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DomOctavio H

Hace unos días, alguien me preguntaba porque no usaba casi nunca la palabra: dominación. Y tiene razón, uso poco esa palabra, de hecho es una palabra que mas bien me gusta poco, al menos en el sentido que se le da respecto a nuestros juegos.

 

Lo cual no quiere decir que no acepte o tenga claro, que en los mismos hay un componente de dominación/sumisión, pero al menos para mi limitado, circunscrito a un momento determinado, de todo un vinculo, por lo tanto no me considero ni mucho menos dominante. Otra cosa bien distinta es que pueda serlo, cuando la situación lo requiere, es mas que me guste y me excite “dominar”, pero que nadie se lleve a engaño, al menos a mi , lo que me gusta no es dominar a la persona, a mi compañera de juegos, lo que realmente me pone es dominar la situación, cuando creo que debo hacerlo. Puede que haya a quien sorprenda esta afirmación, así que voy a intentar explicarme.

 

L@s dominantes para cuales dominar a la otra persona, es el aliciente de sus juegos, se crean un efecto placebo, no puedes dominar a quien desea ser dominado, es así de claro le pese a quien le pese. Y vamos creo que es un evidencia que en los juegos D/s uno quiere dominar y el otro quiere someterse, ¿o no?. Entonces esta meridianamente claro, que quien se somete, sigue manteniendo el control de la situación aun sometiéndose. En nuestros juegos, bueno al menos en el tipo de juego que a mi me gusta, no se da ese deseo de sumisión, como diría Cuca “unas acatan, otras atacan”. Así que no te queda mas remedio, si quieres cumplir ese deseo de dominar la situación, que conseguir que tu pareja de juegos, te ceda absolutamente el control, vamos que tienes que trabajar para arrebatarselo, puesto que no te lo va a dar “ataca y no acata”, solo cuando consigues ese control, solo en ese momento se podría decir que si consigues esa dominación, que ademas es real, bastante mas real, que la dominación que te regala alguien que desea desde el minuto cero someterse, aunque en realidad esa sumisión, suponga toda una dominación de la situación, le pese a quien le pese.

 

Por eso no me gusta la palabra dominación y la uso poco. No aspiro a tanto, me conformo con llegar a dominar la situación cuando toca y así disfrutar con la sensación de en ese momento tener el control, de verdad.

DomOctavio H

Espectacular, deseado, extremo, agresivo, difícil… estos y muchos otros adjetivos llegan a la mente de los practicantes de BDSM cuando se toca el tema del látigo. Así que, con estas líneas trataré de arrojar un poco de luz acerca de este, por unos enaltecido y por otros satanizado, instrumento.

 

Primero definamos que en México utilizamos el término látigo (whip), para referirnos a látigos de una cola y el término flogger para látigos de muchas colas.

 

Estructura de un látigo

 

En términos generales podríamos decir que un látigo está formado por: un mango, un cuerpo trenzado (la parte principal del látigo), una caída (tira, generalmente de cuero que va sujeta al cuerpo trenzado) y un crack o chasqueador (comúnmente de hilo de nylon, pero puede ser de muchos otros materiales). Obviamente no todos los látigos de una cola se ajustan a esta conformación, como ejemplos tenemos al signalwhip que no tiene caída (el crack se une directamente con el cuerpo trenzado) o el escorpionwhip que no tiene ni caída ni crack (al final del cuerpo trenzado va el azotador).

 

Un látigo está hecho por hebras trenzadas de piel (tiras) alrededor de un alma central. Mientras más tiras tenga un látigo, más fuerte y flexible será.

 

El alma central de un látigo puede ser de muchos materiales (papel, cuerda, tela, etc.) lo ideal es que se trate de una tira de piel o, mejor aún, de balines de plomo conectados. Los balines agregan peso, lo que permite al látigo alcanzar una mayor velocidad.

 

Tipos de látigo más comunes

 

Existen varios tipos de látigos, pero me centraré en los 3 tipos que más fácilmente podríamos conseguir en EE. UU. (Tomo como referencia EE. UU. porque dicho país ofrece una mayor cantidad de proveedores de látigos de buena calidad, en comparación con las opciones que podemos encontrar en México).

 

Stockwhip: Tiene un mango largo (60-70 cm), el cuerpo trenzado es independiente al mango y va unido a éste por medio de tiras de piel -para determinar su largo se considera solo la parte trenzada (el mango, la caída y el crack son adicionales)-. Al contar con un mango largo, obtenemos mucha palanca, lo que lo convierte en el látigo más veloz y que más fácilmente crackea (claro, una vez entendidos y dominados los movimientos necesarios para manejarlo), pero también en el más impreciso para dar en el blanco.

