus brazos y camina hacia una silla cercana, ahí sobre sus piernas la abraza con fuerza y dice: “Agradezco la disposición que has tenido para complacerme”. Dicho esto no deja que emita una palabra, ya que ese delicado cuerpo tiembla, él le regala un intenso beso que le demuestra amor y respeto por su sumisión.

Podría contar más detalles de lo sucedido esa noche, pero considero prudente dejar algo para la imaginación colectiva de quien lee. Siéntanse privilegiados de ser unos de los pocos que conocen esos detalles. Al igual que en las películas la toma se cierra y la pantalla se torna negra pero de fondo suenan unas dulces palabras que solo los hombres de verdad podrían pronunciar: “Eres lo más especial que tengo, mi posesión más preciada, la mujer que conoce los detalles oscuros de mis gustos y sabes cómo saciar mi sed al momento de estar contigo. Eres más que cualquier sumisa ya que te destacas por sobre el resto y me haces sentir orgulloso por ser quien eres y representas en mi vida”.
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El juego silencioso

El ambiente ha sido preparado con cada detalle, el inmenso salón alumbrado por velas estratégicamente colocadas alrededor de la mesa. Una botella de champagne en un ...Ver más
Bristhe M
Ago 2
Pasión de multitudes


Vivo en Santiago de Chile, tengo 36 años pero entiendo que eso no es lo más relevante acá. Hace unos meses llegó a vivir en el condominio una pareja joven de unos 22 a 25 años, por lo que se veía eran recién casados cosa que después de un tiempo lo pude asegurar.

Ella era una chica simpática sin ser una mujer espectacular, si era una mujer guapa agradable a la vista; de tez clara y cuerpo atlético sin ser exuberante. Él era un tipo joven, el clásico ejecutivo que salía a trabajar de traje y con portafolios.

Trabajo desde casa por lo cual estoy todo el tiempo ahí, mi primer contacto con ellos fue en una junta del condominio en la cual ellos al ser nuevos mostraban bastante ímpetu e interés en mejorar el entorno, por mi parte al llevar ya varios años acá sé que los problemas los ocasionan los mismos vecinos que no cuidan el aspecto del lugar en que vivimos y no les interesa, quizá por lo mismo mi actitud fue un poco apática y contrastaba con su ímpetu entusiasta; eso llamó la atención de ambos y por lo mismo entendí que había sido una mala impresión hacia ellos.

Con el paso del tiempo el trato fue muy formal y poco amable simple saludo y a veces ni eso el "clásico ejecutivo" como todo empleado modelo salía temprano y regresaba casi en la noche, ella se encargaba de las cosas del hogar y nada más. La verdad es que tampoco era una cosa que me preocupara mucho ella salía a medio día al Zoológico de los coyotes a hacer ejercicio en el gimnasio que tenemos como comunidad con una lycra muy pegada que marcaba un rico culo chiquito y respingón y un top de ejercicio que marcaba unas tetas ricas ni muy grandes ni muy chicas pero si sabrosas. Por lo mismo empecé a salir casi a la hora que sabía ella saldría solo para observar ese cuerpo y ese rico culo que se marcaba en esas lycras, unos días rosas, otros negras y moradas; ella al verme siempre lo hacía con cierto desdén de superioridad o desprecio y eso hacia crecer más el interés de mi parte.

Cierto día en la madrugada los escuche discutir sobre que ella se sentía sola todo el día, que la tenía descuidada y se sentía como un mueble arrumbado y más llamó mi atención el escuchar que ya tenía días que no la tocaba por estar cansado, que tenía que salir a ejercitarse y sacar toda la frustración con el ejercicio pero al parecer no era suficiente. Fue cuando mi cabeza empezó a imaginar y soñar que era yo el que le sacaba toda esa frustración por no haber tenido relaciones lo cual hasta ese momento era prácticamente imposible por la actitud despectiva que ella tenía hacia mí y no por no ser físicamente agraciado si no por no haber compartido las ideas de ellos en aquella asamblea de propietarios porque antes de eso el trato era más cordial.

