Análisis Conductual
Mucha gente que está realmente entrando en este estilo de vida (si, arrechate, es un estilo de vida cuando pasas más de dos décadas de interacción continua desde diferentes puntos de vista, y entiendes que BDSM es “Sexualidad Alternativa” y no una serie de ejercicios que puedes hacer temprano en la mañana, para luego ir a la oficina para prestar tu rol de esclava laboral), y por supuesto no comprende realmente que significa “BDSM” y que se requiere para adentrase en este maravilloso mundo que muchos sin conocimiento previo, está inmerso completamente, pero, no se ha dado cuenta y le tiene múltiples nombres a esos fetiches y parafilias que en otros contextos más académicos, o mejor dicho, más “serios”, los llamamos como son.
En otro grupo, o lugar especializado en estos chismes de modo de pensar y de la conducta humana, hablaban sobre “el análisis de la conducta, desarrollado por B. F. Skinner, los términos reforzamiento y castigo no se definen por la intención de quien actúa, sino por el efecto observable sobre la conducta”, y que, en muchos aspectos, aquellos que estamos inmersos dentro de este mundillo secreto de subterfugios y miradas eróticas para solo satisfacernos, entendemos y sabemos como nos compete en un día a día, dentro de áreas especificas como la laboral y también la social. Y entiéndase por estas áreas como el proceso de interacción del ser humano para conseguir lo que le place, sin el ansia absoluta de poder y de “dominar” al mundo, como esa animación llamada “Pinky y Cerebro”… El artículo menciona “El reforzamiento aumenta la probabilidad futura de una conducta, mientras que el castigo la disminuye (Skinner, 1953)”, dando entender como la complejidad de cambio conductual, que desde esas épocas están tratando de descifrar para comprender que todos los estímulos que puedas generar, para obtener un predeterminado resultado, que sea satisfactorio para los involucrados, nos lleven a buenos términos cuando se refiere al BDSM (El término BDSM es un acrónimo que se utiliza como término general para describir un amplio espectro de prácticas eróticas o de intercambio de poder, así como identidades y estilos de vida, que se basan en el consentimiento entre personas adultas . Lejos de ser una simple abreviatura, encapsula varias dimensiones de la interacción humana, combinando lo físico, lo psicológico y lo emocional. Si deseas ahondar más sobre este término, acrónimo, deberías buscar por tu cuenta). Si continuamos la explicación del artículo, o mejor dicho, de las pocas palabras que estuvieron escritas describiendo el proceso de “condicionamiento” o de “cambio conductual, donde este mismo (cambio conductual) es el resultado del estímulo generado para lograr lo que se deseaba. Pero, como a nosotros (los que estamos en la Comunidad BDSM, y no somos una parranda de teenager horny’s buscando satisfacer los instintos básicos humanos) nos compete, bueno, allí les va:
1. La primacía de la función sobre la forma
En el artículo de Skinner (bastante completo, si lo logras leer, y no te aburres por tu falta de comprensión lectora) es muy claro: no es la intención de quien actúa lo que define si algo es un castigo o un refuerzo, sino el efecto real que tiene sobre la conducta futura. En el BDSM: Una acción como las nalgadas, la inmovilización con cuerdas o una orden verbal firme ("castigo positivo" en términos formales, porque añade un estímulo) no busca necesariamente disminuir una conducta. Muy a menudo, estas acciones buscan exactamente lo contrario: aumentar la intimidad, la conexión, la entrega y la excitación. Si la conducta de la persona sumisa (o del amante) aumenta tras recibir ese estímulo, entonces, en términos funcionales, ese estímulo es un reforzador positivo, no un castigo.
2. La paradoja del "castigo" como reforzador
El artículo menciona ejemplos de pareja donde una reacción negativa (reclamo, enfado) refuerza la conducta que se quería eliminar (ej. coqueteo para llamar la atención). En el BDSM, esta paradoja no es un error, sino la base de la dinámica. Un ejemplo BDSM (no limitativo): Imagina una dinámica donde se acuerda que, si la parte sumisa no completa una tarea doméstica, recibirá una sesión de disciplina. Desde fuera, la disciplina (estímulo aversivo) parece un castigo para reducir la conducta de "no hacer la tarea". Desde dentro, si la parte sumisa busca esa disciplina porque le produce placer, sumisión o conexión con su pareja, la consecuencia real es que la conducta de "no hacer la tarea" podría aumentar. Conclusión funcional: La disciplina no está actuando como castigo, sino como un reforzador positivo (se añade algo que la persona desea: la interacción BDSM). La conducta "problemática" (no hacer la tarea) se mantiene porque produce una consecuencia deseada.