 

Snakewhip: El mango y el cuerpo trenzado forman un solo ente que tiene la particularidad de ser muy flexible (incluso el mango puede enrollarse sobre sí mismo). El largo se considera desde el inicio del mango hasta el final del trenzado (la caída y el crack son adicionales). El tener un mango tan flexible casi no permite hacer palanca, por lo que los cambios de dirección son difíciles de realizar y da la sensación de ser un látigo pesado. Es el más difícil de dominar, pero tiene la ventaja de ser el más preciso para atinar a un objetivo.

 

Bullwhip: También en este tipo de látigo el mango y el cuerpo trenzado forman un solo ente; el mango es rígido y tiene una longitud de entre 20 y 30 cm, normalmente. El largo de este látigo se mide desde el inicio del mango hasta el final de la parte trenzada (la caída y el crack son adicionales). Podría decirse que es el punto medio entre un stockwhip y un snakewhip, con un mango mediano que permite una palanca adecuada; nos proporciona un balance entre dificultad de uso y precisión, siendo respectivamente intermedia y buena.

 

El látigo mexicano

 

A pesar de que he buscado en diferentes tiendas, lamento mucho decir que no he encontrado en la ciudad de México un lugar que venda látigos de alta calidad, desconozco si en otras ciudades sería posible encontrarlos. Si le vemos el lado bueno a este hecho, es que el látigo que podemos encontrar en México es relativamente barato… pero, por lo mismo, limitado en su funcionalidad. Lo que encontraremos en el DF son látigos tipo bullwhips, que muy comúnmente tienen la particularidad de que el mango tiene un tipo de conector que le permite girar sobre sí mismo. Los que han llegado a mis manos son limitados en su capacidad de generar un correcto crackeo y con muy poco peso, lo que hace necesario aumentar la fuerza para generar la velocidad que permita mejorar el manejo y control. Una buena noticia: entiendo que Krystal de Sade ya está muy avanzada en sus trabajos y creo que muy pronto podremos tener látigos de buen desempeño en el DF.

 

Látigos de piel

 

Tradicionalmente los látigos están hechos de piel, la que comúnmente encontramos es:

 

Piel de canguro: Indudablemente la elección ideal. Es la piel animal más resistente que existe y su poco espesor permite aumentar el número de tiras. La gran desventaja es que esta piel tiene un alto costo.

Redhide: Es piel de vaca curtida mediante un proceso especial –que la dota del color rojizo al que debe su nombre- para que sea más fuerte y flexible para su uso en la elaboración de látigos. Genera un bonito y fuerte crakeo. Es menos costosa que la piel de canguro.

Piel de vaca: Piel fuerte que hace un látigo bueno y económico.

También es posible encontrar látigos de piel de camello y de búfalo,   dependiendo de la zona geográfica donde nos encontremos.

 

Látigos de nylon paracord

 

Un látigo también puede ser elaborado de nylon paracord. Partamos de la base,   que todo lo que se puede realizar con un látigo de piel también se puede realizar con un látigo de nylon. La desventaja está en que el látigo de nylon no emulará los estímulos al tacto y al olfato que da un látigo de piel. Como contraprestación, los látigos de nylon tienen las siguientes ventajas:

 

Son más económicos que los látigos de piel.

Son más resistentes.

No requieren mantenimiento.

Se pueden mojar, e incluso se pueden usar mojados.

Por el momento lo dejaremos aquí, ya en la siguiente edición completaremos la información.

DomOctavio H

 

 

 

1.       Me amaré a mi misma sobre todas las cosas, incluso sobre mi Amo.


2.       Seré Sumisa, no SUMENSA ni SUTONTA.


3.       No me transformaré en sumisa por necesidad de seguridad y afecto. Tampoco confundiré BDSM con relación de abuso o codependencia.

4.       Sé decir NO.


5.       Leo y pregunto del tema. No me quedo con lo primero que me dicen sobre el BDSM. Me creo mi propio criterio.


6.       Seré responsable de la salud de mi cuerpo. Me cuido de las enfermedades y exijo condón si así lo deseo.


7.       Yo decido con quién, cuándo y dónde jugar. NO permito el acoso. Puedo decir claramente que no me interesa un juego con alguien.


8.       Si algo me asusta o mi instinto me dice que hay algo mal, ME ALEJO.


9.       Soy capaz de negociar y renegociar mis límites. Mi seguridad está ante todo.


10.   No me dejo chantajear si alguien me dice “si fuera sumisa, lo harías”. Tampoco hago cosas que no quiero y me hacen sentir mal sólo por dar gusto.

11.   No permitiré que NADIE me diga cosas que me hagan sentir mal; si me gusta la humillación es como parte del “juego”, no para que aplasten mi autoestima.


