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Restaurador de sumisas(Taller de muñecas) from Salitre60's blog

El vestido de lino, antaño blanco, hoy amarillento, ajado... la cabeza ladeada... rota, pero lo que de verdad le inquietó, le atrapó, fue su mirada, ojos sin brillo... sin vida.
Depositó la muñeca, con sumo cuidado sobre el mostrador. Lo hizo con la misma precisión y delicadeza, que dias antes, depositó sobre las hojas muertas de un parterre, unas rosas, que alguien le envió anónimamente, sin tarjeta identificativa. Odiaba éso, no el anonimato de un regalo, sino cercenar la vida de una planta en aras de un obsequio.                                                                                                Allí quedaron las rosas, al pie de un magnolio, rindiendo pleitesía a la vida. Una última mirada a la muñeca... la mirada vácua... el alma ausente. En cuantas mujeres ¿esa misma mirada? A cuántas dignidad arrebatada... cuántos secuestros de confianza... cuántas entregas yermas.                                        Todo comenzó ésa misma mañana. Se despertó al amanecer, una mirada desde la ventana de su habitacion, el mismo lienzo de siempre... Ciudad de las Ciencias... blanco Calatrava... al fondo, el mar, la mar para los viejos marineros, para los pescadores desplazados por el cemento y acero. La mar... su mar, secuestrada, exiliada y reencontrada solo en la memoria de los olores y sensaciones.                      
   Cotidiano ceremonial, baño, afeitado, hidratación... vestirse... boxer blanco (siempre blanco) de Byblos intimity calcetines hilo de Escocia, camisa blanca de Sir Bonser, traje gris antracita de Boss, corbata Loewe colección meninas, difusa, discreta (nunca estridencias) zapatos Galassini Fratelli de cordones, una nube de Bvlgary Homme y listo.                                                                                          Camino del despacho ocurrió. Sabía y reconocía ésa sensación, sucedía de tarde en tarde, siempre anunciada por una opresión torácica, un ahogo de nostalgia, deseada y temida... y no dudó... taxí y de nuevo al reencuentro con sus raíces. Los olores, las emociones, el vértigo y finalmente la catarsis. Mesó sus cabellos, así era, todo control y una ventana abierta al caos, que rompía la posibilidad del orden preciso, de la perfección.
     Se apeó del taxi, quedó unos minutos inmovil, inspiró profundamente, como hacía en sus inmersiones en la mar. Casco viejo, zona histórica. Allí vino al mundo, junto a la Catedral.
  Por sus callejas de nobles pavimentos correteó, creció con el tañido de campanas catedralicias, escuchó el sonido de mitras arzobispales, entre palacetes y casas blasonadas, respiró la sabiduria de la piedra de sillería entre historias de Templarios y códigos de honor.
  Olores de infancia, inciensos dominicales, sueters de mohair de púberes adolescentes, de tiza y pizarra, olores de las hojas nuevas de libros y cuadernos.
 Calle de los Caballeros... oscuridad y frescor... y saliva como detonante de emociones... mil veces había pasado por ésa tienda... hoy se detuvo... alzó la mirada, un cartel anunciador, sin duda obra de un contemporáneo admirador y quizas discípulo del mas grande cartelista de la República, Josep Renau, oropeles decadentes en los extremos,y una inscripción: TALLER DE MUÑECAS.                       Tras dudar unos instantes, bajó unos estrechos escalones, empujó suavemente la puerta, diminuta, estrecha. Sonaron campanillas anunciadoras, delatoras y cálidas, en el interior, penumbra y silencio casi monacal. Una rápida mirada, le situó ante un vetusto mostrador de madera, detrás estanterias a modo de jaulas, una muñeca por espacio, perfectamente alineadas, los pies colgando.                        Un revuelo de cortinajes, interrumpió la inspección. Ante él,un anciano de semblante severo y respetable. Saludos protocolarios, palabras recurrentes... y unos apellidos, al mencionarlos, el anciano esbozó una contenida sonrisa, recordaba a su familia. Restaurador de Muñecas... así se presentó.                                                                                                                                                     Con ésa formada habilidad que tenía para procesar datos, mezcló, agitó, titulaciones y doctorados, ninguno podía competir ante tal excelsa maestría, todos quedaban minimizados.                                    Preguntó y preguntó con curiosidad febríl, el anciano iba desgranando experiencias de uso, recuerdos otrora gloriosos, donde las muñecas de porcelana ocupaban sueños de infantas, donde el mantenimiento y restauración daba lugar a un trasiego constante por el decimonónico taller.