Por cuestiones de trabajo tenía que ir a entregar unos documentos por la mañana me iría en el transporte público porque odio manejar en el tráfico y a esa hora el metro es la mejor opción para trasladarse cosa que no solo yo lo pienso el metro siempre va repleto hasta en los horarios en que crees que no va nadie. Antes de cruzar el torniquete que permite el acceso al andén me encuentro a mi vecino y la verdad por más que me hacía el que no lo había visto era casi imposible porque estábamos casi a medio metro de distancia, no me quedo más que saludar de forma gentil y supongo a él tampoco le agradó mucho el haberse encontrado conmigo. Empezamos a hablar de trivialidades desde a dónde vas y en que trabajas hasta llegar al tema en el cual casi todos los hombres nos entendemos el FUTBOL, él era aficionado a un equipo que viste de azul, chunchos con complejo de leones y yo del mejor equipo que puede existir en el mundo, el mayor campeón del fútbol chileno, sí, Colo Colo y además estaba próximo el superclásico.

Así que se dio la típica platica de que los títulos robados o los chunchitos hijos nuestros; pero la perspectiva de ambos cambio ya que la rivalidad es solo en la afición a un equipo y eso sirvió para romper el estereotipo que ambos teníamos y hablar más amenamente, cambiar el trato al grado de invitarme a su casa a ver el partido ya que al ser nuevo en la zona no conocía a mucha gente y ver el partido solo no era muy agradable. Hicimos planes y llegué a la estación Tobalaba en donde yo me bajaba, nos despedimos y quedamos para el domingo a mediodía.

Era viernes así que ya solo quedaba sábado y después ya era el día del partido (lógicamente así es la semana), mi cabeza pensaba en la reacción de ella cuando él le comentaría que yo iría a ver el partido junto a ellos; quizá le molestaría tanto que se iría y no estaría ese día. Bueno, la verdad lo importante era tener un buen comienzo y así ir teniendo más trato con ellos aunque veía imposible el tener algo con ella y más siendo casada, desde mi divorcio siempre había tenido una desconfianza no sé si es normal pero me costaba mucho después de mi separación tener contacto con una mujer.

Llego el domingo por la mañana, fui al supermercado por unas cervezas y a la casa del vecino a ver el partido llegue 11:45 el partido era a las 12:00 así que casi a tiempo, para mi sorpresa me recibió ella y más sorpresa verla con un jersey del Eterno Campeón, eso era un buen augurio. Me invita a pasar con cara de no hay de otra, ya que pasé me indica que su esposo viene en un momento que estaba levantándose ya que el fin de semana se levantaba tarde por ser el día que podía dormir más.

Le entregué la cerveza y unas papas fritas que traía y me invitó a sentar, llegó su esposo empezamos a beber la cerveza los tres tomábamos igual, ella y yo festejando que nuestro equipo iba ganando y él un poco triste por ir perdiendo y más por la burla que hacíamos al tiempo su equipo empato y ahora era más la burla de él que sentía que ganaba; al calor de las cervezas el ambiente dejó de ser tenso como al principio y más al ser un buen partido se notaba que al no haber desayunado ellos nada las cervezas empezaban a hacer efecto en eso mi equipo mete gol y ella eufórica me abraza de la felicidad porque era el gol de la victoria. Después, ya al terminar el partido y yo verlos muy afectados por las cervezas y más el no haber desayunado decidí marcharme también al ya haberse acabado la cerveza creí era el momento justo para partir.

Él al haber perdido su equipo se notaba un poco cabizbajo y me suplicó no me fuera ya que estábamos pasándola bien, al no haber cerveza saco una botella de Absolut Raspberry, he de decir es la bebida que más me gusta y sacó unos jugos de piña así que no pude negarme y más al ver a ella muy animada platicando conmigo del triunfo y haciendo un poco de bullying a su esposo decidió ya no beber, él sí muy animado seguía bebiendo yo decidí beber pero poco a poco ya que tampoco en la primera vez que convivíamos haría un espectáculo. La plática torno en la pareja y por qué yo vivía solo, le platique de mi divorcio y el conflicto que me causaba entablar relaciones y me aconsejaban que si me animara que me quitara el miedo y esas cosas que las parejas le hablan a alguien que perdió en el escenario de la vida y que ellos están a punto de perder pero no se dan cuenta.

