Mi lado sumiso es algo que me atrae profundamente. Me gusta la sensación de ceder el control, de sentir que estoy ante un hombre que sabe lo que quiere y que no duda en tomar las riendas. Me excita su seguridad, su carácter y esa capacidad de hacerme desear voluntariamente ocupar un lugar de entrega ante él.
No busco simplemente a alguien que diga ser dominante. Busco a un hombre que tenga presencia, personalidad y autoridad; alguien cuya forma de mirarme, hablarme y dirigirse a mí consiga despertar mi lado más obediente y sumiso.
Me atrae esa tensión entre mi madurez y mi deseo de dejarme dominar, entre saber perfectamente quién soy y, al mismo tiempo, disfrutar enormemente cuando encuentro a un hombre ante el que puedo rendirme y dejar que sea él quien marque el ritmo.
Quiero sentir esa química que hace que la sumisión deje de ser un papel y se convierta en una dinámica intensa entre dos hombres: confianza, deseo, complicidad y la excitante sensación de saber que estoy exactamente donde quiero estar.
Saber y sentir como mi amo disfruta humillandome, atándome, azotandome, como me obliga a lamer su cuerpo, sus axilas sudorosas, sus pies, su ano, su polla hasta hacer que se corra en mi boca, o como totalmente inmovilizado y atado me golpea en mis testiculos y mi rabo, como trabaja mi ano para llegar a convertirlo en mi coño y que él pueda follarme a placer, esa es la entrega que busco, intensa, brutal, total sometimiento a los deseos de mi amo.
El Muro