Aun así, el hecho de que me atrajeran los hombres femeninos me hacía sentir que debía forzarme a ocupar el rol de “hombre”. Lo intenté durante mucho tiempo: me obligaba a encarnar una figura masculina que en realidad no me representaba.
Con el tiempo entendí que no tiene nada de malo ser una mujer dominante y disfrutar de las cosas que me gustan. Que incluso estando con un hombre femenino, no tengo que llenar un rol que no es mío. Ser femenina y dominante a la vez no solo es válido, sino que en muchos casos resulta atractivo.
Además, siempre me han gustado las relaciones que no encajan del todo en los moldes heteronormativos, así que estar con alguien femenino y ser yo también femenina no me hace menos válida ni menos atractiva, era algo que me generaba inseguridadad pero ahora estoy aceptando esto