Toda una magistral de técnicas y acabados,para finalmente llegar a aquello que le tenía en vilo... los ojos, ¿la mirada de una muñeca rota? Cómo devolverle el brillo, el alma... la vida, cómo emocionarse de nuevo o conmoverse o quizas ambas cosas.
   El secreto era para el anciano restaurador de fácil divulgación. Un acuoso barniz de mezclas y texturas precisas y álgo más... devolvían a la mirada, esa magia que antaño cautivó e inquietó            La mujer de rodillas... desnuda, la mirada humillada, frente a ella, la mar... detrás, cohorte de viñedos con vocación marinera... en el aire, salitre y yodo... blancos y azules en la piel, jazmines cercanos adormecen la mirada... serenan la brisa, endulzan las emociones. Frente a ella de pie, el Restaurador de Muñecas.
     Ya sabía que hacer, el anciano restaurador, le había concedido su bendición, le había transmitido técnicas y secretos. Ya podía restaurar muñecas rotas... mujeres rotas en busca de la Gran Ola, aquella que les redima de tanto dolor ilícito, de tanta amarga desesperanza, mujeres en busca del llanto profundo, del grito final, aquel que nace, donde nacen todos los gritos. Primera orden... Mírame...
                           
  Recordaba las palabras del Maestro Restaurador, "Mírele a los ojos, los suyos en los de ella, no deje de hacerlo, ése es el vínculo de seguridad".                                                                                        Trazó un invisible hilo, una intangible sujeción entre la mujer y su mirada, una fijación de seguridad y confianza entre ambos                                                                                                                           Háblele", el anciano Maestro, insistió en este punto. "No deje de hacerlo, ponga voz a sus emociones, transmita confianza y seguridad, déjela libre de rémoras, hable"                                          Palabras y miradas procesadas hacia las entrañas,para envolver en ellas, desamor, desconfianza, tristeza, desesperanza, ira contenida, vejaciones y dolor. Envolver todo aquello que emponzoñó el imperio íntimo de emociones y sentimientos. Para extraerlo con la contrapartida de los sentimientos más cálidos, con las más bellas emociones.                                                                                             
Al fondo, la mar. Comienzan a aparecer estelas blancas (borreguitos en jerga marinera). Primeras lágrimas.                                                                                                                                                       A la fragancia de los pinos y brisa marina, se unen los postreros destellos del atardecer, perfumes de romero y galán de noche. La mar comienza a encresparse. Mirada, para recibir lo demandado, para extraer en perfecta procesión litùrgica lo demandado. Va a suceder. Una quietud dolorosa presagia el acontecimiento.
 A la fragancia de los pinos y brisa marina, se unen los postreros destellos del atardecer, perfumes de romero y galán de noche. La mar comienza a encresparse. Mirada, para recibir lo demandado, para extraer en perfecta procesión litùrgica lo demandado. Va a suceder. Una quietud dolorosa presagia el acontecimiento.                                                                                                                          Un viento inmediato gira alrededor de la mujer, la envuelve... se adentra en la mar... y aparece. Altiva, firme, poderosa...La Gran Ola.
 La mirada intensa, la palabra precisa, extraen, sonsacan, cual ordenada cadena de burbujas Velve Clicquot Grand Damme. El llanto profundo precede al grito y con él la fusión... mano que transmite amor, para recibir amor, amor que multiplicado retorna a quien por derecho y convicción merece.         Toma la cabeza de la sumisa,alza su cara...bebe sus lágrimas..respira su aliento.Ayer no tenían brillo,hoy,el brillo de la vida...hoy,rigurosamente hoy,follará su corazón              Toma la cabeza de la mujer, alza su cara... bebe sus lágrimas, respira su aliento... mira sus ojos. nToma la cabeza de la mujer, alza su cara... bebe sus lágrimas, respira su aliento... mira sus ojos. Ayer no tenían brillo... hoy el brillo de la vida... hoy rigurosamente hoy... la vida.


o tenían brillo... hoy el brillo de la vida... hoy rigurosamente hoy... la vida.

Ayer 

          
          


El Muro

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Por Salitre60
May 23

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