12.   No buscaré un Am@ para justificar mi “putería” ni para buscar que alguien me castigue por disfrutar de mi cuerpo teniendo sexo. Tengo la madurez suficiente para asumir mi sexualidad y cómo quiero expresarla.


13.   No teñiré las sesiones de romanticismo, cuando sé que son sólo eso, SESIONES. Si permito una buena sesión, no tengo porqué involucrar el corazón a menos que así lo haya acordado con el Am@. Soy lo suficientemente madura para entender que no hay “Amos Azules”.


14.   Conoceré al Am@ antes de sesionar con él.


15.   Tomaré todas las precauciones necesarias antes de una sesión: pediré referencias del Am@, le avisaré a un amigo dónde estaré. Negociaré previamente los límites. Estableceré mi palabra de seguridad.


16.   No me aíslo de mi mundo, ni dejo de hablarle a la gente sólo porque un “Am@” me lo pide. Si lo hago es porque yo así lo he decidido. Entiendo que el que me aíslen en contra de mi voluntad no es sensato, ni seguro.


17.   No permito que me tomen ningún tipo de imagen si apenas conozco a la persona. Soy consciente que si alguien me toma fotos o videos, éstos pueden aparecer en internet o en otros medios; en todo caso procuro tener una imagen del “Am@” en una circunstancia similar para que, en caso de que me quiera chantajear, no pueda hacerlo.


18.   Entiendo que no por ser sumisa debo de hablarle de usted a cuanto dominante se me ponga enfrente. Sé que los protocolos forman parte de los acuerdos entre el Am@ y la sumisa cuando ya tienen una relación.


19.   No tendré miedo de mostrar enojo o sentimientos propios. Si mi Am@ es real, me incitará a expresarme y decir lo que siento, no me ridiculizará ni me dirá que no puedo hacerlo por ser sumisa.


20.   Entiendo que ser sumisa no es igual a ser masoquista. No soportaré dolor en contra de mi voluntad, ni siquiera como castigo.

DomOctavio H

En mis juegos diría que hay tres tipos bien definidos de azotes, que aun formando parte de un todo, juegan un papel distinto y le dan a cada juego un enfoque diferente.

 

El primer tipo serian los que se dan por pura diversión y cuyo único objetivo es la búsqueda de una mutua excitación sexual. Estos no necesitan de desencadenante, ni ritual alguno.

 

El segundo tipo son los que yo denomino por “pecado venial”. En este caso serian su causante ciertas actitudes mas que actos en concreto, por ejemplo comportamiento orgulloso, nerviosismo, mal carácter…con lo que el objetivo de los juegos en este caso, seria el de aliviar esas tensiones, que provocan esas actitudes. En este caso, si hay un desencandenante y tienen que tener también su ritual, para que quede claro el motivo de llevarlos a cabo. Aunque también ese alivio de tensión del juego, va a terminar seguramente debajo del edredón.

 

Y el tercer tipo serian los de “corrección”. En este caso se busca o se pretende corregir un acto “real” y concreto. Un comportamiento nocivo o peligroso, el incumplimiento de una norma…En este caso, también hay un desencadenante y tiene que haber un ritual en consecuencia  a la gravedad de la “falta”, donde no pueden faltar una reprimenda, con su consiguiente azotaina y terminar con el tiempo de reflexión en el rincón. En este caso el objetivo no es sexual, aunque es cierto que toda la fase “consuelo” lo mas probable es que termine en la cama, no sera de inmediato, puesto que el objetivo es una corrección “real”.

 

Yo diría que los tres tipos, conviven en perfecta armonía dentro de los juegos entre mi pareja  y yo. No diría que hay ninguno preferido, simplemente se dan según las circunstancias. Y a pesar de lo que pueda parecer todos tienen su componente erótico, incluso los que parecen “educativos” tienen un especial erotismo, como el recordar después, lo que puede pasar, cuando se porta mal.
DomOctavio H

Una azotaina siempre tiene un doble objetivo, que se fusiona durante la misma: dolor y placer o más bien hacer de dolor un placer, pero la forma en la que se aplica puede variar mucho la supremacía de una sensación sobre la otra. Si se desea que predomine el placer, la azotaina debe de aplicarse de forma gradual, dándole la oportunidad a la carne de aceptar su entrega. Si lo que se pretende es potenciar la sensación de dolor, se trata de crear una coreografía, para resaltar el dolor y la humillación (dentro de un límite).

