Las veces en que más hablamos, es con nosotros mismos, susurramos al oído de la soledad nuestros más oscuros pensamientos, nuestras incertidumbres y fantasías. Jugamos y soñamos con un mundo muy distinto a este.
Todo hasta ese punto es normal, se puede decir que hasta monótono, luego ,llega a nosotros ese temor, si...ese que te come a cada palabra, pronunciada por esos labios malditos.
Te escucha, te siente y te toca sin permiso con esa mirada tan profunda. No le teme a tus fantasías, no deja de lado tus incertidumbres y esa es la peor parte.
Se dispone a cumplir tus más exitantes sueños y responder a esas cuestionantes que te torturan. Se mete de todas las formas posibles dentro de mi , pero el problema no es dejarlo entrar, sino hacerle salir.
Y es que tiene un don para crear un mapa por todo mi cuerpo, uno que ni yo sabía que podría existir, se extiende, me abraza y atraviesa como si mis reacciones fueran el único permiso que el necesitara.
Todos los atajos hacía mis orgasmos el los ha explorado, y otros muchos por los que sus dedos se han hecho camino, mi cuerpo es como una isla que el a conquistado y sus azotes me moldearon a la semejanza de nuestro placer.
Y que más puedo hacer, si el tiene un mapa ...
Oculto en mi
El Muro