Al calor de las copas platicamos que lo que más me gusta, yo les dije que bailar, cosa que hago muy poco, ella también bailaba mucho pero su esposo odiaba bailar, ella me invitó a bailar puso música y bailamos todo con mucho respeto; él seguía bebiendo y la mezcla del jugo de piña con vodka le estaba pegando mucho, sumado que no tenía alimento. Animada bailaba y yo claro que aprovechaba la ocasión de sentir ese cuerpo tan rico que tanto había visto aunque fuera solo bailando era demasiado excitante para mí hasta que empezamos a ver que él ya no aguantaba más, estaba fundido en el sillón con el vaso en la mano y perdido de sueño.

Volví con mi intención de partir ya que sentía no era correcto estar ya que él que me había invitado estaba ya perdido de dormido por los efectos del alcohol, ella me pidió no me fuera que estaba pasándolo genial y que siguiéramos bailando para mí era un sueño y fue cuando me di cuenta que era un momento que jamás volvería a tener para hacer algo con esa mujer. Me empezó a dar quejas de su marido, que ya no era lo mismo de ante, que solo se preocupa del trabajo y yo solo me limitaba a escuchar y darle alguna opinión que le diera la razón y también le decía que en base a mi experiencia ella tomara la iniciativa, que si él regresaba cansado también ella podía tomarla, quizá darle un mamada que, hicieran el amor en el sillón, que eso a él también le agradaría y que eso les daría un plus en su relación; como toda mujer decía que no, que le daba vergüenza, que la iniciativa siempre la tomaba él, que iba a pensar y le dije que solo va a pensar que se casó con una gran mujer.

Le dije era una mujer muy guapa y que si quería una relación más feliz ella también podía tomar la decisión, que le mostrara los senos y le pregunte si él las mamaba de vez en cuando, lo cual le hizo molestar pero notaba yo que esa platica a ella le había subido el ánimo, la notaba excitada el simple hecho de imaginarse ella tomando la iniciativa le excitaba y continúe por ese rumbo diciéndole que yo hubiera sido muy feliz si mi esposa hubiera tomado la iniciativa así y que me mostrara los senos, que ella los tenía muy ricos y volví a dudar de la eficacia a la hora de mamar esos deliciosos pezones por parte del vecino, no es que las tuviera muy grandes pero si las tenía en su lugar y de buen tamaño.

Enfadada me dijo que nunca lo hacía, lo de él era montarse, un par de meneadas y listo pero yo seguía dudando y decía que como me podía probar lo contrario que al final quedaría la duda siempre. En eso se quitó la camiseta que traía y el sostén y me mostró sus dos lindos pechos, ricos como dos peras, con pezones rosados y aureolas café claras medianas; me dijo ves son naturales y son producto del ejercicio pero a él no les llaman la atención, yo le comentaba que aun así no lo sabría hasta que las tocara, así que seguía con la duda. Me pidió la mano y la puso en uno de sus pechos yo quedé sorprendido con ese atrevimiento pero a más no poder. Era una piel tan suave, sentir en mi palma ese pezón tan rico.. para mí fue mágico, un segundo que se hizo eterno; no lo dude y coloque mi otra mano en el otro pecho y los apreté con ambas manos, ella se quedó muda pero disfrutaba mis caricias ya que cerró los ojos y emitió un leve pero perceptible gemido de excitación el cual me marcó la pauta para avanzar y dar un beso a esos labios tan sexis, la verdad esperaba un empujón o una cachetada pero para mi sorpresa y no sé si fue la plática, las cervezas, el vodka o el tiempo que llevaba sin coger pero respondió mi beso de la mejor forma y así que mientras la besaba mis manos no dejaron de acariciar esos turgentes senos y después ese rico culo respingón que tanto llamaba mi atención lo apreté y acaricié como un niño con juguete nuevo, ella solo se limitaba a dejarse hacer lo que mis manos dictaban en ese momento, se dejaba llevar y yo eso lo disfruté desabroché su jeans y metí mi mano, no llevaba nada debajo, pude meter mis dedos en su vagina la cual estaba empapada y totalmente depilada, se sentía exquisito.