 

Para ello la posición de la azotaina juega un papel fundamental, si queremos que predomine el placer, una posición cómoda y relajada, es lo ideal, Cuanto menos se dobla la cintura, el relleno natural de las nalgas mejor absorbe el impacto, cuanto más se dobla la cintura, la piel y los músculos quedan más tensos y mayor es la picadura de cada azote. Entonces si buscamos una azotaina que potencie el placer no ha mejor posición que otk (sobre las rodillas), ya que permite un vinculación directa y además la sensación de luchar sin que tener que luchar contra la reacción instintiva de huida, para así concentrarse en las sensaciones que está sintiendo y transformarlas en placer. El contacto corporal directo que otorga esa posición es tranquilizador y relajante, ya no solo la palma de la mano, si no que la mano libre en la espalda o las piernas debajo provocan un contacto físico constante, eso lleva a conseguir un disfrute del dolor, permanecer en la cima del mismo, sin caer al abismo, que queda tapado por una bruma de endorfinas que difuminan la dualidad entre dolor y placer.

 

“Si la intención es que domine el dolor, la posición elegida será con la cintura más doblada, hay muchísimas posiciones con más o menos grados de inclinación, en este caso no hay sujeción de ningún tipo, salvo la orden de que debe mantener su posición hasta que se le diga, eso provocara una lucha entre la reacción de huida y la reafirmación de su presentación y cada segundo que permanece inmóvil aumenta la sensación de humillación y vergüenza. En cuanto a mí, el placer de control absoluto ante la escena es inigualable.

 

Cuando se azota potenciando el placer, los azotes se empiezan a aplicar de manera suave y progresiva, me gusta la idea de empezar con la ropa puesta, seguir por encima de la ropa interior, para terminar con la piel desnuda, haciendo pausas, para acariciar y comunicarse durante las mismas, esas pausas son fundamentales, para que la próxima tanda se genere una natural resistencia al dolor y se pueda aumentar el ritmo y la intensidad, conforme vayamos notando un aumento del dolor, esas caricias se pueden transformar en más íntimas, estimulando directamente la zona genital, mezclando así el ardor de los azotes, con el placer de la estimulación sexual, con el objetivo de mantenerse siempre en esa invisible frontera de dolor y placer, disfrutando de como la piel va mutando del ligero rosado al brillante escarlata.

 

Cuando se trata de potenciar la experiencia dolorosa hay una norma a tener en cuanta, el efecto de un azote, no puede diluirse antes de recibir el siguiente, tal vez la mejor manera de asegurarse esa sensación, es usar instrumentos, también hay que insistir en algunas zonas en especial, más sensibles, como el pliegue de las nalgas con los muslos. También se trata de aumentar la humillación y la vergüenza y contar los azotes por ejemplo es un buen sistema, ya que se toma conciencia de cuantos más tiene que soportar y de alguna manera es consorte de su propio castigo.

 

Una vez terminados los azotes, también debemos asegurarnos de una correcta vuelta a la normalidad. Dependiendo de la intensidad del juego, esa vuelta puede ser de muchas maneras, a veces basta con un abrazo o simplemente con tiempo de silencio para permitirle que ella sola vuelva al estadio inicial, otras puede derivar en sexo casi inmediato, en una larga sesión de caricias con la aplicación de cremas o refrescar la zona, algo que puede ser un placer en sí mismo. Otras veces se impondrá un periodo de cuarentena, que alargue psicológicamente el castigo, un tiempo en el rincón, la prohibición de aliviarse el escozor de ninguna manera, tener que sentarse en una áspera silla o incluso ser poseída en la misma posición de la azotaina, haciendo que a cada embiste las pieles choquen, la variedad de finales es muy amplia y debemos elegir el que mejor se adapte a las sensaciones que queremos crear.

DomOctavio H

Lo primero que tengo que decir, es que aunque alguien puede pensar que yo poco puedo hablar del dolor, salvo si es por empatía, mi rol en el juego es el de spanker, espero que cuando lea esto cambie de opinión.

 

El spanking es un juego mental, aunque al acto en si sea físico. Pero creo que nadie me pondrá en duda que si solo tuviera ese componente físico no tendría lógica, es cuando se pone la parte física dentro de un contexto, cuando a través del spanking también le damos salida a nuestras necesidades, deseos y anhelos, ósea que su influencia va más allá de las sensaciones físicas.

 

Mucha gente lo puede ver como un  juego de recompensas y castigos y yo me pregunto ¿exactamente que es recompensa y que castigo?, porque la distinción se me hace realmente difícil, así que tampoco me sirve, es algo más que pretender un castigo, para luego obtener una recompensa. Por lo tanto el dolor como sensación física es una parte del juego más, imprescindible, pero no definitiva, sin todo los demás no sirve de nada.

 

El spanking es también un acto erótico y por supuesto sexual, solo la intuición de  un juego es más que suficiente, para que todos nosotros sintamos excitación sexual y todavía no he tenido juego real, durante el cual yo y la otra persona no hayamos tenido una reacción corporal de excitación innegable.

