Un gran tabú dentro del BDSM es el referente a la cuestión
de los tributos y la Dominación financiera. Para muchos el que la persona
Dominante controle o reciba el dinero de un sumiso es prostitución, sin embargo
es una realidad que a muchos sumisos les excita que su Dominante controle sus
finanzas y, mientras todo sea consensuado y sensato, esta práctica puede
acoplarse a cualquier relación independientemente si se trata de una relación
Ama-sumiso o Amo-sumisa.
Me parece importante hacer algunas distinciones entre el
tributo como un regalo para quien domina- que sirve como un medio para agradar
al Dominante y rendirte adoración y que al realizar el pago o dar el regalo no
provoca una excitación sexual-, el tributo como pago de un servicio– en este
caso a las Dominas profesionales, que no lleva otro objetivo que pagar el
tiempo, conocimientos y servicios ofrecidos por ellas- y el tributo como parte
de la Dominación Financiera que puede estar incluido en una dinámica mucho más
compleja que un simple pago.
La Dominación financiera tiene como principal base la
excitación del sumiso al ser controlado o “abusado” económicamente por el/la
Dominante.
En la Dominación financiera en mayor o menor grado pueden
presentarse los siguientes comportamientos:
La persona sumisa informa al Dominante cuáles son sus
ingresos y gastos, puede incluir la entrega de estados de cuenta, recibos de
nómina, etc.
El Dominante lleva el control de los gastos y decide en qué
puede o no gastar el sumiso
El sumiso entrega el control de las cuentas financieras al
Dominante, dejando a su consideración en qué gastar el efectivo y cuánto dinero
le corresponda para sobrevivir
El sumiso da una extensión de su tarjeta de crédito a su
Dominante para que pueda hacer uso libremente de ella
La Dominante exige regalos o una pensión-tributo regular al
sumiso y éste lo da porque le excita
El sumiso pone a nombre del Dominante cualquier propiedad o
inmueble
En todos los casos anteriores el sumiso se excita con sus
propios comportamientos y con los del Dominante.
Conocí a una mujer, si es que realmente lo es, honestamente no lo podría asegurar y a pesar de que soy muy reservada con mis cosas se empezó a ganar mi confianza, yo soy tímida por naturaleza y tengo algunos problemas para relacionarme en "el mundo real" así que por la web me es más fácil hablar, pero tal y como mi rol principal es, soy little, tiendo a confiar en las personas tal cual niña y esta mujer me lastimó.
Algunas personas simplemente son extemadamente manipuladoras, yo traté de acercarme porque ella parecía ser buena gente, por lo menos eso me transmitió una persona muy cercana y pensé que tal vez yo podría darme la oportunidad de tener una amiga. Pero, qué equivocada estaba. Hoy, al fin mostró su rostro, pero no sin antes dejarme entrar, con engaños, al que yo creí también era su perfil de facebook real.
Verán, no sé si les sucede lo mismo o he sido tan tonta que me ha pasado solo a mí, pero cuándo empiezo a conocer a alguien del medio me permito dejarlo entrar a mi vida y yo entro en la suya, así he ganado a lo largo de los últimos años algunos amigos muy queridos, así conocí a mi Dominante a quien admiro profundamente y a quien le he fallado muchas veces, pero él en su infinita paciencia, a mí, siempre me ha perdonado y ha sabido guiarme.
Hoy a través de mensajes, por medio de esta plataforma, esta mujer, que ya borró su perfil, me ha insultado y lastimado profundamente y a través de facebook me ha mandado el mismo mensaje desde 3 perfiles distintos, claro que también me bloqueo de todos ellos, no es tonta claro, se tomó la paciencia de bloquearme a mí y a todos mis amigos pues le pedí a varios que la buscaran y todos están bloqueados.
Entre las terribles cosas que me dijo me preguntó que tan enferma estoy por jugar a ser una little girl, me preguntó si me habían usado cuándo era niña, me dijo que soy fea y gorda... entre otras cosas, honestamente no comprendo como supo dar en el clavo en relación a muchas de mis inseguridades, tampoco sé con qué objetivo me insultó como lo hizo... Hoy solo sé que me porté de una forma imprudente al darle cabida en mi vida a una persona que resultó ser un monstruo.
No culpo a Destinados ni al BDSM por este infortunado encuentro, aquí he conocido gente maravillosa, pero también he conocido personas que no entienden que por ser sumisa no soy el receptáculo de sus deseos sexuales ni la depositaria de sus insultos.
Yo seguiré aquí, estoy herida, un poco asustada, muy enojada conmigo por haber confiado en ella, pero esperanzada se seguir encontrando personas hermosas, personas que entienden el BDSM como un estilo de vida y no como un camino fácil para herir y usar a los demás.
Tenemos que cuidarnos entre todos y todas, hoy fue muy injusto lo que me pasó y espero que nadie nunca sufra algo así otra vez.
Aun así, el hecho de que me atrajeran los hombres femeninos me hacía sentir que debía forzarme a ocupar el rol de “hombre”. Lo intenté durante mucho tiempo: me obligaba a encarnar una figura masculina que en realidad no me representaba.
Con el tiempo entendí que no tiene nada de malo ser una mujer dominante y disfrutar de las cosas que me gustan. Que incluso estando con un hombre femenino, no tengo que llenar un rol que no es mío. Ser femenina y dominante a la vez no solo es válido, sino que en muchos casos resulta atractivo.