3. El valor funcional del estímulo según la historia de aprendizaje
El artículo de Ferster y Skinner destaca que la eficacia de las consecuencias depende de la historia de aprendizaje y el valor funcional para la persona. En el BDSM: Una misma acción (por ejemplo, ser atado o recibir una orden) puede ser un estímulo neutro, altamente aversivo o profundamente placentero dependiendo de la persona. Para alguien con una historia de aprendizaje donde el control era una amenaza, ser atado podría ser un auténtico castigo (disminuiría su deseo de repetir). Para alguien que ha construido, junto a su pareja, una historia donde ser atado simboliza confianza absoluta, entrega y un espacio seguro para soltar el control, ese mismo estímulo será un potente reforzador generalizado (asociado a placer, seguridad e intimidad).
4. La interacción coercitiva vs. la interacción consensuada
Patterson habla de interacciones coercitivas donde las respuestas emocionales intensas (gritos, discusiones) refuerzan conductas problemáticas. En el BDSM: Se trabaja precisamente para evitar la coerción real. La intensidad emocional (dolor controlado, miedo escénico, sumisión profunda) se enmarca dentro de un contexto de consentimiento informado, negociación y acuerdos previos (contratos). Lo que en una pareja convencional sería una discusión disfuncional (ejemplo 3 del artículo: provocación -> reacción emocional), en una dinámica BDSM podría ser una escena de "primal play" o "lucha de poder" consensuada. La "provocación" y la "reacción intensa" son roles acordados cuyo objetivo es precisamente generar esa excitación mutua. El refuerzo no es la confrontación en sí, sino el cumplimiento del rol y la conexión profunda que genera.
5. El contexto y el aftercare
El artículo menciona que el contexto es clave. En BDSM, el contexto lo es todo. Las prácticas se enmarcan en un espacio-tiempo definido (una escena) y se complementan con el aftercare (cuidados posteriores). Un estímulo que durante la escena es aversivo (y por tanto excitante como reto o como muestra de poder del Amo) no tiene el mismo valor fuera de ella. El aftercare asegura que el "estímulo aversivo" no se convierta en un castigo real, sino que quede integrado como una experiencia intensa dentro de un vínculo de cuidado. Esto demuestra una comprensión profunda de que el valor del estímulo es temporal y contextual.
Lo interesante que el artículo que no menciona nada de lo que podemos inquirir en el tipo de relaciones sadomasoquistas, todo lo que genere dolor, se vuelve un potente refuerzo generalizado ya que, todo será usado para conseguir el placer, placer que se obtendrá por el uso de “dolor” (sea físico, emocional, sensorial, psicológico) que su fin último es el orgasmo.
Del "debería" al "es"
Al igual que el artículo critica la idea de que algo "debería" funcionar como castigo, el BDSM desafía la idea de que ciertas prácticas "deberían" ser dañinas o patológicas. La conexión entre ambos es que el BDSM, en su forma más ética y funcional, es una aplicación práctica de la máxima conductista: lo que importa es el efecto real sobre la persona.
En resumen, el BDSM no es una excepción a las leyes del condicionamiento, sino una demostración de cómo, al alterar el significado, el contexto y el acuerdo, se pueden convertir estímulos que la sociedad considera "aversivos" en los reforzadores más potentes para la intimidad, la confianza y la satisfacción sexual dentro de una sexualidad alternativa. Por supuesto, cuando hablamos de BDSM como el conjunto de dinámicas para la satisfacción, de lo que muchos llamamos también “Sexualidad Alternativa”. Y si, lees bien, y esto es como una cuña dentro del conocimiento que tenemos algunos, cuando se trata de sadomasoquismo, cuando te encuentras con un ser llamado “sádic@” y tiene una base de conocimientos como lo anterior explicado, salúdalo… te lo va a agradecer. Aquellos que estamos dentro del tipo de relaciones sadomasoquistas, y que tenemos de nuestro lado, este tipo de conocimientos (acumulados durante años, y de años ensayos para pulir nuestras técnicas), entendemos bien que todo lo que pudiéramos usar se tomará como un reforzador positivo, para obtener el placer.
Por casualidad, lo escribí desde mi punto de vista de hombre de más 45 años, inmerso dentro de la Comunidad BDSM (virtual y local, o sea, fuera de las redes sociales, desde hace más de dos décadas), heterosexual, y Sádico-Dominante (rol dentro de la comunidad BDSM). Si tienes algo que aportar, con gusto les leo en los comentarios, si no tienes absolutamente nada constructivo que decir, solo pasa por alto…
¡Ahhhhhh! acá: Schedules_of_Reinforcement Si quieres leer el artículo original de donde fue obtenido todo este chisme.
El Muro