 

Los  humanos somos seres sensuales, y hay una seria de sentimientos profundamente contradictorios que se gestionan en las mismas áreas de nuestro cerebro, sentimientos y sensaciones como el dolor, el placer, la ira, el miedo o la sensación de confort, podríamos decir que son hermanos de sangre y a poco que conozcamos como son los juegos, vemos que todos y cada uno de estos sentimientos aparecen durante un juego, pero es que además somos capaces de hacer algo más, podemos cambiar el significado de lo que sentimos según la experiencia y es ahí donde sobrepasamos la línea de lo meramente fisiológica, para adentrarnos en algo más profundo, la estimulación mental. Sin que se diera esa estimulación mental, lo más probable es que el acto físico nunca seria erotizado.

 

¿Y porque cuento todo esto? Pues para intentar explicar mi experiencia con el dolor, desde la distancia que mi rol tiene con el dolor físico. Porque esa es la única sensación, que no siento durante un juego, ni dolor ni placer físico, es todo mental, a diferencia de la parte spankee, que durante el juego tiene un desahogo físico, el dolor puede ser un eficaz desahogo físico, el spanker yo en este caso, siento miedo, siento confort, siento excitación….pero siempre todas esas sensaciones son gestionadas desde la contención. En un juego toda la fase previa del mismo, sirve para subir la tensión hasta el punto máximo, hay que generar ese deseo mental del que hablábamos para llegar a transformar la sensación física, pero el spanker lo hace desde la dominación y el control, no tiene la válvula de escapa de la parte física durante un juego y eso puede llegar a ser muy doloroso, no físicamente, pero si mentalmente, el dolor de la contención, aprieta y aprieta mucho a veces. Habrá quien piense que los azotes, pueden ser una forma de evacuar ese exceso de contención, pero se equivoca los azotes, son el máximo ejercicio de contención, que se puede dar en un juego, excitantes muchísimos pero nunca puedes permitirte dejarte ir del todo.

 

Y la prueba de ello es como llegamos a la final de un juego, ósea a ese momento donde podemos dejar la contención, porque volvemos a estar en un mismo plano. Solo hay dos finales posibles, en uno urge el desahogo sexual puro y duro, en el otro un punto de agotamiento placentero, de paz y comodidad muy visible, como si acabarás de salir de la ducha después de correr una marathon.

 

Cada vez tengo más claro, que spanker y spankee somos en realidad masoquistas, que mientras unos (spankees) expresan su masoquismo a través del camino recto, otros (spankers) lo expresamos paradójicamente a través del sadismo.

 

Para entender esto que en sí parece una extraña contradicción, solo hay que entender que todos disfrutamos tanto del acto, como de todo el contexto donde se produce el acto y el contexto puede ser tan doloroso como el acto en sí.

DomOctavio H


 

Pues voy a intentar compartiros lo que siento yo y lo que ocurre cuando se terminan mis juegos.

 

Sin duda lo primero que siento es calma. Una calma similar a la paz después de un orgasmo pero con el añadido que esa paz se dilata en el tiempo más allá de unos minutos. Puede durar horas e incluso si el juego ha sido muy intenso, tanto física como emocionalmente, esa paz interior me dura días. Hay otros juegos que, por la carga pícara y traviesa que han tenido, sigo guerrera e incluso quiero más.

 

Cuando se terminan los juegos, a ambos nos inunda una energía que bien nos hace sucumbir a Morfeo, bien nos excita aún más y nos lleva a otro tipo de juegos. Necesitamos tanto como deseamos colmar con caricias, besos y algún que otro mordisco tu piel y la mía. Te inunda el deseo tanto de frotarte las nalgas contra mi cuerpo como que lo hagas yo con descaro y alevosía. Pero también hay otras ocasiones en las que buscas cobijarte en mis brazos, estar junto a mí y nada más.

 

Eso es lo que ocurre y sientes en los momentos inmediatos a los juegos. Pero según pasan las horas y los días las sensaciones van cambiando, te inunda una sensación de seguridad sin igual. Te sientes radiante y llevas contigo una sonrisa tan especial como las marcas que te acompañan en las nalgas. Marcas que, unas veces sin querer y otras “sin querer queriendo”, se rozan con tu ropa, recordándote las travesuras con las que tú y yo transgredimos.

 

Me sientes tan segura que eres  capaz de “comerte el mundo”. Energía y optimismo se convierten en tus motores. Una energía que no dudaras en usar para hacer alguna que otra travesura, buscarte las cosquillas o disfrutar de un juego mental conmigo mediante una conversación banal.