Además, siempre me han gustado las relaciones que no encajan del todo en los moldes heteronormativos, así que estar con alguien femenino y ser yo también femenina no me hace menos válida ni menos atractiva, era algo que me generaba inseguridadad pero ahora estoy aceptando esto

Contigo me siento elegida y extasiada.
Nuestras diferencias se acortan cuando nuestras manos se rozan. Cerrar los ojos e imaginar tus dedos recorriendo cada centímetro de mi piel me hace estremecer, me llena de vida.
Me encanta desnudarme y moverme al ritmo de los rayos del sol para tí. Dejar que las luces y las sombras me abracen mientras te deleitas con mi juego.
Girar infinitamente en la silla del placer, de la diversión mientras te entretiene e imaginas las mil formas de pervertir a una inocente.
"Abrir mis piernas y extasiarme con la penetracion solar. Permitir que cada rayo ingrese sin permiso como una extensión de calor.
Elevar mi rodilla izquierda a la altura de mis tetas y rozar mi vulva contra la punta del escritorio, masajeando mí clitoris, acariciando mis labios, besando un objeto del cuál hago uso para mi placer.
Quiero más, deseo más.
Me siento libre al estar desnuda, restregando mi vulva contra el objeto mientras observo las personas cubiertas en telas continuando con sus vidas, ignorando mi desnudez.
Dos sensaciones en una. Vergüenza y excitación. La primera me obliga a cerrar los ojos para evitar una mirada pérdida a lo alto del edificio y la otra me obliga a continuar en el acto como una perra en celo deleitandose hasta de un objeto.
La primera es la consciencia y la segunda, la inmoralidad.
Mi cuerpo reacciona y desea más.
Desea ese objeto en mi interior mientras libero la sustancia líquida producto de las circunstancias.
Desea 2 dedos.
Desean balancearse mis tetas con libertad.
A la vista tuya y de todos
(contestar gente con lógica sería, si te ofendes me vale y si te ofendes pues no lo leas y ya)
At its core, the premise is deceptively simple. You play as a nighttime security guard working the graveyard shift at a family pizza restaurant. Sounds harmless, right? The catch is that the animatronic characters who entertain kids during the day don't exactly power down at night. They roam the building, and if they find you, things go very badly.
Here's the twist that makes the whole thing work: you can't move. You're stuck in a small office, and your only tools are a set of security cameras, two doors you can close, and two lights you can flick on. That's it. You spend each night watching camera feeds, trying to track where the animatronics are, and deciding when to seal your doors to keep them out.
The tension comes from resource management. You have a limited supply of power, and everything you do drains it. Checking cameras costs power. Closing doors costs power. Turning on lights costs power. If your power runs out before 6 a.m., you're left in total darkness, completely defenseless. So the game becomes a nerve-wracking balancing act between staying informed and staying alive.
How a Typical Night Plays OutWhen you start a shift, you'll usually get a phone call from a previous employee explaining the basics. Listen to these messages. They're not just atmospheric filler; they contain genuinely useful hints about how each character behaves.
Once the night begins, your rhythm settles into a loop of checking cameras and listening carefully. Sound is honestly your best friend here. You'll hear footsteps, distant laughter, and the mechanical groans of animatronics moving through the building. Learning to interpret these audio cues is half the battle, because constantly staring at cameras will burn through your power far too quickly.
Each animatronic has its own personality and movement pattern. One might charge toward you aggressively if you watch it too much. Another might only move when you look away. Part of the fun is figuring out these behaviors through trial and error, though I'll admit the "error" part usually involves a heart-stopping scream and a game-over screen.
The nights get progressively harder. The early ones give you room to learn, but by the later shifts, the animatronics become faster and more relentless. That escalating difficulty is what keeps players coming back, determined to finally make it to morning.
Tips to Help You Last Until MorningNow for the practical advice. First and most important: conserve your power. New players almost always fail because they panic and leave doors closed the whole time or check cameras obsessively. Both habits will leave you powerless well before dawn. Only close a door when you've confirmed a threat is right outside, and open it again the moment the coast is clear.
Second, use the door lights strategically. Instead of relying only on cameras, a quick flick of the hallway light tells you instantly whether something is lurking beside your door. It's a cheaper and faster way to check immediate danger.
Third, learn the patterns rather than reacting randomly. Each character tends to approach from a specific direction. Once you know which animatronic comes from the left and which comes from the right, you can focus your attention efficiently instead of scrambling.
Fourth, don't neglect audio. Turn your volume up and pay attention. Many experienced players can survive a night almost entirely by sound, barely touching the cameras at all. It saves power and, frankly, makes the whole experience more immersive.
Finally, stay calm. This sounds obvious, but the game is specifically designed to make you panic. When you hear that a character is close, resist the urge to slam every button at once. A steady, measured response will keep you alive far longer than frantic button-mashing.
Why It's Worth ExperiencingWhat I appreciate most about this game is how much fear it generates from so little. There's no sprawling open world, no complex combat system, no hundred-hour campaign. It's just you, a chair, and the slowly rising certainty that something is coming for you. That minimalism is a big part of its charm, and it's why the game has developed such a devoted following over the years.
If you're new to horror games, this is a surprisingly approachable entry point. The mechanics are easy to grasp, but mastering them takes real practice and nerve. And if you're a horror veteran, the psychological tension still holds up remarkably well.
So dim the lights, put on some headphones, and give it a try. Just don't blame me when you jump out of your seat somewhere around 3 a.m. Good luck making it to morning, and try to keep your power steady. You'll need it.