Me quitó la camiseta y también desabrochó mi pantalón y descubrió mi pene el cual estaba a punto de reventar de lo excitado. Empezó a masturbarlo, me dijo que estaba excitada, que no aguantaba las ganas de tenerme dentro pero no lo soltaba, me estaba haciendo una de las mejores pajas de mi vida, sus manos eran suaves y de verdad sabía lo que hacía; yo por mi parte con una mano recorría sus senos y con la otra le estaba dando placer a su vagina, no dejaba de gemir, le acariciaba el clítoris y metía el dedo, así íbamos. La estaba poniendo demasiado caliente y no puedo negar que me encantaba verla como una perra en celo; besé sus tetas, la lamí, las mordí; sin ningún pudor las llenaba de saliva cada vez que mi lengua hacía el tour completo por ambas, cada vez se sentía más caliente y el “Clásico ejecutivo” seguía perdido en el sueño dado por el alcohol, sin sospechar que su esposa era una puta hambrienta de sexo.

Me pidió ir a su cuarto para que el joven cornudo no se despertara y nos viera, así camino a la habitación nos desnudamos y al verla sin ropa la verdad quedé hipnotizado, era muy hermosa y tenía un cuerpo excitante, me dedique a besarla, no hubo un rincón de su humanidad que quedara sin besar. Me entretuve en su culo tan rico, perdido con mi lengua en ese delicioso agujero y en esa húmeda vagina; me entregué a darle placer con mi lengua, la recorría completa desde el clítoris al ano y metía la lengua lo más dentro que podía para probar sus fluidos; tenían un sabor exquisito, podía sentir como se desbordaban en mi boca, era una sensación exquisita; mis dedos se perdían en su vagina mientras mi lengua seguía causando que se retorciera de placer.

Ella sudaba, gemía y retorcía, poco a poco uno de mis dedos entra en su apretado ano y otro en la vagina, no sé si se dio cuenta o le gustó al momento de sentir como su ano se abría pero lo disfrutaba, fue maravilloso cuando en un momento le hacía doble penetración con mis dedos y mi lengua le daba placer en el clítoris, ella solo decía: “¡Así! ¡Ay no pares!”. Eso me excitaba aún más.

Después de un tiempo se retorció, cerró las piernas y dio un fuerte grito que pensé despertaría a su esposo pero no fue así; me alejaba si intentaba tocarla, se retorcía, fue cuando decidí aprovechar esto para voltearla y lamer sus nalgas; yo era presa de la lujuria y sin pensarlo dos veces, metí mi miembro, decía que tuviera cuidado ya que nunca lo he hecho por ahí. Cuando estaba casi todo me detuve para su culo se amoldara, después de unos minutos empecé a moverme poco a poco hasta que noté que lo empezaba a disfrutar, primero despacio y después duro, lo que sacaba incontables gemidos de sus labios, hasta que sin piedad empecé a taladrar su agujero con fuerza haciendo que disfrute de cada estocada, no paraba de gemir y decir que rico se sentía, dio un grito desgarrador y decía que no me detuviera porque estaba teniendo un orgasmo, lo que aproveché para moverme con más fuerte y descargar mi tibio semen en su culo.

Exhautos, sudados y extasiados nos tumbamos en la cama. Hubo un momento en que la moralidad la envolvió y me dijo que la disculpara porque no era una mujer infiel, tal vez fue el alcohol lo que la hizo perder la cordura, pero por la circunstancia que haya sido, tuve el placer de abrir un culito virgen y eso valía la pena. Después de un rato concluimos que había sido algo muy rico y placentero y que se debía repetir más seguido. Le ayudé a acostar al “clásico ejecutivo” y nos despedimos de un riquísimo beso.

Pasaron los días, llegó el siguiente viernes y me encontré a mi vecina esperando el ascensor, me dio un abrazo y me saludó muy animada lo cual me agradó mucho, me agradeció y no sabía por qué. Me dijo que a partir de ese día había cambiado su actitud y se había mostrado más animosa con su esposo, cada vez que llegaba del trabajo lo esperaba arrodillada en la puerta y le hacía una mamada, que su esposo agradeció su cambio y que su vida marital ya empezaba a cambiar al oír esto pensé: “¿Qué me interesa que ahora esté tirando con el esposo todos los días?” –y bueno para ser honesto también pensé que jamás volverá a tenerla, pero al despedirse me dijo algo que me dejó sorprendido: “Nos vemos vecino, le recuerdo que mi culito ese siempre será suyo y lo estaremos esperando cuando usted quiera”.
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