 

Te sientes tan bien contigo misma y tan bonita que solo tienes ganas de ser para mí, y  de ser y de estar conmigo

DomOctavio H

Todo un juego de sensaciones, que bien podría narrarse así.

 

Nervios:Es ese torrente que fluye por tu  vientre, cuando te  dicen te voy  a azotar, nervios que se transforman en excitación.

 

Es la excitación física de saber que dentro de nada vas a estar en mis rodillas, medio vestida pero sintiéndote más desnuda que sin nada de ropa, sintiendo mi cuerpo caliente y como mis manos fuertes y firmes te tocan y te sujetan. Y excitación de pensar que cuando todo termine, nos reconciliaremos a través de nuestros cuerpos.

 

Es la excitación mental de saber que ya no tienes el control, que a partir de ahora, tu mente se bloquea para obedecerte, que te pongo a mi disposición, que soy yo  quien toma las decisiones sin consultarte, sabes que yo decido  como y cuanto, te  excita, es un extraño placer, como en un baile que me une a ti. Me excita esa sensación de confianza ciega y  mutua, no tenemos muy a menudo esa oportunidad de confiar a ciegas en alguien.

 Sé que te  va a doler, pero no te voy a hacer daño.

 

Miedo: Estas en mis rodillas, tienes el vestido levantado, tu ropa interior están a mitad de camino de donde deberían, sé que  notas la presión de mi mano apoyada en tu espalda, como paso mi pierna por encima de las tuyas, te  siento indefensa, sin ningún control de la situación, pequeña y vulnerable, eso da miedo, tu cabeza te  dice que luches, que me vayas!, pero  ese mismo miedo es a la vez atracción, porque a la vez sientes que cuido de ti, que nada malo me puede pasar, que todo va encaminado a sentir y a disfrutar, te siento totalmente comprometida contigo a pesar del miedo, te siento segura.

 

Dolor:Los primeros azotes duelen sobre todo por la sorpresa y la tensión, tu cuerpo esta tenso, pero a media que van cayendo te  relajas y toda esa excitación hace de anestesia, me relajo  y siento, poco a poco voy notando el calor que sube y reaparece el dolor, esta vez no se diluye, va en aumento, cada nuevo azote sube un poco más su intensidad y empieza a ser la sensación dominante, lo que invade todo y tu cabeza empiezas a suplicar en silencio que pare, vuelve la lucha, quieres poner las manos, gritar, pero no lo haces otra parte de cabeza  te pide que aguantes un poco más, que vivas esa experiencia, las sensaciones son contradictorias de nuevo, la impotencia de no oponerte, no casa con la excitación que moja tu entrepierna y finalmente cesan los azotes y solo notas picor, ardor que se irradia por todo tu cuerpo, necesitas coger aire profundamente, estas agotada.

 

Necesidad: Después de ese vacío de tiempo, empiezas a sentir nuevas necesidades que colmar, toda esa mezcla de sensaciones tensión, nervios y miedo han desaparecido, solo continua contigo el dolor, pero aparecen de nuevas, te siento pequeña, tierna y muy vulnerable, siento que  necesitas mis brazos, que te toque, que  te que acaricie, necesitas decir algo pero no te salen las palabras, a veces incluso tienes  ganas de llorar, sabes que tienes que esperar, a reordenar todas esas sensaciones, que necesitas un poco de tiempo de soledad sin que me  vaya. Enseguida el dolor y el picor que todo lo invaden, se vuelve un ardor agradable, tu cuerpo es todo ansia de placer, de experimentación, vuelves a ser consciente a sentir la excitación, esta vez mucho más lasciva y sexual, necesitas que te haga mía, sentir otra vez mis  manos, mis  dedos y otras cosas corrompiendo tu cuerpo, volver a sentirte mía de otra manera.

 

Paz:Es la palabra que mejor describe, el final de todo este carrusel de sensaciones, es lo que sienten nuestros cuerpos y  mentes después de un juego, una sola palabra: paz. Después de toda la guerra de sensaciones que acabamos de sentir, todo termina en paz.

DomOctavio H

Hace unas semanas,  dentro de todo lo que me ha pasado este mundo me dio un pequeño respiro y una spankee me hizo una pregunta, sobre la experiencia dolorosa, desde mi lado del juego. Sé que suena extraño, que parece una paradoja y que haya quien se pregunte ¿Pues como no te duela la mano?, que duele y no es broma, bueno más bien pica, aunque también hay que reconocer, que es un picor soportable y que si la mano pica, es seguro que otra parte del cuerpo de otra persona literalmente hierve.

 

El dolor en el spanker, no es físico, es un dolor mental, psicológico. Una de las características del dolor, es que es algo que no puedes controlar, sin embargo un spanker durante el juego debe tener el control, sobre la otra persona y sobre si mismo, por lo tanto debe controlar el dolor. El dolor en el spanker no lo produce la realidad, no son unos receptores estimulados que transmiten una información al cerebro y este responde creando una sensación de dolor, el dolor se gesta directamente en el centro de operaciones y lo crea el deseo contenido hacia la otra persona y a la vez la autoexegencia contigo mismo y al ser un dolor que no depende de estímulos internos, que se gesta desde dentro y por lo tanto controlas.

 

Pero que sea mental y controlado no significa que no duela, es doloroso enfrentarte a todas y cada una de tus inseguridades para poder jugar, inseguridades que además no se rinden fácilmente y hay que golpear duro para que se rindan. de alguna manera necesito herirme para poder sentirme con la seguridad suficiente para afrontar un juego, eso lleva a otro dolor, el que provoca la auto exigencia llevada al límite, que a su vez implica el romper tus propios valores, sacar tu parte más fría y calculadora, sin dejar de parecer cálido y cercano, no es nada fácil y realmente doloroso, llevar dos batallas paralelas, una contigo mismo y la otra evitando a toda costa que se transmita, tienes que gestionar todas las dudas y titubeos que te asaltan por momentos, a la vez mostrar la firmeza y determinación imprescindibles para jugar y todo ello sin perder la concentración necesaria, para saber interpretar toda la información que recibes de la otra persona. Los juegos son excitantes cierto, pero también tienen para mí una carga dolorosa,  de tensión y exigencia,  estoy seguro que si no la tuviesen, perderían su encanto.

 

Jugar es violarte a ti mismo a través del cuerpo y la mente de otra persona y eso sin dolor no es posible.
Adrenaline Admin


"En el juego de niños "Confia en mi", una persona está detrás de otra. La que está delante se deja caer hacia atrás, confiando en que la otra le cogerá antes de caer al suelo. "Confía en mi" contiene un elemento de peligro, el riesgo de no ser cogido a tiempo y de hacerse daño. La persona que se deja ir deposita una gran confianza en la persona que le va a coger. Cuando la persona que cae confía lo suficiente en la persona que le va a coger como para dejarse ir completamente, y el receptor actúa como está planeado, ambos jugadores experimentan un momento de euforia que es difícil de reproducir de cualquier otra forma.








Es acerca de la confianza
El BDSM es similar. El mito es que se trata de algo abusivo y raro - !látigos y cadenas! En realidad se trata de confianza. Cuando la confianza sobrepasa la posibilidad de sufrir algún daño, el resultado puede sentirse como increíblemente íntimo y erótico.

Hay varios términos para el BDSM: un juego de poder o de Dominación-sumisión (D/s) porque un amante tiene el control sobre el otro, al menos nominalmente; sado-masoquismo (SM), que implica azotes, flagelación u otros tipos de sensaciones intensas; y bondage y disciplina (BD), que implica inmovilización. Pero el término actual es BDSM.

Mucha gente considera el BDSM como algo pervertido, deshumanizante, o algo peor. Pero los aficionados la consideran como la más amorosa, fortalecedora e íntima forma de contacto y de juego entre humanos. La gente puede tener sexo sin conversar, sin negociar, o sin ninguna conexión emocional. Pero en el BDSM, los jugadores siempre preparan las cosas con antelación con una comunicación clara e íntima, lo que crea un lazo especialmente erótico.


Solo otra forma de jugar
Pero toda la evidencia disponible señala que la gran mayoría de entusiastas del BDSM son personas mentalmente sanas y típicas en cuanlquier aspecto - excepto que encuentran el sexo convencional ("vainilla") insatisfactorio y quieren algo más intenso e íntimo. Antes de condenar el BDSM, hay que recordar que no hace mucho el sexo oral y la homosexualidad eran considerados "perversiones".

De un 2 al 3 % de los adultos americanos juegan con el BDSM, muchos ocasionalmente, otros a menudo y unos pocos lo hacen únicamente de esta manera. Eso significa alrededor de 5 millones de personas. Mientras tanto, alrededor de un 20% de los adultos reconoce excitarse con las imágenes e historias del BDSM.

Hay clubs de BDSM públicos y grupos privados en cada gran área metropolitana y a lo ancho y largo de la América rural. Y muchas ciudades tienen más de uno.


Nunca abusivo
Si sientes repulsión por el BDSM, no juegues de esa forma. Pero la imaginería del BDSM permea la sociedad. Henry Kissinger dijo que el poder "es el mayor afrodisiaco". Los reyes y las naciones han luchado por dominar a otros. El Capitalismo asume un mundo en el que el pez se come al pez, donde el éxito significa ejercer el control. Y en el deporte, los jugadores se esfuerzan en "humillar" a los oponentes.


Pero ¿qué tipo de persona se excita con el dolor? Muchas personas que son perfectamente normales en cualquier otro aspecto. De nuevo, consideremos el ejemplo del deporte. Cuando un jugador de fútbol juega brillantemente, a menudo los otros jugadores le dan unas nalgadas, le pellizcan, le dan puñetazos amistosos o le golpean el casco. El receptor acepta este "abuso" agradecido, como una señal de aprecio y afecto. O consideremos al escalador de una montaña: se quema con el sol y el viento, está lleno de arañazos, y para cuando llega a la cima está dolorido y exhausto. Pero se siente eufórico.


Desgraciadamente, el BDSM que se ve en los medios ha distorsionado grotescamente el dolor que los sumisos experimentan. Son más teatrales que realistas. Cuando este dolor es infligido por Dominantes éticos y cuidadosos ("doms" o "tops"), el BDSM no es nunca abusivo.

"Siempre es consensuado", dice Jay Wiseman, autor de SM 101. "El abuso no existe. No necesitas de ataduras, mordazas o látigos para abusar de alguien. En unas manos amorosas, este equipo estimula la excitación sexual, permitiendo que ambos jugadores disfruten de su interacción, o "escena", como un buen, divertido y limpio juego erótico." Cuando el BDSM inflige dolor real, siempre está cuidadosamente controlado por el sumiso ("sub" o "bottom") que especifica claramente sus límites por anticipado.

Los sumisos son muy particulares acerca de los tipos de dolor - muchos prefieren llamarlo sensación intensa - que les proporciona placer. "Los sumisos experimentan las picaduras de avispas o los puñetazos en la cara exactamente igual que cualquier otra persona", dice Wiseman, "y les desagrada tanto como a los demás".


Palabra de seguridad
El BDSM es más teatral que real. Las sesiones son llamadas "escenas" y los participantes coreografían cuidadosamente sus movimientos por adelantado.

Primero, los participantes se ponen de acuerdo en una palabra de seguridad, una señal para parar que el sumiso puede invocar en cualquier momento. La palabra de seguridad inmediatamente detiene la acción - al menos hasta que los jugadores discutan la razón por la que el sumiso la ha invocado, y se ponen de acuerdo en continuar. Una palabra de seguridad popular es "luz roja".

Algunos términos no se pueden usar como palabras de seguridad, como "stop", "no", o "basta", porque tanto dominantes como sumisos a menudo disfrutan con las "súplicas" para detener el juego, en la seguridad de que no se detendrá.

Cualquier dominante que no cumpla con el acuerdo de detener el juego cuando el sumiso invoca la palabra de seguridad está violando la confianza del sumiso y destruye la relación. Los dominantes que incumplen este pacto son apartados de la comunidad BDSM.


Los sumisos están al cargo
Aunque los sumisos aparentan servilismo y sumisión, la ironía del BDSM es que en realidad están al cargo. Los sumisos pueden invocar la señal de seguridad y el dominante tiene que obedecer inmediatamente. Mientras tanto, el dominante actúa como tal, pero también deben ser cuidadosos y atentos, llevando a los sumisos hasta el límite que han acordado, pero nunca más allá. El BDSM provee una oportunidad para todo el mundo de experimentar con el poder de tomar y rendirse, sintiéndose siempre a salvo y atendido. La gente que disfruta del BDSM afirma que se convierte en una asombrosa intensidad erótica.


¿Qué es la intimidad?
Las autoridades en relaciones humanas definen la intimidad como una comunicación emocional clara, franca, y auto-reveladora. Pero mucha gente equipara "intimidad" con"sexo". Ser íntimo es ser sexual y viceversa. Solo que no es así. Se puede ser sexual con una persona a la que apenas conoces, el "perfecto extraño".




Muchas parejas no discuten demasiado sus relaciones sexuales, lo que disminuye la intimidad. Pero el BDSM requiere absolutamente de una discusión detallada y continua. Los jugadores deben planificar cada aspecto de la escena por adelantado, y evaluarlos después. Muchos aficionados del BDSM dicen que estas conversaciones previas a la escena son íntimas, eróticas y refuerzan la relación, tanto como las propias escenas. Y las parejas que disfrutan ocasionalmente del juego de poder, pero no están exclusivamente enmarcadas en el BDSM, a menudo señalan que esto potencia su sexo no-BDSM o "vainilla" porque la práctica que adquieren negociando las escenas les facilita el poder discutir otros aspectos de su sexualidad. Las habilidades necesarias para el BDSM incluyen confianza, una comunicación clara, auto-aceptación, y aceptación de la otra persona. Estas mismas habilidades enriquecen las relaciones y el sexo - no importa como los practiques."

Michael Castleman

PSYCHOLOGY TODAY

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